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Miércoles 9 de Abril de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.716. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. El teatro insufrible de Cecilia La ex esposa de Nicolas Sarkozy es objeto de todo tipo de rumores que ni siquiera se molesta en espantar, y sirve en plato frío su venganza en forma de entrevistas en las que pone a caldo al presidente francés POR J. P. QUIÑONERO ecilia Ciganer Albéniz, señora de Richard Attias, ex Sarkozy, navega hacia una nueva vida, aventando publicitariamente una tupida niebla de confusiones voluntarias sobre sus anteriores vidas amorosas, pasionales, matrimoniales y maternales. Los abogados de Cecilia han decidido no proceder judicialmente contra una biografía no autorizada en la que se presta a la ex primera dama de Francia esta afirmación: Nunca había conocido el amor, antes de caer en brazos de Richard Richard es el nuevo esposo de Cecilia, que cayó por vez primera en brazos de su esposo cuando ella todavía era la señora Sarkozy y madre de tres hijos de dos padres (Sarkozy y su primer esposo, Jacques Martin, fallecido en soledad, hace meses, en el Hôtel du Palais de Biarritz) En otras declaraciones a la edición italiana de Vanity Fair Cecilia afirma que, en verdad, la vida junto a Sarkozy había terminado pareciéndole un teatro insufrible Sin embargo, uno recuerda a la misma Cecilia, en su despacho personal en el Ministerio del Interior, diciéndole que era muy feliz; haciendo política junto a su esposo; oficiando, al mismo tiempo, de esposa, amante y organizadora de cenas políticas de la más alta finura, en el atroz teatro de sombras de la más peligrosa política. Cecilia dice que comprende la penitencia y el calvario de Hillary Clinton y Verónica Berlusconi, ante los devaneos eróticos de sus respectivos esposos. Nadie debe juzgar dice Cecilia. Es una manera elegante de correr un tupido velo sobre las tribulaciones de su matrimonio con Sarkozy. No es un secre- DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany LA LLAMA OLÍMPICA isité hace años la cuna de los juegos olímpicos en uno de esos cruceros por el Mediterráneo que te permiten, tras un sueño redondo acunado por las olas, despertar en una ciudad distinta cada mañana: en el Corfú del pequeño de los Durrell, el que no escribió el Cuarteto de Alejandría en las ruinas de Éfeso, donde se filosofaba hasta en las letrinas, en la vieja Estambul de dos orillas que cantara Espronceda, o en la pequeña Olimpia, de la que sólo recuerdo una hierba amarillenta y la impresión que me produjo saber que por ella corrían los atletas desnudos. Oh, qué tiempos. La llama olímpica ha vuelto a encenderse una vez más y, desde Grecia, ya viaja por Europa camino de Pekín, donde no sabemos si la muralla china se abrirá para dejarle paso. Pero su recorrido está siendo accidentado. Dos veces la han tenido que apagar en París, y me temo que le quedan otros muchos sofocos, como si el viento del pueblo anduviera tras ella, soplando. Y es que hay algo sagrado en todo fuego, y el fuego siempre vive de milagro, y en un lugar lejano las túnicas se tiñen de color caramelo, y si ustedes lo han visto, ya sabrán que hay montañas que levitan. Más rápidos. Más altos. Más fuertes. A través de los siglos, banderas y países, en tiempos iracundos y en tiempos de concordia, ése ha sido, y no otro, el olímpico lema. En Pekín, me imagino, se batirá algún récord. Competirán las razas a pecho descubierto. Daremos otro paso hacia los dioses, que quizás ya nos miran con recelo. Pero hay un más difícil todavía que consiste en quitarse de los ojos la venda. Mientras haya en el mundo antorchas enterradas, se apagará una llama para que otra se encienda. V C Portada de la revista Vanity Fair to de Estado que la crisis entre Cecilia y Nicolas estalló cuando alguien le hizo llegar a ella unas fotos y unas grabaciones telefónicas muy subidas de tono Hay quienes piensan que Cecilia se echó en brazos de Richard (su nuevo marido) despechada por las infidelidades de Sarkozy con alguna periodista política. Y los mejores biógrafos de Sarkozy le atribuyeron hace más de un año esta frase, que parece confirmar lo bien fundado de tales sospechas: El día que encuentre al canalla que ha destruido mi ABC matrimonio lo colgaré en un gancho de carnicería Se suele pensar que ese personaje anónimo pudo ser Dominique de Villepin, durante su época de ministro del Interior. Atroces historias que Cecilia no desconoce completamente, pero prefiere cubrir con el manto de armiño de su felicidad recobrada, en otros brazos, otro lecho conyugal, el tercero, iluminada ventajosamente por una publicidad cosmopolita que sigue siendo tan atractiva para ella, hoy como ayer.