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90 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo MIÉRCOLES 9- -4- -2008 ABC La locura que alumbra al artista Anne Adams, científica víctima de demencia frontotemporal- -la dolencia que padecía Ravel- se reveló como pintora en un brillante ejemplo del instinto de supervivencia de la mente ante la enfermedad POR ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Anne Adams era una científica canadiense cuyos talentos y prioridades eran, por este orden, las matemáticas, la química y la biología. En 1986 tuvo que abandonar una sólida carrera investigadora y docente para cuidar permanentemente de un hijo herido muy grave en un accidente de tráfico. Cuando su hijo experimentó contra todo pronóstico una recuperación espectacular, milagrosa, Anne se encontró con otro milagro dentro de su propio cerebro. Su mente había decidido que ya no le interesaban las matemáticas, sino pintar. La ciencia era historia, y el arte llenaría todas las horas de su vida futura. Anne Adams siempre había sido aficionada a la pintura como hobby, pero nadie, ni ella misma, pensó que algún día dejaría todas sus demás actividades para encerrarse a pintar cada día de nueve a cinco. Muchos artistas locos por su arte carecen de semejante disciplina. Claro que en el caso de Anne Adams la locura no era una metáfora, ni era opcional. Empezó a pintar porque se estaba volviendo clínica y literalmente loca. Una demencia la llevó al arte, que fue asimismo su refugio frente a la demencia. El último santuario de su mente. The New York Time contaba ayer esta terrible y a la vez hermosa historia. Adams padecía demencia frontotemporal, un tipo de neurodegeneración de los lóbulos frontales del cerebro que tiende a ser erróneamente diagnosticada como mal de Alzheimer. Esto se explica por cierta comunidad de síntomas, que incluyen merma de facultades intelectuales y expresivas, imprevisibilidad del humor y cambios de la personalidad y del carácter. La variedad de demencia frontotempo- LA PINTURA DE ANNE ADAMS, EXPUESTA EN LA RED Anne Adams murió el pasado año, aunque no pudo hacerlo como deseaba, con el pincel en las manos. Pintó exactamente hasta el momento en que ya no pudo sostenerlo. Su obra, expuesta en la Red por la Universidad de California en San Francisco, abarca desde sus primeras casas y paisajes de Vancouver hasta una pintura abstracta extremadamente compulsiva, estructurada y repetitiva, fruto de la demencia frontotemporal de la que padecía. Tres ejemplos: Ruinas de Tulum (guache sobre papel, arriba) Cottage (abajo, a la izquierda, en la misma técnica) y Flores (acrílica sobre madera) En los lóbulos frontales ral que afectaba a Adams se distinguía por una precoz destrucción de las estructuras del lenguaje, que en muchos casos lleva a la afasia. Era la misma variedad que en su día padeció Maurice Ravel, el autor del célebre Bolero A Bruce Miller, neurólogo y director del Centro de Memoria y Edad de la Universidad de California, en San Francisco, no le sorprende en absoluto que a partir de cierto momento Anne Adams se obsesionara con la música de este compositor y le dedicara un cuadro entero, que pretendía ser una expresión pictórica del Bolero El Bolero es un ejercicio compulsivo, de perserverancia en una estructura subraya el doctor Miller, recordando que Ravel lo compuso a los 53 años, es decir, cuando su propia demencia frontotemporal ya se había manifestado y empezaba a afectar su capacidad para retener el lenguaje musical. Esta composición se basa en dos temas principales extremadamente simples, explorados hasta la extenuación con varios niveles instrumentales. Es la obra de una mente enferma que se aferra a una pauta conocida para mantener el control. Y lo consigue. Otro tanto le ocurrió a Anne Adams, que em- pezó pintando las casas donde vivían sus vecinos en Vancouver y acabó con composiciones abstractas extremadamente compulsivas, estructuradas y repetitivas. Y a la vez envolventes y fascinantes, como el Bolero de Ravel. ¿Son estos cuadros y esta música creaciones de la locura? Pues sí, en cierto modo. Pero lo son de un modo que excede la intuitiva noción general