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82 TOROS www. abc. es toros LUNES 7- -4- -2008 ABC México tiene un torero joven y bravo: Mario Aguilar LAS VENTAS Monumental de las Ventas. Domingo, 6 de abril de 2008. Un cuarto de entrada. Novillos de Martelilla, desiguales de presentación y juego; bajos de casta y sin clase en conjunto; el 2 el más complicado; los tres últimos resultaron más manejables, con matices. Agustín de Espartinas, de azul añil y oro. Estocada algo delantera (silencio) En el cuarto, pinchazo hondo (silencio) Eliseo Gallardo, de verde hoja y oro. Tres pinchazos, estocada corta baja y ocho descabellos. Aviso (silencio) En el quinto, cinco pinchazos y media caída y tendida (silencio) Mario Aguilar, de verde esperanza y oro. Pinchazo, dos medias defectuosas y descabello (silencio) En el sexto, estocada pelín desprendida (oreja) Morante de la Puebla torea a la verónica DÍAZ JAPÓN Los engendros de Juan Pedro Domecq y la expresión de Morante FERIA DE ABRIL Real Maestranza de Sevilla. Domingo, 6 de abril de 2008. Décima corrida. Lleno. Toros de Parladé, incluido el sobrero (1 bis) grandones, pesados y vacíos de casta; el tardo 2 se dejó y el 4 tuvo más calidad sin durar. Finito de Córdoba, de grana y oro. Cinco pinchazos y dos descabellos. Aviso (silencio) En el cuarto, tres pinchazos y descabello (algunos pitos) Morante de la Puebla, de negro y pasamanería blanca. Ocho pinchazos, estocada trasera y descabello. Dos avisos (saludos) En el quinto, estocada corta y baja (palmas) Salvador Cortés, de celeste y oro. Estocada (saludos) En el sexto, estocada (silencio) ZABALA DE LA SERNA SEVILLA. No se suceden dos tardes seguidas de felicidad en esta Feria de Abril ni por casualidad. Como en los cupones de los ciegos, mañana (por hoy) toca. Porque ayer la corrida de Parladé fue un plomazo absoluto. Parladé es la segunda marca de Juan Pedro Domecq, con lo cual son tres y no dos los platos de jamón que la empresa de Eduardo Canorea, según propia definición del empresario sobre la doble presencia de los juampedros en una sola semana, vamos a degustar. De momento, el suculento entrante nos ha salido rancio, pasado y sin veta alguna de jabugo; Juan Pedro, que también se dedica al negocio de la cría de cerdos y la venta de jamón, ha debido de sufrir un nefasto accidente en el manejo, la química y la física, para ayer lidiar una cruza del cerdo ibérico y el toro bravo. Algo grave se intuye. Semejantes engendros bien nutridos de piensos responden, seguro, a alguna fuga de pajuelas porcinas en vientres de vacas bravas. Para jamones hubieran sido estupendos estos híbridos de curiosa lámina: no recuerdo en qué película entre el terror y la comedia aparecía un gigante con cabeza de enano que encima hablaba con la voz de Gracita Morales. Las cabezas de los parladés, normales, se habían trasplantado a aquellos cuerpos de los primos de zumosol criados con Nocilla: 589, 540, 585, 587, 579 y 570 kilos ausentes de bravura. Carne para el matadero de Pepe Luis, para el Asador Txistu de Pedro Ábrego, para los platos calientes de Lucio (vuelta y vuelta) Como resultado artístico de la juampedrada, Morante de la Puebla sobrevivió agarrado a su expresión, una confluencia de tauromaquias añejas en las que ha bebido. Fue el segundo toro, tardo y sin clase, para pegapases toscos y no para el paladar de Morante. Y sólo por el pitón derecho. Sabor, sabor, a la canela en flor... hubo derechazos y momentos verdaderamente extraordinarios: en las notas a veces los describo con tacos sacrílegos, que si los lee Joaquín Almero, morantista de pro, me excomulga por la vía de la santa inquisición; una trinchera, un muletazo por alto, el sentido de su estética, el mentón en la pechera. De repente, el fogonazo de un molinete abelmontado; el fulgor de un cambio de mano; ahora, el cierre por alto gallista (de Rafael) Tan por la labor estuvo de sacar y exprimir la torpe nobleza del bruto, que se pasó de hora, y sufrió un De repente, el fogonazo de un molinete abelmontado; ahora, el cierre por alto gallista (de Rafael) quinario con la espada, rozando el larguero de los tres avisos. Pero fue tan torero todo que, tras ocho pinchazos, la Maestranza lo obligó a saludar, y hasta en el modo de agarrar el capote para recoger la ovación Morante de la Puebla es distinto. En su afán por agradar, forzó mucho la figura en el saludo a la verónica al quinto, con el culo en el Aljarafe. Fue el toro una vacaburra, y Morante, un escultor sin arcilla. El cuarto bruto de la tarde, el de más calidad pese a su escasa duración, provocó en Finito de Córdoba un rejuvenecimiento de verónicas y una primera serie sobre la derecha de trazo relajado. Pero Finito se acordó de quien es y no de quien fue, y en la siguiente tanda ya desplazó hacia fuera y escupió de su muleta las embestidas con ese muñecazo horrible. Fatal con la espada en su actuación, se defendió tanto como el sobrero que reemplazó a un flojo pero maltratado primero. De Salvador Cortés, ni gustó su lote ni él; sólo los espadazos. Y un quite por delantales y una media de Morante que fueron nexo de unión entre las dos orillas, querido poeta. www. zabaladelaserna. com ROSARIO PÉREZ MADRID. Es dueño de un valor sobrado para fabricar más toreros que años tiene: dieciséis. Su nombre: Mario Aguilar. El joven de Aguascalientes ha cruzado el Atlántico con el afán de abrirse camino. En su corto bagaje, ha salido por la puerta grande de la Monumental de Insurgentes. Y ayer cortó una oreja en su presentación en Las Ventas. México está de enhorabuena: aquí hay torero con proyección de futuro. Causó una grata impresión ya en su turno de quites, por ajustadas chicuelinas. Pero fue en la muleta donde evidenció su valentía. Lucido con el capote, arrancó con dos pases del péndulo la faena, en las distancias cortas. Atornilló las zapatillas y se dejó rozar la taleguilla. Inmóvil como una estatua, se ganó el reconocimiento de los escasos aficionados y se llevó un par de arreones. Pero no todo fue valor; en una serie a derechas- -no permitía nada más el deslucido novillo- -hundió los riñones con sentimiento. Ambas facetas mostró otra vez frente al sexto: gaoneras y bernadinas ceñidas y derechazos y naturales en una búsqueda perenne del temple. Lo halló por momentos, entre el continuo cabeceo del flojo y noblote animal, y se gustó en un cambio de mano y una trinchera. La efectiva estocada dio paso a un merecido trofeo. Torero bravo e ilusionante el hidrocálido. Precisamente de bravura careció la novillada de Martelilla. Y ni Agustín de Espartinas, ni Eliseo Gallardo, que pechó con un complicado novillo en su debut, encontraron eco con sus voluntariosas labores.