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36 INTERNACIONAL MARTES 8 s 4 s 2008 ABC Varios acusados por terrorismo, camino del tribunal de la ciudad de Salé, el pasado jueves LUIS DE VEGA Nueve condenados por los atentados de Casablanca se fugan de la cárcel Excavaron un túnel hasta el exterior del edificio s Uno de los islamistas evadidos tenía la pena capital y seis la cadena perpetua LUIS DE VEGA CORRESPONSAL RABAT. La de ayer fue la mayor evasión de una cárcel en la historia de Marruecos. Nueve condenados por terrorismo lograron huir de la prisión de Kenitra, treinta kilómetros al norte de Rabat, según reconoció el Ministerio de Justicia. Fuentes de Interior explicaron a la agencia France Presse que habían excavado un túnel que les permitió llegar al exterior del edificio. Todos cumplían duras penas en relación con los acontecimientos de 2003 añadieron desde el Ministerio de Justicia, en referencia a los atentados del 16 de mayo de ese año en Casablanca, que costaron la vida a más de cuarenta personas, incluida la decena de kamikazes. Los funcionarios echaron de menos en la mañana de ayer al grupo de internos, que ocupaban dos celdas contiguas. Inmediatamente las Fuerzas de Seguridad del reino se movilizaron para tratar de detenerlos y evitar que abandonen el país por alguna de las fronteras. Los fugados son un condenado a muerte, seis a cadena perpetua y dos a 20 años de prisión, según explicó a ABC Abderrahim Mouhtad, portavoz de la asociación Enassir, encargada de defender los derechos de los presos islamistas. Los nueve presos, según Mouhtad, dejaron en la cárcel una nota titulada No a la opresión en la que explican los motivos de su fuga. Hemos intentado todas las vías y hemos llamado a todas las puertas, pero sin obtener resultados. No nos quedaba otra salida dice el texto, enviado por Enassir a ABC. Esta asociación, con base en un popular barrio de Casablanca, es la que lidera normalmente las acciones de protesta de los familiares de los detenidos islamistas y la que informa a la opinión pública de acciones como huelgas de hambre que se organizan en el interior de las cárceles. Los presos dicen en el comunicado que no atacaremos a nadie si no nos atacan y se quejan del oscurantismo con el que se han llevado a cabo los procesos judiciales y de la política de represión de masas que, según ellos, ha llevado a que paguen justos por pecadores. El texto asegura que somos nosotros los únicos responsables (de la fuga) y no hay Política de represión que señalar a ni un solo prisionero o funcionario Nos disculpamos por las molestias causadas. Era la única solución concluye. Los atentados cometidos en la noche del viernes 16 de mayo de 2003 marcaron un antes y un después en la lucha contra el terrorismo en Marruecos. El Gobierno, con el imprescindible impulso del Rey Mohamed VI, se apresuró a aprobar muy pocos días después una nueva ley antiterrorista bajo la que fueron detenidos varios miles de sospechosos. Distintas asociaciones de derechos humanos marroquíes e internacionales consideran esta ley abusiva. Desde su entrada en vigor la población carcelaria se ha multiplicado y en la actualidad se estima que hay encarcelados unos mil presos relacionados conlos atentados de Casablanca. El Observatorio Marroquí de Prisiones eleva a 69.000 la cifra de presos en un sistema penitenciario que, aseguran, está sólo preparado para 20.000. El propio Ministerio de Justicia, que habla de 55.000 reclusos, reconoce que hacen falta veinte cárceles más. A pesar de todo, Amina Buayach, presidenta de la Organización Marroquí de Derechos Humanos (OMDH) señala que la cárcel de Kenitra se encuentra entre las mejor estructuradas y organizadas precisamente por la importancia de las condenas de los presos que acoge, que muchos son de larga duración Hace ahora tres años los jeques de la Salafia Yihadia (salafismo combatiente) echaron un pulso desde las celdas de Kenitra al Gobierno al liderar las acciones de protesta de un millar de presos islamistas en una decena de prisiones del país. Las autoridades tuvieron que dispersar a estos cabecillas y repartirlos por diferentes penales para que la situación no se les fuera de las manos. CONOZCO ESA PRISIÓN. ES LA MÁS SEGURA Amina Bouayach lidera una de las ONG de derechos humanos más influyentes de Marruecos y conoce bien la cárcel de Kenitra, donde iba a visitar a su ex marido L. DE V. RABAT. La prisión de Kenitra es conocida por ser uno de los lugares históricos de reclusión de los opositores al régimen, por lo que está considerada de las más seguras del reino. Lo sabe Amina Bouayach, que durante años tuvo que franquear sus muros para poder visitar a su ex marido, uno de los cientos de militantes socialistas represaliados por Hasán II. Conozco muy bien esa cárcel. Es la más segura del país y debe ser muy difícil fugarse Alerta en fronteras de ella explica a ABC esta mujer presidenta de la Organización Marroquí de Derechos Humanos (OMDH) a la vez que pide que el ministro de Justicia, Abdelwahed Radi, dé explicaciones en público de lo sucedido. Desde la ola de detenciones generada por los atentados de hace cinco años en Casablanca, las celdas de Kenitra también albergan a numerosos presos acusados por terrorismo. La OMDH es una de las organizaciones de derechos humanos que viene denunciando la falta de garantías de muchos de los procesos judiciales celebrados a raíz de esos ataques de 2003. No fueron juicios jus- tos, ni hubo presunción de inocencia ni derechos a la defensa denuncia Bouayach. Por eso, reitera, los detenidos son a menudo gente frustrada El mito de la prisión de Kenitra empezó a ponerse en duda cuando hace pocas semanas se supo que el pasado diciembre el que quizás sea el traficante de hachís más famoso, Mohamed Taieb El Ouazzani, conocido como El Nene había logrado fugarse. Este hombre, nacido en Ceuta en 1975 y con contactos a uno y otro lado de la frontera, se vanagloria de tener más millones de euros que años La fuga de El Nene