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ABC MIÉRCOLES 9 s 4 s 2008 Liga de Campeones s Cuartos de final, vuelta DEPORTES 97 Liverpool Arsenal 4 2 Liverpool (4- 4- 2) Reina; Carragher, Skrtel, Hyppia, Fabio Aurelio; Kuyt (Arbeloa, m. 90) Mascherano, Xabi Alonso, Gerrard; Torres (Riise, m. 87) y Crouch (Babel, m. 77) Arsenal (4- 1- 4- 1) Almunia; Touré, Gallas, Senderos, Clichy; Flamini (Gilberto, m. 42) Eboué (Walcott, m. 72) Cesc, Hleb, Diaby (Van Persie, m. 72) y Adebayor. Árbitro: Peter Frojdfeldt (Suecia) Tarjeta amarilla a Senderos. Goles: 0- 1. m. 13: Diaby. 1- 1. m. 30: Hyppia. 2- 1, m. 69: Torres. 2- 2, m. 84: Adebayor. 3- 2, m. 85: Gerrard, de penalti. 4- 2, m. 90: Babel. Torres celebra su tanto, que abría la puerta de las semifinales al Liverpool AP Apoteosis final en Anfield El Liverpool de Benítez hace historia al clasificarse por tercera vez en cuatro años para las semifinales de la Champions en un extraordinario partido ante un gran Arsenal ENRIQUE ORTEGO ENVIADO ESPECIAL LIVERPOOL. Otra noche mágica. Una más en Anfield. Otro partido para el recuerdo. Para la historia de esta Copa de Europa que sabe sacar lo mejor de cada equipo en noches tan extraordinarias como la de ayer. Palabras mayores las de este Liverpool de Benítez que hace camino al andar. Tres semifinales de Champions en cuatro años. Ayer estuvo tocado pero resurgió inesperadamente empujado por una rabia interior y una marabunta humana que le aúpa en los momentos más comprometidos y difíciles. Como cuando Adebayor marcó a siete minutos del final. En ese momento estaba eliminado por el doble valor de los goles... pero no muerto. Quedaba vida. Y siete minutos en Anfield son una eternidad. Reina se fue a por el balón en medio de un silencio sepulcral. Fue sacar de centro y escucharse una alarido estruendoso. El aviso de que en lo que faltaba el equipo no iba a caminar solo. Todo Anfield corrió con Babel en su sprint por la izquierda y todo Anfield pidió el penalti de Touré. Fue claro el agarrón. Fernando Torres se santiguó. Se dio la vuelta, no lo quería ver. Gerrard no dudó. Cogio el balón en sus manos. Lo acarició. No tenía prisa. Sabía que ese gol valía una semifinal. Tamoco titubeó en el lanzamiento. Golpeó con seguridad. Colocado, arriba. Gol y locura colectiva. Aún tuvo tiempo en redondear la noche Babel con un cuarto un gol. El Arsenal ayer sufrió en sus carnes la ley de Anfield. Poco más se puede hacer para pasar una eliminatoria de lo que anoche hizo el equipo de Wenger. Marcó dos goles en campo contrario, desplegó el fútbol que sabe, fue mejor durante muchos minutos, pero al final se tuvo que rendir ante la eficacia de un Liverpool que siempre creyó en sí mismo y en sus posibilidades. Caminaba medio dubitativa la segunda parte. Pasaban los minutos y en teoría un gol debería ser decisivo- -luego cayeron cuatro más- Ninguno de los dos equipos quería descubrirse. Atacaban, pero se tapaban. Fue cuando Fernando Torres recibió un balón en el área. Se revolvió en un décima de segundo y engatilló. Fulminante, como en San Siro al Inter. Para eso le ficharon. Para marcar goles como el de ayer. Goles que ayudan a meterse en otra semifinal de Champions Anfield ya tiene un nuevo héroe. A Benítez se le venera. A Gerrard se le idolatra. A Torres se le enaltece con una canción que se apodera del estadio mientras cuarenta mil casacas rojas brincan como posesos los goles de este madrileño que ayer comenzó a hacer historia en el Liverpool. Había sorprendido de entrada Benítez con la inclusión de Crouch en el equipo titular. Una muestra de que iba a por el partido sin especular y reivindicar, de paso, esa etiqueta de Gran gol de Torres resultadista que le han colgado. El Arsenal también salió sin tapujos, marcó pronto y anuló la evidente ventaja que el Liverpool traía por haber marcado en la ida. La primera media hora fue un gran rondo de los de Wenger con Cesc de centro de maniobras. ¡Qué circulación de balón, qué velocidad! El Liverpool estaba fuera del partido, posiblemente despistado por su cambio táctico. Con un hombre menos en el centro del campo, estuvo siempre a merced del contrario, pero se metió para no volver a salir en un saque de esquina que Hyppia cabeceó con potencia y colocación. El empate mantenía la llama a mitad de camino de los dos equipos. Torres la avivó con su gol (2- 1) que parecía definitivo. Wenger metió todo. Van Persie y Walcott y a la desesperada. No está acostumbrado a perder. Adebayor después de fallar uno claro acertó con el siguiente (2- 2) Y en los siete minutos finales pasó todo lo expuesto y llegó la apoteosis de un Liverpool rabioso, enormemente físico, que se agarró a su competición como si en ello le fuera la vida. Y sigue vivo. Oteando en el horizonte otra final. Sólo le queda el obstáculo del Chelsea, del que ha dado buena cuenta en los últimos años. Benítez ensalza la reacción de su equipo y al público de Anfield LIVERPOOL. Rafa Benítez tenía muy claro al final del partido cuales habían sidos los dos factores que habían aupado a su equipo a las semifinales de la Champions la reacción de sus hombres en la segunda parte y la afición reds El factor Anfield es muy importante y la reacción de los jugadores, sobre todo en el segundo tiempo subrayó el técnico, quien realtó así el partido: Empezamos perdiendo el E. O. balón fácilmente. Ellos apretaban, encajamos un gol pero la reacción del equipo en la segunda parte fue muy buena y creo que el público ha sido muy importante, empujando, pero porque los jugadores han mostrado carácter Benítez reconoció haber puesto buena nota a Fernando Torres. Ha sido uno de los jugadores importantes concluyó. Por su parte, y en la Cadena Ser, Torres explicó en relación a su gol que espero que no sea el último y que sean más importantes los próximos, pero éste no lo olvidaré nunca Y dedicó el tanto a su familia, que después de sufrir mucho se merecen partidos como éste