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4 OPINIÓN JUEVES 10 s 4 s 2008 ABC DIRECTOR: ÁNGEL EXPÓSITO MORA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO UNA PAUSA EN LA RETIRADA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer, José Antonio Navas y Pablo Planas Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera E PRESIDENTE EN SEGUNDA VOTACIÓN A previsión se cumplió y José Luis Rodríguez Zapatero no será investido presidente del Gobierno hasta mañana viernes, cuando se produzca la segunda votación en el Congreso. Los nacionalistas y las minorías que lo apoyaron en la anterior legislatura decidieron ayer hacer pasar un mal rato a Zapatero, demostrando que los anteriores cuatro años de gobierno no han pasado en balde y que los pactos futuros tendrán un coste superior, vistos unos resultados electorales que advierten a CiU y PNV de que hacer favores al PSOE pasa factura. Conscientes de esta falta de apoyo inicial, los socialistas tenían en marcha desde hace semanas un mensaje repetitivo, destinado a rebajar la importancia de que Rodríguez Zapatero no saliera investido en primera votación e, incluso, a darle la vuelta a la situación para presentarla como una emancipación del candidato socialista frente a las ataduras de las minorías. Minorías, por cierto, a las que Zapatero eligió libremente como socios parlamentarios y como peones de su estrategia de marginación del PP El juego de apariencias que se ha producido durante las dos primeras sesiones de investidura acabará en cuanto el PSOE tenga que buscar apoyos para sus proyectos legislativos y acuda, como es natural, a sus aliados preferentes, que son los nacionalistas. La oferta de pactos de Estado al PP tiene una viabilidad condicionada a que sea Rodríguez Zapatero quien proponga objetivos y procedimientos, como le pidió Mariano Rajoy. Lo demás es pura especulación. Las desafecciones de los socios del primer mandato de Rodríguez Zapatero- -quien ayer consiguió sólo los votos de su Grupo, excepto el de una diputada ausente- -no permiten asegurar un cambio radical en esta segunda legislatura, porque el socialismo ha sabido encajar sus contradicciones más graves y no tendrá problema alguno en volver a pactar con quienes ayer se abstuvieron o votaron en contra, como ERC, socio del PSC. Todo estaba descontado por el PSOE y la investidura en segunda vuelta sólo ten- L drá valor como reseña histórica. Lo más importante de cuanto sucedió ayer fue la confirmación de que el próximo gobierno se dará a conocer el sábado, después de que sea informado Su Majestad el Rey. A partir de entonces empezarán a recuperar posiciones las prioridades impuestas por la situación económica y política del país, muy desenfocadas en estas semanas por la interferencia de polémicas y especulaciones ajenas a la cuestión fundamental del programa con el que Zapatero iba a pedir la confianza de la Cámara Baja. La composición del nuevo Ejecutivo dará la pauta del sesgo de este segundo mandato, con más fiabilidad que las intervenciones de Rodríguez Zapatero a lo largo de la investidura. Hace falta una recuperación inmediata de la acción política del Gobierno, del Parlamento y de la oposición porque hay problemas que se están agravando a diario, como la crisis económica o la amenaza del desabastecimiento de agua a Barcelona, problemas que, al margen de las graves consecuencias que están causando en la vida diaria de cientos de miles de ciudadanos, han desvelado la verdadera naturaleza de un gobierno vencido por sus limitaciones y más incapaz de lo que ya se le conocía para tomar las riendas de España en momentos de crisis. No habrá de pasar mucho tiempo para comprobar la sinceridad de Rodríguez Zapatero en sus ofertas de diálogo al PP ni la determinación de Rajoy de mantener firme su oposi, ción y flexible su disposición al pacto. Pronto se verá cómo puede el Estado impulsar políticas de cohesión después de una reforma estatutaria que merma su fortaleza de manera considerable; y cómo el PSOE será capaz de compaginar sus gobiernos de coalición con grupos separatistas con la necesidad de proteger los intereses nacionales presentes en esta crisis económica y de infraestructuras. En definitiva, se ha acabado una moratoria postelectoral demasiado larga y ahora toca filtrar las promesas de Zapatero: empezar unos a gobernar y otros, a hacer oposición. l presidente nortamericano va a aceptar- -según todos los indicios- -el criterio del general David Petraeus y ordenar una moratoria en la aplicación de los planes de reducción de tropas en Irak. La gestión de este brillante militar, que ha logrado cambiar sensiblemente la situación en aquel país desde que está al frente de las tropas extranjeras, aconseja hacerle caso. Hay quienes habían pensado que el planeamiento inicial de ir recortando la cantidad de soldados desplegados sobre el terreno era sencillamente una tapadera para ocultar una retirada que George W. Bush no podría aceptar políticamente, pero el objetivo de esta estrategia no es otro que alcanzar un momento en el que los propios iraquíes puedan hacerse cargo de la seguridad de su país. La región es una zona vital para la seguridad