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72 AGENDA Tribuna Abierta MARTES 8 s 4 s 2008 ABC Miguel M Muñoz Medina Pte. de la Asociación Española de la Carretera LA SEGURIDAD VIAL ANTE EL DEBATE DE INVESTIDURA Aspiramos a que debatan con amplitud y profundidad sobre cuestiones concretas y que lo hagan con propuestas y contrapropuestas entendibles y medibles. Así, queremos saber qué régimen de incentivos a los centros docentes y al profesorado se va a arbitrar para que la educación vial se imparta de forma generalizada y rigurosa, en cuánto se van a incrementar los efectivos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, cuánto se va a invertir en la conservación de carreteras o qué nuevo plan Renove o Prever -o como quieran llamarlo- -se va a implantar para acelerar la renovación del parque automovilístico ante los tiempos difíciles que se avecinan H A terminado la Semana Santa, uno de los períodos del año en que la atención pública se focaliza más en los accidentes de tráfico y durante unos cuantos días se seguirá hablando de ello; no muchos seguramente porque este año los datos han sido menos malos que los de las semanas santas anteriores- -me niego a considerarlos buenos, todo lo más esperanzadores- -y esto no es noticia que mantenga viva la atención demasiado tiempo. Sin embargo, se avecina otro acontecimiento en el que, a menos que se rompa una inercia de siempre, mucho me temo que no se prestará atención a la inseguridad vial, cuando sería la ocasión ideal para que la ciudadanía pueda pulsar el interés real que suscita entre la clase política un problema que causa al año casi cuatro mil muertos, que tal será la cifra cuando dentro de un par de meses esté finalizado el cómputo de víctimas mortales a treinta días e incluyendo las de zona urbana. ace cuatro años, con mi incorregible optimismo observé esperanzado que por primera vez la seguridad vial ocupaba un espacio de una cierta relevancia en los programas electorales de los dos grandes partidos nacionales. Después llegó el debate de investidura y la dura realidad- -no por esperable menos dura- -se impuso: al señor Rodríguez Zapatero se le olvidó hablar de la cuestión y al señor Rajoy se le olvidó recordarle que se le había olvidado. Y así en todos los demás debates habidos en la legislatura- -incluidos los dos pre- electorales- en los que sólo ha habido alguna ligera y tangencial alusión al tema. tar para acelerar la renovación del parque automovilístico ante los tiempos difíciles que se avecinan, por poner sólo unos cuantos ejemplos. Y además están los aspectos institucionales, tales como si se va a consolidar y potenciar la Comisión Parlamentaria de Seguridad Vial, si se va a crear finalmente la Agencia Estatal, si se va a refundar el Consejo Superior de Tráfico en un intento de desburocratizar los procedimientos de redacción, aprobación y control de los planes- -estratégicos u operativos- -de seguridad vial o si se va a articular eficazmente la participación de la sociedad civil. as dos organizaciones que presido, más la Asociación para el estudio de la lesión medular espinal (AESLEME) hemos suministrado durante los últimos años a todas las instituciones políticas- -Gobierno de la Nación y de las Comunidades Autónomas, grupos parlamentarios etcétera- -abundante documentación con propuestas razonadas en las que creemos que se centran las legítimas aspiraciones de la sociedad civil. Ahora la pelota está en el terreno de juego de los políticos. arece que se perfila una legislatura con mayor probabilidad de consecución de acuerdos en los grandes temas. A lo mejor no es conveniente recargar en exceso la agenda de pactos de estado- -se están proponiendo tantos... -y, en tal sentido, no me parece lo más importante el que se alcance formalmente un pacto de tal naturaleza sobre un tema de de tan escaso contenido ideológico y, por tanto, tan poco sujeto al devenir político de la alternancia. De momento me conformaría con que, tras el debate de investidura, la seguridad vial quede nítidamente fijada como una de las máximas prioridades del Gobierno y de la Oposición para los cuatro próximos años. Lo demás puede venir de suyo. L H No puedo olvidar que, cuando Jacques Chirac tomó posesión como presidente de la República Francesa