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ABC JUEVES 10- -4- -2008 El Congreso rechaza a Zapatero s Los compromisos del candidato socialista ESPAÑA 13 POLÍTICA EXTERIOR Centrados en una presidencia de la UE que ya no es tan relevante LUIS AYLLÓN MADRID. A juzgar por el tiempo dedicado en el debate de investidura a la política exterior, no parece que en esta legislatura ese vaya a ser un asunto al que José Luis Rodríguez Zapatero tenga intención de dedicar muchas de sus energías. Si se confirma esa impresión, se repetirá la situación de los últimos cuatro años, en que ha habido un claro déficit de atención a los asuntos del exterior. Las imágenes de aislamiento de Zapatero en la reciente Cumbre de la OTAN en Bucarest no avalan la idea repetida con insistencia en su entorno de que en la segunda legislatura dedicaría más atención a las cuestiones internacionales. Zapatero hizo especial hincapié en su debate de investidura en la Presidencia Española dé la Unión Europea en el primer semestre de 2010, asegurando que se presenta como una oportunidad única para demostrar el compromiso con el proyecto europeo. Prueba de la importancia que concede a este asunto es que no ha esperado a formar nuevo Gobierno para designar como secretario de Estado para la Unión Europea a Diego López Garrido, rompiendo además la tradición de que ese puesto haya sido ocupado siempre por diplomáticos con amplia experiencia en negociaciones comunitarias. Sin embargo, lo que no hizo fue precisar que, para entonces, con el Tratado de Lisboa ya en vigor, el protagonismo del país que ocupe la presidencia semestral no será tan relevante como ahora, porque en 2010 ya habrá un presidente del Consejo Europeo elegido por dos años y medio y que será quien presida las cumbres comunitarias. En cualquier caso, la presidencia rotatoria de la UE permitirá al jefe del Ejecutivo tener cierto protagonismo en cumbres de la UE con otras zonas del mundo, especialmente con América Latina, Caribe y Pacífico, que en principio se cele- Relación con EE. UU. brará en España en ese semestre. Lo mismo puede ocurrir con el Mediterráneo. Menos claro es que España pueda ser sede de la cumbre UE- Estados Unidos, que algunos pretenden tenga lugar en Bruselas. Si fuera en nuestro país, supondría que habría un viaje del futuro presidente de Estados Unidos a España. Precisamente, la relación Madrid- Washington y particularmente entre los inquilinos de la Casa Blanca y La Moncloa es uno de los puntos que el nuevo Gobierno tendrá en su agenda. Confía en que, con la retirada de George Bush, las cosas cambiarán y las relaciones de Zapatero con el nuevo mandatario norteamericano entrarán por la vía de la normalidad. En la investidura, Zapatero habló de abrir un capítulo nuevo en las relaciones con Estados Unidos. Llamó la atención en su discurso la ausencia de referencia alguna al proyecto de Alianza de Civilizaciones, que tanto se aireó en la pasada legislatura como uno de los grandes proyectos del Gobierno en política exterior. El PP, mientras, insiste en ofrecer un pacto en esta materia, algo que ya hizo Rajoy en uno de sus encuentro con Zapatero en el año 2005. ¿EL PACTO DE LOS MONTES? Había algo de impostado en la machacona invocación al consenso, pero tal vez era lo que exigían el guión y un público muy zarandeado por otros espectáculos blico zarandeado por el espectáculo de batallas descomunales que, casi siempre, se han consumido en la retórica de su propia desmesura. Por fortuna, no ocurrió así. Bajo la superficie de ofrecimientos y promesas de pactos, burbujeaban distintas visiones de las grandes cuestiones de Estado, lo que augura todo menos una navegación apacible. Y es bueno que así sea. La democracia se fundamenta en la confrontación. De ideas, de programas, de proyectos. La unanimidad agosta. El contraste subyace a la idea misma del progreso. Y no cito a Hegel, sino a Popper. Los pactos son imprescindibles para establecer las reglas del juego, pero partiendo de los trazos de una divergencia que han dibujado los electores de uno y otro lado. Lo contrario sería un fraude. Dicho esto, cuentan no los propósitos, sino los hechos. A ver si después del empalagoso merengue de estas jornadas inaugurales todo se nos queda en un pacto de los montes. Estaría bueno que la discrepancia sacrificada en altar de las buenas causas sólo sirviera para concebir un mísero ratón. Eso también sería un fraude. Los pactos costarán mucho esfuerzo, porque no basta