de Occidente, no sólo por el petróleo, sino por la persistencia de la amenaza del vecino régimen de Irán, que sería el primero en alegrarse de la retirada de las tropas estadounidenses. Algunos medios norteamericanos han respondido diciendo que no es bueno quedarse más tiempo si el general Petraeus no tiene nada más claro que ofrecer como objetivo, pero tampoco los partidarios de la retirada pueden ofrecer ninguna perspectiva positiva. El camino hacia la pacificación es lento, complejo y muy costoso, y la ruta que lleva al caos y la guerra civil en Irak es mucho más corta: bastaría con que Bush ordenase seguir con la retirada. VIVIENDA, DOS L AÑOS DE CRISIS os expertos que un año más se han dado cita en el Salón Inmobiliario de Madrid coinciden en que la crisis del mercado de la vivienda tardará como mínimo dos años en normalizarse. Ya no son estudios o proyecciones las que se publican sobre los perjuicios de este sector; son los datos tozudos sobre la drástica disminución en la compraventa de viviendas los que acreditan que un sector que representa el 17 por ciento del PIB está de capa caída, lo que conlleva no sólo la desaparición de cientos de empresas promotoras y constructoras, sino severas repercusiones en el empleo y en otras muchas actividades empresariales vinculadas a este mercado. Del mismo modo que el de la vivienda es uno de los sectores que más aprovechamiento y rédito obtienen en los tiempos de bonanza, también es el que queda más expuesto en etapas de crisis como la actual. Por eso no es de extrañar- -ahora que por fin el presidente del Gobierno ha admitido la gravedad de la desaceleración económica- -que los expertos exijan al Ejecutivo una reacción contundente y que las medidas urgentes para reactivar la economía anunciadas en el Congreso no se queden en uno de tantos compromisos etéreos. Mientras Zapatero no impulse medidas con decisión- -y ya llega muy tarde- a las inmobiliarias no les quedarán muchos más recursos para atraer compradores que la suerte y su propia creatividad: de hecho, ya hay quien, para vender pisos, hasta regala coches. EL PSOE SACA PARTIDO EN EL TC L margen de las interpretaciones jurídicas que merezca la sentencia con la que el Tribunal Constitucional rechaza el recurso presentado por el PP contra la reforma de su presidencia, es evidente que al Gobierno le han resultado muy beneficiosas las recusaciones contra dos de los magistrados de esta institución. Si Jorge Rodríguez Zapata y Roberto García Calvo- -apartados por la recusación del Gobierno- -hubieran formado parte del tribunal, el resultado no habría sido un 5 a 3 en contra del recurso, sino un probable empate a 5, que habría dirimido el voto de calidad de uno de las magistrados discrepantes, el conservador Vicente Conde, quien habría asumido la presidencia en funciones. Es decir, el recurso del PP habría sido estimado. Esta hipótesis sólo sirve ahora para comprobar la incidencia de las decisiones políticas en el funcionamiento de las instituciones del Estado de Derecho, al que tantas veces apeló Rodríguez Zapatero en el debate de investidura. Esta sentencia del TC es legítima y debe ser acatada y respetada. Pero la actuación previa del Gobierno respecto al TC es toda una impugnación de las buenas palabras de Rodríguez Zapatero. La política de acoso a las instituciones jurisdiccionales empieza a dar frutos y no permiten ese carpetazo que algunos reclaman a la anterior legislatura para empezar de cero. Hay un deterioro institucional muy grave, que debe ser la prioridad principal de un posible acuerdo global de Estado sobre la Justicia entre el PP y el PSOE. La prórroga indefinida de la actual presidenta en su A puesto- -objetivo político logrado por el Gobierno socialista- -no altera las condiciones internas del TC para resolver el recurso de inconstitucionalidad del PP contra el nuevo estatuto de Cataluña. En este caso concreto, el voto de calidad de la presidenta María Emilia Casas es irrelevante, porque ya está excluido el magistrado Pablo Pérez Tremps y, por tanto, son once los magistrados que van a decidir. No hay posibilidad de empate. Hay otras impugnaciones contra el estatuto catalán que sí serán decididas por los doce magistrados del TC- -al igual que contra leyes como la de violencia de género y el matrimonio homosexual- -y en las que la presidenta podrá utilizar su voto de calidad. De todos los magistrados será la responsabilidad de dictar sentencias coherentes sobre una misma norma y evitar nuevos episodios de desprestigio de la institución. Tras oír a Zapatero y conocida esta nueva sentencia del TC, es imposible no toparse con el doble rasero del PSOE hacia las instituciones del Estado. Por un lado, los socialistas se rasgan las vestiduras por la prórroga del actual CGPJ y proponen para neutralizarla una reforma legal que prevea el cese inmediato de sus vocales en cuanto termine su mandato. Sin embargo, nada de esto se dice respecto de aquellos magistrados del TC que también han agotado su mandato y debían haber sido ya sustituidos. Incluso magistrados en prórroga firman la sentencia de ayer. Conclusión: Zapatero niega al CGPJ lo que con tanto afán concede al TC.