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ABC DOMINGO 6- -4- -2008 La directiva de servicios, primera revolución a la europea ECONOMÍAyNEGOCIOS 45 TODOS A FAVOR DE LA DIRECTIVA ASEDAS (supermercados) ANGED (grandes distribuidores) CEC (pequeños comerciantes) UGT (Federación de Comercio) La directiva es una oportunidad, no un riesgo, para mejorar la actividad comercial y reducir el coste cia, creando una ventanilla única Su principal instrumento de actuación, por otro lado, será la planificación urbana desde la que las comunidades fijarán sus condiciones. La directiva- -concluye García Magarzo- -es una gran oportunidad para mejorar la regulación comercial, desde el punto de vista técnico, y reducir el coste de su puesta en marcha; es una oportunidad no un riesgo Por su parte, el secretario general de Anged, patronal de las grandes distribuidoras, Fernando Olascoaga, también valora la directiva, puesto que los servicios del mercado interior son los que más trabas tienen. Desde Anged se entiende la directiva como un impulso liberalizador de los servicios en general, y del comercio en particular Para Anged, uno de sus caballos de batalla desde hace años ha sido la modificación de la segunda licencia. Es, por tanto, una gran oportunidad la que brinda la directiva para cambiar los criterios y buscar un equilibrio entre la oferta y la demanda, descartando para ello, los criterios económicos para planificar este sector. Por este motivo, Olascoaga recalca que las autonomías deberán revisar toda la legislación. Con ello, se facilitará la Es una gran oportunidad para equilibrar la oferta y la demanda y planificar este sector Se eliminará burocracia y se fijarán criterios más racionales en los días de apertura de los comercios La directiva respeta la negociación colectiva y las relaciones laborales existentes en cada Estado miembro beneficiará a todos porque las administraciones tienen la obligación de ponerse al día Benet subraya que la libre circulación es buena por principio, pero fijando unos principios que no dañen a nadie Sobre todo, el representante de la CEC destaca que con la directiva habrá una misma legislación con las mismas reglas de juego para todos Y pone como ejemplo la normativa francesa que fija un porcentaje de cuota de mercado. Como en el resto del sector, el pequeño comercio está en un libre mercado, y tiene sus propios clientes. La proximidad o el trato diferenciado son sus armas, pero siempre sin olvidar que es el consumidor el que elige. En este sentido, la directiva poco puede hacer. En cuanto a la segunda licencia, la CEC cree que la directiva respeta las competencias autonómicas. Benet está convencido de que la directiva no va a traer más grandes superficies ni más grandes supermercados. Y en el caso de los horarios de apertura, si de alguna manera pudiera afectar la regla comunitaria, Madrid sería la más afectada, porque es la que más fines de semana abre (22 frente a la media de 8 en el resto del país) A lo que va a añadir la liberalización total de horarios comerciales en breve plazo, tras contar el Gobier- CUOTA DE MERCADO DE LAS EMPRESAS COMUNITARIAS EN ESPAÑA En porcentaje Carrefour Auchan Lidl Plus Aldi Total 17,3 3,8 3,1 1,7 1,3 27,2 Distribución española En porcentaje 33 24 23 19 Hipermercados ABC Fuente: Alimarket ACNielcen Grandes superficies Pequeños comerciantes Pequeñas superficies Tres primeras compañías de distribución en España no regional con el apoyo del sector empresarial de Cámaras de Comercio, los pequeños comerciantes de otra de las patronales Cecoma y, por supuesto, las grandes superficies, según publicó ABC este viernes. En datos, el sector cuenta con más de 680.000 establecimientos, da empleo a cerca de 1,9 millones de trabajadores, de los que 500.000 son autónomos. Las grandes empresas de distribución emplean a unos 235.000 trabajadores, a lo que se suman más de 200.000 empleos indirectos. En este sentido, sólo los 16 grandes grupos de distribución trabajan con 70.000 empresas proveedoras. Por ello, el futuro mercado de servicios europeo tendrá unos observadores permanentes en los sindicatos. La directiva, finalmente nació con el consenso de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) que dos años antes había convocado una euromanifestación en contra de la misma por entender que se ponía en riesgo el modelo social europeo. Con esta movilización los sindicalistas europeos lograron que la directiva no interfiriera en el derecho laboral, particularmente en el desplazamiento de los trabajadores; respeto a la negociación colectiva y a las relaciones laborales de los Estados miembro; la exclusión del principio del país de origen, con lo que el país de acogida tiene