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6 OPINIÓN JUEVES 10 s 4 s 2008 ABC AD LIBITUM DOS ALMAS GEMELAS OSÉ Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, instalados los dos en la desconfianza patológica, son mucho más parecidos de lo que creen sus respectivos devotos, aprecian los electores y suelen estimar los analistas de mayor postín. Uno cree en la casualidad y el otro en la coyuntura; es decir, ninguno asume que los efectos, especialmente en los asuntos económicos, son hijos de las causas que los determinan. Quizá les venga tan inquietante coincidencia esencial de que ambos son líderes sobrevenidos e inesperados, fruto de los caprichos partitocráticos. A Zapatero le tocó la tómbola de la suM. MARTÍN cesión de Felipe GonzáFERRAND lez, básicamente para que el premio no le correspondiera a otro y después de que los primeros agraciados, Josep Borrell y Joaquín Almunia, no quisieran, pudieran o supieran recoger su premio. Rajoy es hijo del dedo designador y caprichoso de José María Aznar, el personaje oculto y escondido en estos días de tribulación pepera, confusión nacional y crisis mundial. Ninguno estudió para jefe y mientras el socialista consumió buena parte de su carrera calentando, en silencio, un escaño en la Carrera de San Jerónimo, el del PP pasó ese tiempo, de ministerio en ministerio, sin dejar huella clara de su trabajo ni su capacidad emprendedora. Lo que más les asemeja, lo que les convierte en almas gemelas, es que entrambos dirigen sus respectivos partidos envueltos en la desafección de sus subordinados y muchos de sus conmilitones. La malquerencia a Rajoy se nota, cursa con estruendo. La de Zapatero queda atemperada, un poco, por la disciplina tradicional que le da fuerza a la izquierda y, muchísimo, por el gran cesto de canonjías que puede repartir quien ocupa, o se dispone a ocupar, la presidencia del Gobierno. Alfonso Guerra no le tiene más aprecio y respeto al hoy secretario general del PSOE del que puede tenerle al presidente del PP Esperanza Aguirre, pero mientras el veterano socialista tiene más pasado que futuro la que se dice liberal pretende comerse a bocados el mañana nacional. Zapatero tiene que esperar un par de días para prometer su cargo ante el Rey y volver por donde solía. Ahora dice tener una idea de España. Ya veremos si la tiene y, de tenerla, cómo es y de qué color parece. La espera de Rajoy es de dos meses, los que le separan del XVI Congreso, en el que, si consigue revalidar su liderazgo, saldrá con menos fuerza y apoyos de los que hoy le sostienen, carente de energía y vigor y después de haber dejado para el arrastre a muchos de los buenos nombres de que podría presumir el PP si el modo rector del partido de la derecha- -Fraga, Aznar, Rajoy- -no fuera el del caballo de Atila. Tan parecidos son el gallego y el leonés que, conociéndose cada uno a sí mismo, desprecian al otro sin que le falten razones para ello; pero esto es lo que hay, la partitocracia no da más de sí. LISTAS ABIERTAS ZAPATERO PROCURA PONERSE SERIO dos. En eso, la inercia de todo el sistema parlamentario APATERO aspira a regresar a La Moncloa dejando no cede. Consensos y posibles soluciones serían irremeparte de su primer mandato en el archivo para diablemente partitocráticas. De estos polvos vienen luetransmitir al PP consensos que sean de todos El go los lodos del nuevo populismo, como reacción estimulalíder de la oposición ha radiografiado esa mano consenda en nombre del lenguaje llano. sual que se le tiende, pero ve inalterados los juegos malaZapatero llamará a Rajoy para hablar de la lucha antibares del primer mandato. Sucesivas sesiones en el tresiterrorista y Rajoy va a acudir porque cree en estas cosas. llo de La Moncloa no fueron el mejor microclima para la En un segundo mandato, sin embargo, y después del fiassostenibilidad de la confianza necesaria. Quizás el prico de las aproximaciones de Zapatero a ETA, la mer tanteo en la penumbra sea ahora poner los ciconfianza habrá de ser hilvanada de nuevo, con mientos para una reforma de la justicia. Ahí Zapamás esmero, hasta desembocar finalmente en un tero tiene más por ganar que Rajoy, dado que está acuerdo inicial de ambos partidos para que se suen el Gobierno. Para Rajoy serviría para avalar men los demás, con luz y taquígrafos. Cualquiera su idiosincracia pactista en el interés general, altiene memoria suficiente para recordar cómo los go que Zapatero logró que sectores del electorado socialistas lanzaron la idea de un pacto antiterropusieran en duda por el efecto de desplazamiento rista en el que bastaba y sobraba con la suma de a la derecha que pretendía el pacto del Tinell, una PP y PSOE. Después se adentraron en una aventuescenificación de choque- -tan efectiva como inVALENTÍ ra cuyo exotismo, desde el punto de vista constitutolerante- -de la izquierda más heterogénea. PUIG cional, tenía más de zona de arenas movedizas Para articular consensos creíbles y con autenque de jardín botánico. ticidad- -los pactos de La Moncloa, por ejemplo- -todas En un trance de vulgaridad metódica, se ha puesto de las partes contratantes deben tener la posibilidad de commoda meterse con Soraya Sáenz de Santamaría. Tiene de partir los laureles del logro final, aunque sea proporcioanecdótico tan sólo una parte: es una trayectoria de tiro nalmente. Uno no acude a las sesiones espiritistas preque hubiese sido lección elemental de haberse quedado vias si sabe que el convocante ya de entrada tiene ánimo Napoleón como tutor en la academia de artillería. Tú disdepredador. Ese a priori instintivo se le vio claramente paras contra la portavoz parlamentaria del PP y acabas a Zapatero en su última intervención frente a Rajoy: pedándole al mismísimo líder. En materia de trabucos y midía calma y serenidad por una parte y por otra no dejaba siles, el libre juego está ampliamente a disposición de la de insistir en el pasado, en la táctica de acoso, en la conflagrey político- mediática. Lo que está de más es la grosería. gración corporal entre luchadores de sumo Desde su esEn este orden, se prevén pocas rectificaciones hasta el caño, un gesto de Rajoy daba por captada esa contradicpunto de que habrá más seguimiento de la situación interción: vino a decir, déjalo ya, que pronto nos veremos, no inna del PP que de las estrategias de consenso que dimanen sistas más porque vas a estropearlo todo. El logro de grande la investidura del presidente del Gobierno. Para que la des pactos en esta legislatura no está garantizado. Intrimirada del ciudadano se haga milagrosamente objetiva ga saber si los galleguistas- -los buenos, los de antes- -inno es suficiente con quejarse de lo muy miméticas que tentaron traducir en su día El príncipe de Maquiavelo. son las percepciones. La toma de posiciones tácticamente El debate careció de ideología y, sobre todo, de ideas. ventajosas se basa en reconducir las percepciones y enAsí son los debates de investidura. Desafortunadamente, cauzar el caudal impresionista que recibe cada ciudadaa pesar de los aciertos discursivos de Rajoy respecto al no. Dicho de otro modo: desde su escaño, Rajoy está muagua y a la microeconomía, hubo escasos momentos en cho mejor cuando sonríe que cuando contrae el rostro. los que pudiera insinuarse una reconsideración plástica vpuig abc. es en cuanto al cerrojazo permanente del Estado de parti- J Z