declaró que sus tres grandes prioridades durante su mandato serían A (no la recuerdo) B (tampoco la recuerdo) y C la lucha contra la violencia vial (sic) Prescindiendo de la grandilocuencia y del carácter melodramático de la proclama, aquello no pudo ser más positivo, porque el impulso soberano como diría Góngora, fue lo que provocó que todos los poderes públicos y la sociedad en general se movilizasen al unísono para reducir los accidentes en la forma significativa en que se hizo. a seguridad vial tiene aún muchos retos pendientes en España. Por más que durante los últimos cuatro años sus índices hayan mejorado sustancialmente, seguimos teniendo el doble de muertos por millón de habitantes que el Reino Unido, Suecia y Holanda. Por ello, antes me negaba a considerar los datos de la Semana Santa- -incluso los de últimos cuatro años- -como positivos. Es lícito afirmar que estamos L en el buen camino, pero sin dejar de reconocer que queda mucho de ese camino por recorrer. Y sobre ello, sobre los pasos a dar en la próxima legislatura, es sobre lo que los ciudadanos tenemos derecho a conocer los proyectos del futuro presidente y las propuestas del líder de la oposición. Pero esperemos que no caigan en la tentación fácil de que el uno afirme que espera bajar los accidentes en un x por ciento y el otro diga que no, que no es suficiente, que han de bajar el x por ciento más no sé cuántos puntos. Aspiramos a que debatan con amplitud y profundidad sobre cuestiones concretas y que lo hagan con propuestas y contrapropuestas entendibles y medibles. Así, queremos saber qué régimen de incentivos a los centros docentes y al profesorado se va a arbitrar para que la educación vial se imparta de forma generalizada y rigurosa, en cuánto se van a incrementar los efectivos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, cuánto se va a invertir en la conservación de carreteras o qué nuevo plan Renove o Prever -o como quieran llamarlo- -se va a implan- P Javier Lostalé Escritor CLAUSTRO DEL ALMA UANDO el pensamiento es claustro íntimo del alma habitado por dos, nace la oración. Habla uno en silencio, lleno de voz. El otro, invisible, sostiene tan puro ardor. Fuera no hay nadie. La tarde es una vidriera dormida en su propia luz. Y el tiempo se detiene, pues pausa de amor es la oración. No sólo en la celda y su difuso rayo frío germina la oración, ni en el huerto oreado por la sombra de los monjes, sino que en cualesquiera lugar y hora si alguien se despoja hasta de su nombre y entra en la C Fuera no hay nadie. La tarde es una vidriera dormida en su propia luz. Y el tiempo se detiene, pues pausa de amor es la oración quietud transparente de la pobreza, la oración pone en vuelo la mirada y sella los labios con su ángel de luz para que todo transcurra por dentro. La oración es la infancia del caído, la inmensa respuesta que despierta al ahogado, la mañana luminosa que arriba al pecho arrepentido. a oración son los pasos de una monja que ignora su cuerpo: sus manos hundidas como un beso en el costado del dolor. La oración es la cama recién he- L cha de la tía soltera, la ventana con alegría por ella abierta para que los demás se asomen. Es el profesor que habla de un libro dando la mano a los alumnos para que caminen por su horizonte. La hija que baña a su madre con el temblor de quien vuelve al seno materno. La oración transforma en canto el triunfo ajeno. Y ama la soledad del propio fracaso. Inclinada siempre la oración pregunta, y si responde, de tan hondas las palabras ya no son suyas. Cada vez que comienza la oración es única, pues cada vez que nos deshabitamos nacemos. En su cenit los amantes se miran a los ojos en súplica a todo su ser para que nunca ella deje de brillar en el cielo de él. Súplica tan llama callada como la que alimenta la oración. El bosque arrasado por la luna. El delgado reflejo de la hierba. El último resplandor del mar. La gota de sombra de un pájaro. El fuego pálido de la nieve. La rosa que en su frágil ascensión sostiene el horizonte. odo esto existe porque alguien, en algún lugar, arrodilla su lengua para invocar y coloca su oído junto a la música del alma. Porque alguien en algún lugar ora. Y el mundo es alcanzado, sostenido, por la fuerza virgen de lo que aparentemente no existe. T