derecho a regular medidas de supervisión sobre los servicios prestados en su territorio o la exclusión de los servicios de interés general, como los de salud, según explicó a ABC la Federación de Comercio, Hostelería, Turismo y Juego de UGT. Eso sí, aseguran que vigilarán para que se cumpla. Logros de los sindicatos Equilibrar oferta y demanda implantación de nuevos establecimientos y aumentará la competencia, sin ningún coste Al eliminar las trabas de libre circulación, las empresas españolas podrán pensar en una mayor expansión, algo que hasta el momento resulta muy complicado. Por ello, asegura el representante de Anged, la directiva revolucionará todo el mercado Nuevo mapa comercial europeo En su opinión, España es uno de los países de la UE que más trabas tiene fijadas, junto con Francia, Italia o Portugal: En cuanto se aplique la directiva empezará a cambiar el mapa comercial europeo Por último, otra de las grandes patronales del sector, la Confederación Española de Comercio (CEC) que representa a los pequeños comerciantes, destaca la necesidad de que los gobiernos autonómicos y el Estado pongan en común sus competencias en materia de comercio. El secretario adjunto de la CEC, Benet Boix, considera que la trasposición de esta directiva es una gran oportunidad para eliminar burocracia y, sobre todo, fijar criterios más racionales en la determinación de las aperturas en fines de semana y festivos. Lo que sí está claro para los pequeños comerciantes es que Fernando González Urbaneja LEYES PARA ARRUMBAR LEYES C La directiva de servicios pretende armonizar, homologar, facilitar, simplificar. Y pudiera tener esos efectos si quienes van a aplicarla lo intentan con diligencia ualquier norma larga y minuciosa es sospechosa, por delante y por detrás, por arriba y por abajo, revela algún grupo de interés moviendo los hilos para obtener alguna ventaja. Normas claras y que se cumplan, pocas leyes pero aceptadas... es el sueño de todo liberal que cree en el estado de derecho y en el valor de las instituciones para que las sociedades progresen. La directiva de servicios de la UE, una de las de más compleja elaboración, influyó en el fracasado referéndum francés por la Constitución Europea (el efecto del fontanero polaco) y una vez afeitada y aprobada será de las de más larga aplicación. La resistencia de los estados, y las regiones con capacidad normativa, es evidente y no dejará pasar ninguna oportunidad para aguar el proceso. La directiva de servicios afecta a buena parte de las actividades económicas y a millones de agentes económicos y sociales, modifica y arruma centenares de normas (más de 60 leyes positivas y de dos millares de legislación de segundo nivel) de ámbito estatal y autonómico. No será fácil que semejante desarme legislativo se produzca de buen grado ni a razonable velocidad. Las resistencias, por tierra, mar y aire y con todo tipo de argumentos. Contra la directiva aparecerá con fuerza el nacionalismo rampante, el presunto interés nacional (que casi siempre, interés particular) esgrimido por quienes se envuelven en la bandera nacional pero sin el bienestar del ciu- dadano como objetivo final. No es infrecuente que cuando se regula para simplificar el intento concluya con un efecto no buscado, que en vez de reducir se incrementa la burocracia. Normas nacidas para sustituir otras acaban conviviendo con las primeras que se acomodan a lo nuevo con efecto parásito. España ha generado legislación positiva a lo largo de los últimos 30 años como para abrumar a los compiladores. Cientos de leyes cada legislatura, replicadas luego en los ámbitos autonómicos que pronto fueron seducidos por el vértigo legislador. La directiva de servicios pretende armonizar, homologar, facilitar, simplificar. Y pudiera tener esos efectos si quienes van a aplicarla lo hacen con diligencia. Pero imaginar que un burócrata va a renunciar a una parte de su poder, por supuesto ejercicio con esfuerzo y siempre al servicio de la comunidad, es mucho imaginar. La directiva, descafeinada en su accidentada elaboración, significa una oportunidad para los estados de la Unión para introducir competencia y eficacia, pero no van a faltar las que vean en la norma europea un riesgo para sus posiciones de privilegio e influencia o para las de unos amigos diligentes a la hora de defender sus posiciones ya ganadas. España ha hecho un buen recorrido en el desmontaje de regulación e intervencionismo en el último tercio de siglo, pero no suficiente como para sentirse satisfecho, como para estimar que existe libre entrada a competidores leales y amplio espacio para quienes quieren asumir riesgo. Bienvenida sea la directiva, así que reclamemos que se aplique con diligencia.