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ABC JUEVES 10- -4- -2008 Berlusconi y Veltroni refuerzan su campaña en los feudos enemigos 27 Mi padre me envió a la India para no crecer en el Tíbet ocupado Dolma s Refugiada tibetana en la India, de catorce años Cientos de tibetanos crecen en la ciudad india que acoge al Dalai Lama, enviados por sus propios padres en un viaje hacia la libertad. Dolma ha sido la primera en llegar tras la revuelta en Lhasa del 14 de marzo POR PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL DHARAMSALA (INDIA) Tiene 14 años y ya ha vivido lo que otros niños sólo ven en las películas. Pero no es ninguna heroína, sino una víctima de la represión china en el Tíbet que, para garantizar su seguridad, se oculta bajo el nombre ficticio de Dolma antes de relatar a ABC su odisea. Tras el estallido de la revuelta tibetana el 14 de marzo, Dolma fue la primera refugiada que llegó a la ciudad india de Dharamsala. Como aquí vive el Dalai Lama y radica la sede del Gobierno en el exilio del Tíbet, esta estación de montaña- -que se alza a la sombra del Himalaya- -se ha convertido en el destino de los refugiados que escapan de la ocupación china. En el Tíbet no se respetan los derechos humanos ni la libertad religiosa, así que mi padre decidió enviarme a la India porque no quería que creciera bajo la dominación del régimen de Pekín explicó a ABC la muchacha en el centro de recepción de Mcleod Ganj. Aquí se acoge a los exiliados, antes de comparecer en una audiencia con el Dalai Lama y ser destinados a los lugares que más le convengan, según su edad y formación. En el caso de Dolma, irá al Pueblo de los Niños Tibetanos, el colegio donde estudian 2.000 chavales de entre 3 y 20 años que han huido del Tíbet, dejando atrás a sus parientes. El año pasado, llegaron a este centro 600 niños a los que renunciaron sus padres, haciendo un gran sacrificio para que crezcan en libertad. Siguiendo esa triste costumbre, el padre de Dolma llegó con su hija a Lhasa en busca del guía nepalí que, por unos 750 euros, la iba a ayudar a cruzar la frontera. Allí fue donde la joven se topó con la revuelta que está ensombreciendo los preparativos de los Juegos de Pekín. Cerca del templo de Jokhang, había dos monjes pidiendo la libertad del Tíbet y el regreso del Dalai Lama. Aunque se manifestaban pacíficamente, la Policía los esposó y empezó a golpearlos delante de todo el mundo, por lo que la gente se enfadó mucho relató Dolma, quien vio a varias personas gritando y agitando banderas y símbolos del Tíbet, y luego a la Policía pegándoles hasta que les sangraban la cara y la boca Mientras en Lhasa estallaban los peores disturbios en dos décadas, Dolma se separaba de su padre. Viajábamos de noche y tuvimos que caminar varios días para escondernos de los soldados desgranó la pequeña, quien casi no pudo reunir las fuerzas necesarias para seguir andando porque apenas teníamos comida ni agua Finalmente, el grupo cruzó la frontera con Nepal y se dirigió hasta la sucursal que el centro de recepción de refugiados tibetanos tiene en Katmandú, desde donde llegó a Dharamsala el pasado 2 de abril. Llamé por teléfono a mi familia nada más llegar y lloré cuando escuché a mi padre, pero aquí seré libré concluyó Dolma, aferrándose a la amarga oportunidad que el destino le ha brindado en el exilio en la India. Dos relevistas portan la antorcha en San Francisco, rodeados por policías camuflados como voluntariosAP Los robots azules Los voluntarios olímpicos que rodean la antorcha olímpica, ataviados con un vistoso chándal azul, no son lo que parecen. Una treintena de agentes de élite de la Policía Armada Popular china protegen el perímetro de la llama y dan las órdenes a los relevistas POR EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Su misión era camuflar la China violadora de los derechos humanos en su paseo con la antorcha olímpica por todo el mundo. Pero los 30 chinos que acompañan a la llama- -policías camuflados como voluntarios olímpicos- -se han convertido en el símbolo más visible de la represión del régimen de Pekín en el Tíbet. Los hombres de azul forman parte en realidad de la Policía Armada Popular china, el cuerpo que se ha empleado a fondo contra los manifestantes en el Tíbet. La llamada Unidad de Protección de la Sagrada Llama Olímpica integrada por personal paramilitar escogido y con rango de teniente, está creando tensiones diplomáticas. El primer ministro australiano, Kevin Rudd, anunció ayer que esta guardia pretoriana china no tendrá ninguna misión a la hora de cuidar el orden cuando la antorcha recorra Camberra. Y el Gobierno británico se está viendo en aprietos para explicar quién autorizó que el papel de los supuestos voluntarios olímpicos se excediera al de meramente cuidar que la llama se apagara. Frente a la promesa inicial de Pekín de que apenas habría tres hombres de azul junto a la antorcha, su despliegue en Londres y París ha ido mucho más allá. Al saberse ahora la identidad de ese grupo, la imagen de una escuadrilla de miembros de élite de la Policía Armada Popular atravesando la verja que da acceso a Dowing Street y entrando en tan directo contacto con el primer ministro, Gordon Brown, está causando una creciente polémica política en el Reino Unido. Según la oposición británica, parecían tener cierto papel en proveer seguridad, y se les vio agarrando a manifestantes Así lo ponen de manifiesto las imágenes de los altercados registrados en Londres y los testimonios de varios atletas que tomaron parte en el relevo. El propio presidente del comité organizador de Londres 2012, el ex plusmarquista Sebastian Coe, ha asegurado que le empujaron cuando él mismo portaba la antorcha. Me intentaron sacar del camino hasta tres veces. Son horribles. No hablan inglés. Creo que eran criminales. Otros países deberían deshacerse de ellos señaló en un programa de televisión, en un momento en que pensaba que no era oído por la audiencia. Otro de los relevistas ha indicado que eran como robots; iban dando órdenes tales como corre o para sin que yo supiera quiénes eran esos tipos La Unidad de Protección de la Sagrada Llama Olímpica fue creada el verano pasado. Desde entonces, sus miembros han sido sometidos a una exigente formación: correr entre 40 y 50 kilómetros al día para asegurar que estarían en plena forma cuando entraran en servicio, y clases de idiomas para aprender a dar órdenes básicas como adelante atrás rápido y despacio en inglés, castellano, francés, alemán y japonés. Igualmente han contado con un reforzamiento de su formación ideológica. Cada noche, uno de ellos debe velar las antorchas, que se guardan a bordo de un avión de Air China para asegurar la continuidad del fuego prendido en Olimpia. Clases de idiomas Apenas teníamos agua No hablan inglés, son horribles, creo que eran criminales clamaba el presidente de Londres 2012, Sebastian Coe La Policía esposó a dos monjes y empezó a golpearlos, por lo que la gente se enfadó mucho