Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 8 s 4 s 2008 Tribuna Abierta MADRID 69 Arturo Canalda Defensor del Menor La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño establece el compromiso de ofrecer al niño la protección y el cuidado que sean necesarios para su bienestar. Los Estados que han firmado la Convención se asegurarán, así, de que las instituciones, servicios y establecimientos encargados del cuidado o la protección de los menores cumplan las normas establecidas por las autoridades en materia de seguridad garantizando una supervisión adecuada E nuevo la mala suerte se ha cebado en un menor. Lo que comenzó siendo una celebración por el gol marcado, se tornó en tragedia. En evitable tragedia. Ya son demasiados casos de menores fallecidos por accidentes tontos, descuidos, excesos de confianza, falta de regulación, o inadecuada preparación de las personas que quedan al cuidado de nuestros hijos. Y es que existe otra cifra negra de accidentes mucho menos conocida que la lista de siniestros de tráfico de Semana Santa. Me refiero a los accidentes que sufren los menores de edad. Queda marcada en la retina y en la memoria reciente de todos la tragedia de aquella niña que murió al caerle encima una jardinera a la que se había encaramado, los casos de chicos fallecidos por la caída de porterías de fútbol, el ahogamiento de un niño de cuatro años en la piscina de un colegio, o la muerte de un adolescente en un campamento de verano como consecuencia de un golpe de calor. Si hubiéramos estado más atentos, si nos hubiéramos esforzado en anticipar el problema, podríamos haber pensado en fijar la maldita jardinera o en indicar claramente que la portería está suelta y es peligroso colgarse de ella. Eso por no decir, que lo que realmente deberíamos hacer es modificar la normativa para evitar que las porterías de fútbol estén sueltas para- -y he aquí la triste paradoja- -evitar que cuando un futbolista choque con las mismas pueda lesionarse. ¿y cuándo se cuelga de ellas? Eso no está regulado. TRAGEDIAS EVITABLES D n Europa, las lesiones producidas por accidentes son la principal causa de muerte en la infancia. Hasta los catorce años de vida ocurre una muerte por accidente en una ratio dos veces superior a la muerte por cáncer y ocho veces superior a las producidas por enfermedades respiratorias, por ejemplo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en España, las principales causas de mortalidad por lesiones en dicha franja de edad están relacionadas además de con los accidentes de tráfico (48 con lesiones no intencionadas como las producidas por atragantamiento, asfixia o estrangulamiento (21 ahogamientos (13 caídas (6 quemaduras por fuego (3 y envenenamientos o intoxicaciones (2 La magnitud del problema aconseja, en primer lugar, realizar una sosegada reflexión y, después, acometer una actua- E nores, una Inspección Técnica específica para este tipo de instalaciones, supervisada siempre por la Administración. Pretender regular exhaustivamente todos y cada uno de los aspectos de la vida resulta imposible ya que la norma no puede llegar a contemplar la inabarcable variedad de matices y detalles que conforman la realidad, ni siquiera alcanza a conocerlos o enumerarlos. Con todo y no obstante esta lógica limitación, convendría plantearse la necesidad de confeccionar un catálogo de actividades que se ofertan a los menores de edad y analizar la normativa vigente en cada una de ellas. Así, de esta forma, se podrían detectar carencias o necesidades para poder corregirlas o adecuarlas. La solución no debe descansar exclusivamente en la actualización, adecuación y extensión de la norma. La corresponsabilidad de todos es esencial ante este problema y administraciones, instituciones, empresas y sociedad en su conjunto deben coordinar y sindicar esfuerzos. También resulta de suma importancia la implicación que deben asumir las familias a la hora de garantizar al máximo la seguridad de los hijos en el desarrollo de las actividades de ocio y tiempo libre, informándose de las características y condiciones de la actividad que se propone para los pequeños, visitando el lugar donde se llevará a cabo, conociendo la reglamentación que afecta a la actividad y exigiendo a los responsables su cumplimiento escrupuloso. Tampoco se debe perder de vista la conveniencia de educar a los hijos en la necesidad de extremar la precaución frente a los posibles riesgos que entraña cualquier actividad, fomentando en ellos una autonomía progresiva y, a la vez, una mayor responsabilidad. o debemos olvidar que la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño establece el compromiso de ofrecer al niño la protección y el cuidado que sean necesarios para su bienestar. Los Estados que han firmado la Convención se asegurarán, así, de que las instituciones, servicios y establecimientos encargados del cuidado o la protección de los menores cumplan las normas establecidas por las autoridades en materia de seguridad garantizando una supervisión adecuada. En esto, como en todo, es básico el sentido común para anticipar riesgos. Siempre que se trate de niños, y máxime si hablamos de su seguridad, cualquier precaución es poca y debemos andarnos con mil ojos. No hay excusas para no hacerlo. N ción responsable que necesariamente debe promover la obligación de prestar la debida observancia a las reglamentaciones técnicas de seguridad, y también de completarlas cuando la terca realidad nos revela tristemente su insuficiencia u obsolescencia. Ejemplos concretos de actuaciones en esta línea podrían ser el empleo de una señal ética completa y adecuada que advierta claramente de las circunstancias que entrañen riesgo a personas de todas las edades. También es fundamental exigir que todos aquellos que realizan actividades relacionadas con el cuidado de la infancia posean una formación específica adecua- Siempre que se trate de niños, y máxime si hablamos de su seguridad, cualquier precaución es poca y debemos andarnos con mil ojos. No hay excusas para no hacerlo da para atender a los niños. Y deberíamos plantearnos requisitos específicos en el mantenimiento y supervisión de instalaciones utilizadas por los me-