Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 9 s 4 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA RAJOY EN EL DESFILADERO OS debates de investidura suelen resultar balsámicos para el candidato, por la sencilla razón de que acaba de ganar unas elecciones, y diabólicos para el jefe de la oposición, que viene de perderlas y ha de actuar por lo general bajo la presión de un liderazgo cuestionado. Por eso Rajoy tenía ayer un doble compromiso: uno formal, ante Zapatero, y otro real, ante sus electores y, sobre todo, ante su propio partido, que en los últimos días ha vivido bajo un paroxismo conspirativo. Salió vivo de ambos, sobre todo del que más le interesaba. El cruce con Zapatero IGNACIO fue deguanteblanco. No se CAMACHO apretaron demasiado las tuercas, y ambos parecieron hacer lo posible para que se notara buena voluntad tras cuatro años de garrotazos. El tono fue menos bronco, menos áspero, más respetuoso. Llamarlo esperanzador quizá sea exagerado; simplemente la cosa estuvo a tenor de las circunstancias, que liberan al presidentecandidato de la necesidad de ponerse duro, ni siquiera arrogante; hasta sepuedepermitir el lujo de estar condescendiente. Desde luego, lo que no estuvo fue brillante; simplemente levitó sobre los problemas con su habitual voluntarismo optimista. Como piloto de la nación frente a una crisis sigue resultando inquietante, para empezar porque continúa restando importancia a las tormentas que zarandean el buque, y después porque no se le ve competente para enderezar el rumbo. Pero viene recién investido por el sufragio universal, y ante eso es más bien difícil ponerse chulo. Ya habrá tiempo. Lo que a Rajoy le importaba de verdad era atravesar el peligroso desfiladero de la desconfianza de los suyos. Lo hizo con tono alto, suelto de oratoria, brioso de ganas de demostrar que está dispuesto a afrontar la nueva travesía. Era una jornada clave para tomarle la temperatura a un grupo parlamentario que se presumía encabritado, y del que no era descabellado temer expresiones críticas dedubitación ofalta deentusiasmo. Fue al contrario: se produjo un cierre de filas lineal, patente en un calor casi inusual, y hasta algo sobreactuado, de aplausos y jaleos. No hubo asomo de emboscada, y el cuestionado líder pasó por la quebrada sin angosturas y sin sobresaltos, cabalgando sobre un discursoexigentepero nointolerante, reprobador pero no catastrofista, irónico y escéptico con la credibilidad de Zapatero y desacomplejado ante la derrota que el rival le pasaba por los morros. No escatimó censuras ni reproches, sin romper el delicadohilodeconstructividad querequiereelcomienzo de una legislatura. Pero su objetivo prioritario no estaba en los escaños de enfrente, sino en los de detrás, y ese debate interno lo ganó, siquiera superficialmente, sin fisuras. También ha ganado tiempo; otra cosa es que ya tenga el camino allanado, que haya despejado todas las dudas que él mismo propicia con su cansina cachaza y que vaya a cesar el fuego amigo. Cuando Andreotti ¿o fue Adenauer? estableció su célebre taxonomía de peligros políticos- -adversarios, enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido- -no existían, o no se tenían en cuenta, los entornos mediáticos. L EL RECUADRO GALLARDÓN ES LA SOLUCIÓN A Investidura será Investiblanda. No he visto una sesión de investidura que haya despertado menos interés. Parece que más que presidente del Gobierno, que está muy visto, andamos buscando jefe de la oposición, más visto que Operación Triunfo Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen y la oposición que no se merecen. Nunca unas ideas tan nobles como las socialistas estuvieron en manos de semejante partida de cínicos incompetentes. Nunca unas ideas tan nobles como las liberales