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58 MADRID MIÉRCOLES 9 s 4 s 2008 ABC AL DÍA Manuel de la Fuente HOSTILIDAD l margen del Palacio de Linares y el estadio del Manzanares, en Madrid hay otros cuantos lugares donde se puede sentir en carne propia una experiencia paranormal, una experiencia mucho más que religiosa, una experiencia ultracorpórea. Para ello no es necesario el uso y abuso de sustancias alucinógenas, ni el desmesurado consumo de garrafón, ni siquiera fumarse el verde manto de delicada yerba del Bernabéu. No, nada de eso. Basta con darse una vueltecilla por el ambulatorio (o eufísticamente hablando, Centro de Salud) de la Seguridad Social más cercano, ése lugar que habría vuelto aún más loco al ingenioso hidalgo Alonso Quijano con sus peculiares encantamientos. Un lugar de La Mancha donde uno puede gastar hora y media en conseguir que le sea expendida una receta. Pero bien, no es éste el caso (aunque también) de las alucinaciones que queremos referir. A saber, que un ambulatorio (bares y transportes públicos también se enrolan en esta distinguida nómina) es uno de esos sitios donde, según el decir de los cursis, mejor se puede tomar el pulso a nuestra sociedad, donde barómetros y termómetros dan más claras señales de cómo andan las presiones y temperaturas del ánimo de nuestra Villa y Corte. Y andan, como a menudo sucede con las aguas, algo turbias, por no decir turbulentas. En las salas de espera, los comentarios pondrían a menudo los pelos de punta al mismísimo Yul Briner. Resumiendo, racismo a flor de piel, a flor de recetario, a flor de toma de tensión. Y unas ansias de colarse dignas de mejor causa. Y alguien que siempre se empeña en ordenar la situación: usted va después de mí, y yo voy detrás de aquélla, y aquélla detrás de vaya usted a saber quién. La última moda es sacarse de la manga un es un momentito, sólo una pregunta y luego, para burla y escarnio de los que sufren en silencio la espera, veinticinco minutos en la consulta. Si alguna vez hubo buenas costumbres en esta villa, las hemos perdido. El ambulatorio es el reflejo de la zafiedad, ordinariez y el sálvese quién pueda de nuestro transcurrir consuetudinario. Reflejo de una ciudad hostil, por mucho que se empeñen en que ya nos ronda la primavera. A El concejal presidente del distrito Centro, Enrique Núñez, en pleno traslado a la calle Mayor 72 La Junta de Centro se muda La más visitada de las sedes de distritos en Madrid abandona su histórica ubicación en la Casa de la Carnicería de la Plaza Mayor para trasladarse a la calle Mayor 72 s Cada día entran a este distrito por trabajo, ocio o compras, 500.000 personas POR SARA MEDIALDEA FOTOGRAFÍA: CHEMA BARROSO MADRID. La estampa típica del alcalde asomado al balcón de la Casa de la Carnicería, en la Plaza Mayor, cantando villancicos al inicio de la Navidad ya pasó a la historia hace tiempo. Concretamente, desde que llegó al cargo Alberto Ruiz- Gallardón, gran amante de la música y, por lo mismo, enemigo de emitir gorgoritos en público. Pero ahora no volverá a repetirse, porque la que se ha movido en este caso ha sido la junta de Centro: el distrito con más arraigo en Madrid, el que reune el corazón de la ciudad, se ha mudado. Cerca: a la calle Mayor, número 72. El motivo del traslado ha sido la falta de espacio y de condiciones en la antigua sede: se había quedado pequeña, y el espectáculo de decenas de ciudadanos haciendo cola casi a diario a sus puertas para resolver cualquier gestión resultaba penoso. Claro que la Casa de la Carnicería continúa teniendo actividad: siguen allí el registro, la sección de estadística y el empadronamiento, hasta que se encuentre un sitio donde instalar Línea Madrid, la oficina de gestión de este tipo de servicios públicos, de la que Centro, incomprensiblemente, todavía carece. Curiosamente, muchas personas, especialmente inmigrantes, se acercan hasta la junta de Centro a realizar sus gestiones relacionadas con el padrón. Un 80 por ciento, sin ser residentes en el distrito ni, por tanto, querer empadronarse allí: lo hacen porque aún hay muchos que piensan que esto es el Ayuntamiento central Lo explica Enrique Núñez, concejal presidente del distrito, y todo un experto en mudanzas: ya tuvo que trasladar la sede en su anterior destino, San Blas. En este caso, reconoce, es mucho más complicado porque Centro tiene un archivo muy voluminoso Lo dice aún rodeado de cajas, cientos de ellas, en el nuevo emplazamiento de su junta, el edificio de la calle Mayor número 72, conocido también como la cuarta fachada de la Plaza de la Villa Un inmueble recién rehabilitado- -sufría daños estructurales de importancia- -y que el Gobierno municipal alquila a la empresa pública Madrid Espacios y Congresos. Tenemos un archivo con expedientes de los años 1950, y anteriores explica Núñez. No en vano, Centro es el corazón de la ciudad, y tiene establecimientos comerciales abiertos desde principios del siglo XX, y antes, de cuya legalidad hay que responder documentalmente. personas más. Personas a las que hay que proporcionarles servicios. ¿Y qué será, en el futuro, de la Casa de la Carnicería? De momento, mantendrá esos servicios de registro y empadronamiento, mientras se aclara si se convierte en el primer Parador Nacional de la capital- -como ha propuesto el Ayuntamiento- -o en un hotel de lujo- -el plan B municipal por si su primera idea no cuaja- El Gobierno municipal quiere que Paradores Nacionales asuma la gestión de este hotel, por considerar que el edificio ocupa un enclave emblemático y que se ajusta a la perfección al perfil de este tipo de establecimientos. Sería, creen, un atractivo turístico más para la ciudad. No obstante, por si la entidad estatal no acepta el ofrecimiento- -hasta ahora ha mantenido silencio- están elaborando los pliegos de condiciones de un concurso que sacará al mercado la posibilidad de ocupar el inmueble, en plena Plaza Mayor, para usos hoteleros de alto nivel. Las asociaciones de vecinos de la zona, sin embargo, tienen otros planes: piden equipamientos públicos en el edificio que queda liberado, y hasta van a recoger firmas para demandar la creación, en la Casa de la Carnicería, de una escuela infantil, una casa de la juventud o una casa de las asociaciones. Refuerzos humanos Archivo voluminoso Aunque el espacio geográfico de la junta es pequeño, muchos de sus inmuebles gozan de protección por encontrarse en el casco histórico. En breve, Centro estrenará refuerzos humanos: 50 funcionarios más se unirán a las tareas de esta junta, que a partir de abril iniciará un nuevo esquema de trabajo para modernizar su estructura. Por si este nuevo emplazamiento se les quedara pequeño, ya están pensando en expandirse por la zona: al Palacio de Cañete, que tras el traslado del Gobierno central a Cibeles ha quedado a medio uso. El distrito de Centro ronda los 150.000 habitantes, pero cada día entran en él, por trabajo, ocio o compras, unas 500.000 ¿Hotel, parador, equipamiento? En el futuro, la Casa de la Carnicería será hotel de lujo o parador; los vecinos piden allí equipamientos