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ABC DOMINGO 6 s 4 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 93 FESTIVAL DE CINE DE MÁLAGA Dos maneras de entender el cine español Corbacho cambia de registro en Cobardes y Banderas apadrina una ópera prima, 3 días JOSÉ EDUARDO ARENAS MÁLAGA. José Corbacho y Juan Cruz forman uno de los dúos más dinámicos del panorama cinematográfico español. Su anterior apuesta y revelación con Tapas obtuvo todos los parabienes de este festival hace tres años. Ahora, en Cobardes se nos antojan más trascendentales al dejar lo que tenía aquel filme de agridulce para meterse de lleno en una historia sobre un tema de actualidad, el acoso escolar, vertebrado a partir de una idea, la del bullying y un esquema: retratar en plena acción a los cobardes líderes de grupúsculos que habitan en muchos colegios y agreden a los compañeros. Los adultos, los padres, también aportan sus miedos. En la base del guión encontremos técnicas propias del género de terror, incluida la mirada final del temible Damien de La profecía Una encuesta ha ofrecido recientemente el dato de que 3 de cada 4 niños han presenciado algún tipo de violencia escolar. Corbacho y Cruz aseguran que ahora el nivel de humillación es más alto al subir una paliza a internet o al móvil y filtrarla por el mundo Elvira Mínguez, Antonio de la Torre, Lluís Homar, Paz Padilla, y los jóvenes Eduardo Espinilla y Eduardo Garé desempeñan con ímpetu sus papeles. La sección oficial deparó otra sorpresa, amparada por el malagueño Antonio Banderas: 3 días ópera prima de F. Javier Gutiérrez. Este thriller moderno, español, con marchamo internacional, bebe de distintos géneros- -Víctor Clavijo tomó como referencia para su papel la película Vértigo y se presenta como un cuento eterno y apocalíptico: tras el anuncio de que un meteorito acabará con la Tierra en 72 horas, un grupo de personas deciden qué harán hasta que llega fatal desenlace. La interpretación de Clavijo, Eduard Fernández, y Mariana Cordero, entro otros, corre pareja a la espléndida fotografía y banda sonora de Antonio Meliveo. Concha Velasco fue otra de las protagonistas en la jornada de ayer. Se mostró muy ilusionada y agradecida por la concesión del premio Málaga del Festival, que recibió emocionada anoche en una gala en el teatro Cervantes. Por la mañana, descubrió un monolito que recuerda este premio en el paseo marítimo Antonio Banderas de la capital. TEATRO La dama del mar Texto de Susan Sontag a partir de la obra de Henrik Ibsen. Traducción: Marta Pessarrodona. Dirección, diseño escenográfico y concepto de iluminación: Robert Wilson. Vestuario: Giorgio Armani. Iluminación: A. J. Weissbard. Música: Michael Galasso. Intérpretes: Ángela Molina, Manuel de Blas, Lara Grube, Carlota Gaviño, Agustín Sasián y Damià Plensa. Lugar: Matadero, Naves del Español. Madrid. Caja de muñecas JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN El reputado chef Robert Wilson piensa que la belleza es un plato que debe servirse frío y, en consecuencia, barniza con nitrógeno líquido su montaje de una versión liofilizada de La dama del mar debida a Susan Sontag. Wilson encierra a los personajes en una caja- -de muñecas, permítaseme la paráfrasis ibseniana, que viene a pedir de boca- -para, con un soberbio empleo de la iluminación, crear imágenes, inducir sensaciones y elaborar exquisitos paisajes en los que sus criaturas se agitan suavemente, fascinantes y pálidas flores de invernadero, mimando en ocasiones los códigos expresivos del teatro de sombras indonesio y la sonámbula tracería gestual del expresionismo cinematográfico alemán. En este gabinete del doctor Wilson se desarrolla la historia de Ellida Wangel, la joven casada con un hombre mayor que ella y eterna añorante de un amor marinero que conoció diez años atrás. Ibsen, que escribió esta obra en 1888, nueve años después de su imprescindible Casa de muñecas cambia la clave de realismo crítico de ésta por una perspectiva simbolista en la que el mismo asunto, la libertad de la mujer, es resuelto de diferente forma: mientras que Nora alza el vuelo tras un sonoro portazo, Ellida ejerce su libertad decidiendo permanecer junto al marido que la quiere libre porque la quiere feliz. La puesta en escena introduce elementos de extrañamiento y distancia- -voces distorsionadas, sonidos e iluminación que juegan con la irrealidad, maquillajes blancos, movimientos lentos de empaque estatuario- -que otorgan al espectáculo una calidad de joya rara, solemne y distante, notas características de la cocina de Wilson. Los actores se ajustan a estas coordenadas que benefician las características interpretativas de Ángela Molina y permiten un buen trabajo de Manuel de Blas y el resto del elenco, perfectos engranajes de una maquinaria expendedora de belleza disecada. Concha Velasco recibió ayer un homenaje en el festival, que le otorgó el premio Málaga EFE