la voluntad. Y es preferible establecer las diferencias desde un principio a prender la traca antes de que la fiesta haya comenzado siquiera. Por fortuna, insisto, algunas diferencias se hicieron bien visibles tras las volutas de incienso de la jornada del martes. La más notable, la que se refiere al concepto mismo de pacto de Estado. Para Zapatero, esos pactos deben incluir a todos siguiendo el modelo del pacto constitucional. En la visión de Rajoy, un pacto de estado debe aspirar a congregar a cuantos más mejor, pero nunca excluir a uno de los dos grandes. El concepto de Zapatero se sustenta en una ingenuidad fundacional (la de la Transición) hija de un tiempo y de un lugar; el de Rajoy, en el sentido común. Un pacto de estado lo es si tiene vocación de perdurar, y la continuidad sólo la aseguran quienes pueden ser Gobierno alguna vez. Por otro lado, incluir en un pacto de estado a los enemigos del Estado no es ya una ingenuidad sino una temeridad. Terreno para arguir, y también para concordar. Eduardo San Martín a palabra pacto inundó el martes la tribuna del Congreso provocando una marea que amenazó con dejar bajo sus aguas la cadena de arrecifes en la que habían naufragado los debates parlamentarios de los últimos tiempos. Ni una cosa, ni la otra. La mejor manera de sortear los avatares de una batalla dialéctica no es trasladar el duelo a un escenario de aguas tranquilas y calma chicha, sino proveerse de los mejores instrumentos de navegación para eludir las añagazas del adversario. Había algo de impostado en la machacona invocación al consenso, pero tal vez era la actitud que exigía el guión. El guión, y un pú- L AGUA Junta General Ordinaria de Accionistas ENTREGA PREVIA DEL INFORME ANUAL Y DE UN RECUERDO DE LA JUNTA Para facilitar la entrega a los señores accionistas del Informe Anual del Ejercicio 2007 y del tradicional recuerdo de la Junta, TELEFÓNICA, S. A. comunica que dicha entrega se efectuará durante los días 15, 16 y 17 de abril de 2008 a todos aquellos accionistas que lo soliciten personándose con su tarjeta de asistencia, en los siguientes horarios y direcciones de Madrid: -Oficinas de Telefónica en Gran Vía, 28 (entrada por la calle Fuencarral) de 10.00 a 19.00 horas. -Oficinas de Telefónica en el Distrito C, junto a la salida de metro Ronda de la Comunicación de 10.00 a 18.00 horas. No se entregarán obsequios en el lugar de la celebración de la Junta General. Se recuerda a los señores accionistas que, como es habitual, se prevé que la Junta General Ordinaria se celebre, en segunda convocatoria, el día 22 de abril de 2008 a las 13 horas, en el Pabellón de Cristal del Recinto Ferial de la Casa de Campo de Madrid. Para más información llame a la Oficina del Accionista 900 111 004 (Llamada gratuita) TELEFÓNICA, S. A. La falta de propuestas sobre el agua eleva la tensión territorial M. C. MADRID. En el debate de investidura se escuchó una de las promesas más sorprendentes de los últimos tiempos. Zapatero aseguró que en 2012 España tendrá resuelto uno de sus problemas más graves: el del agua. No dijo cómo lo conseguirá, pero según sus palabras la sequía dejará de ser un problema en todas las comunidades autónomas cuando estén en funcionamiento las desalinizadoras previstas. En concreto, sobre la difícil situación de Cataluña, aseguró que el Gobierno de España garantiza a Barcelona y su zona urbana que va a tener agua ¿Cómo? No lo precisó, tan sólo se remitió, de nuevo, a la desalinizadora que debe funcionar el próximo año. Para terminar de enredar el asunto, admitió el estudio del trasvase del río Ródano a largo plazo, algo que había rechazado poco antes el presidente de la Generalitat, José Montilla, quien ayer calificó de broma de mal gusto la idea propuesta por CiU. Su sucio de Gobierno autonómico, ERC, calificó de puñalada trapera a Montilla las palabras de Zapatero. Lo cierto es que las palabras de candidato, sin medidas concretas, consiguieron elevar la tensión política entre los afectados por este problema. Rajoy respondió al optimismo de Zapatero con un jarro de agua fría: No ha resuelto el problema del agua ni en Aragón, ni en Cataluña, ni en la Comunidad Valenciana, ni en Murcia, ni en Andalucía, ni en Castilla- La Mancha. Hay incertidumbre respecto al trasvase Tajo- Segura, se ha modificado el trasvase Júcar- Vinalopó creando problemas gravísimos a la gente. Hay problemas con la sobreexplotación de acuíferos y grandes pérdidas para los agricultores Pactos de estado