Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
76 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos LUNES 7- -4- -2008 ABC Charlton Heston, caracterizado como Moisés en Los Diez Mandamientos ABC Muere el undécimo mandamiento Charlton Heston falleció el sábado en Los Ángeles a los 84 años. Ganó un Oscar por Ben- Hur padecía alzheimer, y se le atacó sin piedad por amar demasiado al rifle. He aquí la memoria del cine... ANTONIO ASTORGA MADRID... Abrió el Mar Rojo de par en par, pintó la Capilla Sixtina, cabalgó por los campos de Castilla a lomos de Babieca, pasó cincuenta y cinco días en Pekín con el animal más bello del mundo, regresó en un eterno retorno nietzscheano al planeta de los simios, ahogó con sus manazas de marfil el rugido de la marabunta, triunfó como Bufalo Bill a la grupa de un pony exprés, estableció- -con su rifle- -la ley de los fuertes, ahogó la sed de mal a las órdenes del ciudadano Welles; como el príncipe judío Judáh Ben- Hur hizo temblar los muros del imperio romano derrotando sobre la sangre y la arena al malvado Messala en la cuádriga más famosa de la historia del cine, se pegó con Gregory Peck por unos Horizontes de grandeza para al final reconocer: ¡Y qué hemos conseguido con esto! Sí, la historia más grande jamás contada era él: Charlton Heston, fallecido el sábado. Nacido en Evanston (Illinois) el 4 de octubre de 1924, su infancia son recuerdos de un humilde molino con vistas a una aldea no maldita de sueños de actor, seductor, y lector. En 1942 conoció a su mujer, Lydia Clarke- -que le ha acompañado hasta su último latido- con quien se casó en 1944, año en el que agarraría por primera vez su fusil: fue llamado a filas en la Segunda Guerra Mundial, en las Islas Aleutianas. De regreso malvivó llamando a las puertas de los teatros, hasta que Broadway le abrió una pequeña rendija. Por ahí metió su efigie egipcia en una película de dieciséis milímetros de la obra de Ibsen Peer Gynt Fue David Bradley quien le abrió las puertas del séptimo cielo, el mismo tipo que le dirigió en Julio César donde Heston era Marco Antonio, que le obsesionó en su carrera: volvió a interpretarlo en los años 60 en El asesinato de Julio César y en los 70, reescribió, dirigió e interpretó Marco Antonio y Cleopatra apuntaba maneras declamando a Shakespare. Tras su bautismo de fuego en Dark City, la ciudad de las sombras el Tío Cecil convirtió granito en marfil, le armó de un látigo, y le puso a dirigir su casa de fieras. Cecil B. DeMille le confió a Heston la jauría, humana y animal, del circo en El mayor espectáculo del mundo (1952) La leyenda de santo castigador cautivó a sus admiradoras, que eran legión. Sus besos, de cine, provocaban espolones en las tersas pieles de las mujeres que atenazaba. Con sus garras forjadas en hierro de los Altos Hornos acariciaba, amarraba, atrapaba, y estrujaba a sus damas. Eran sus besos la apoteosis de lo rústico, carreteras secundarias embarradas de sudor y pasión, orgullo sin prejuicio, éxtasis y alucinación. Pero Charlton Johnny Heston volvió a tomar su fusil y disparó en la mismísima sien de los estudios Universal para que financiasen la apasionante experiencia del barbilampiño poeta del cine maldito Orson Welles titulada Sed de mal donde él daría vida a Mike Vargas, un polícía mexicano de escaso atractivo. Y con ese toque de maldad, Heston se enfrentó a los productores de Major Dundee quienes pretendían interferir en la dirección de Sam Peckinpah. Ojo por ojo, Heston trabajaba en la convicción de que la relación entre un actor y su director debe ser como la de dos amantes ora melodramática- Pasión bajo la niebla Ruby Gentry ora aventurera- El triunfo de Bufalo Bill El secreto de los incas Hasta que B. DeMille reparó en un perfil que parecía tomado del molde con el que Miguel Ángel esculpió Moisés y le encomendó a Heston las tablas de la ley. Con Los diez manda- Cecil B. DeMille y la épica Los focos del Imperio B. DeMille fueron obnubilados por aquel chico de Illinois que