fueron defendidas por semejante panda de papafritas. La cuestión es no hablar de la crisis económica, a la que le han puesto el nombre artístico de Desaceleración, del mismo modo que a José Prados le llaman El Fundi y a David Fandila le dicen El Fandi. No vamos al fondo, y hablamos más dequién va a mandar en laoposición que de quiénes van a ser ministros para remediar la que tenemos encima. Y del relevo en el liderazgo de la oposición hay muy poco que hablar. Lo tengo clarísimo. Yo sé la que tiene el PP en todo lo alto, y poseo la clave de las soluciones. La solución no es la Niña de Rajoy, que mira lo calladito que se lo tenía. Tanto darANTONIO nos el coñazo con la puñetera niña duranBURGOS te la campaña y resulta que la niña era una niñata, La Soraya, que tiene nombre de amiga de La Yénifer: Morancos total. La solución tampoco es Esperanza, que según el recordado Enrique Montoya sólo sabe bailar chachachá, cuando ahora lo que se lleva es el chikichiki de los que le echan tupé. Mandados por los chiquilicuatros, tenemos un Chikilipoder y frente a él, una Chikilioposición. España es una Chikilidemocracia regida por la Chikilipartitocracia, donde no elegimos diputados a Cortes, sino que los ponen en sus rentables asientos de culos parlantes los dedos dictatoriales del aparato de sus partidos, casi nadie al aparato. Por ningún nombre de los mentados humea la solución de la oposición. ¿Camps dice usted? Luna de Valencia. ¿Pizarro? Borrado de la pizarra. ¿Zaplana y Acebes? Frío, frío... ¿Se da por vencido, como Rajoy reiteradamente en L las urnas? Pues le voy a decir quién tiene la solución para acabar con todos los males del PP: Gallardón. Gallardón tiene la malilla, pero no sé si querrá. No Alberto Ruiz Gallardón como representante de la parte del PP intercambiable con el PSOE (cuya segunda raya de picadores parece que también quiere pisar Esperanza Aguirre) sino como alcalde de Madrid, que tiene nombre de futura avenida por la parte de Aravaca: Avenida del Alcalde Ruiz Gallardón Y hasta de estación de Cercanías: Próxima parada, Gallardón, correspondencia con Línea 7 Gallardón tiene en la mano la solución de todos los males pasados, presentes y futuros del PP con algo tan simple como la numeración del callejero de Madrid. ¿Sabe usted por qué al PP no le sale una a derechas, aunque sea de ídem? Pues por la sede. ¿Por la calle Génova? -No, por el dichoso numerito de Génova: por el 13. Con lo larga que es Génova, tenían que estar en el número 13 precisamente. ¡Así le salen las cosas! Así desde la catástrofe de la foto de las Azores, degenerando, han llegado al desastre de no sacarle partido ni al hocicamiento del Estado ante la ETA, ni al despilfarro, ni a la crisis económica ni a nada. Pongan al que pongan, mientras el PP esté en el mal vahído del número 13 de Génova no se comerá una rosca. Por eso Gallardón tiene la malilla, con el callejero de Madrid. Solicito, pues, formalmente a Gallardón lo mismo que el torero Curro Vázquez, el padre de Pepín, Manolo y Rafael Martín Vázquez, le pidió en un brindis al alcalde de Sevilla de su época. Curro Vázquez vivía en la Resolana. En Resolana, 13: toca madera. Y un día que toreaba una corrida en Sevilla y le dijeron que en el palco del Ayuntamiento estaba el alcalde, cogió los avíos de matar y se fue derecho para el regidor, montera en mano: -Señor alcalde: yo le brindo a usted la muerte de este toro y de veinte toros si hace falta, pero por lo que usted más quiera, ¡quíteme en mi casa de la Resolana el número 13 y póngame por lo menos el 11 duplicado! Gallardón, por lo que más quieras, hijo: quítale a la sede de Génova el número 13 y ponle 11 duplicado, si quieres que el PP deje de ser la Partida de Papafritas que ahora es por culpa, culpita del mal fario del 13.