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36 INTERNACIONAL www. abc. es internacional DOMINGO 6- -4- -2008 ABC Un médico de las FARC que atendió a Ingrid Betancourt avala que está en riesgo de muerte La principal rehén de la guerrilla colombiana puede sufrir en breve un fallo hepático, renal o cardiaco ALEJANDRA DE VENGOECHEA CORRESPONSAL BOGOTÁ. Lo perseguían desde hace más de un año. Según guerrilleros desmovilizados, Heiver Uriel Rodríguez, de 54 años, era el médico de los líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) el que practicaba los abortos a las rebeldes, el que sabía las debilidades físicas de este grupo. Encontrarlo era una pieza clave para debilitar al movimiento guerrillero más antiguo de Iberoamérica. El 29 de marzo la Policía lo localizó en Mosquera, un pueblo frío y lluvioso a pocos kilómetros de Bogotá. Durante el interrogatorio, Rodríguez entregó una hoja sucia, pero escrita con esmero y precisión médica. Confesó haber atendido a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y enumeró una a una sus dolencias. De 46 años, seis de los cuales los ha pasado en las selvas, Betancourt tiene un dolor agudo a nivel hipocondrio derecho, hepatomegalia (aumento del hígado) gastritis crónica, reflujo esofagogástrico, dolor antropilórico, paludismo falciparum (su tipo más grave) paludismo vivax, desnutrición grado A y colon irritable. Varios médicos consultados por la prensa tradujeron las consecuencias de este diagnóstico. Aunque ya Ingrid tiene el hígado inflamado por un paludismo que no ha sido tratado, podría sufrir un fallo hepático, renal o incluso cardiaco por anemia, afectando así al sistema nervioso central. De llegar a este extremo, Ingrid podría terminar con una encefalitis. Y eso sería mortal. Por eso, ante las informaciones de este guerrillero, Francia envió la semana pasada un avión hospital dotado con sala de urgencias y de operaciones. Aunque las FARC dijeron que no liberarán a Ingrid hasta que haya un canje con dos líderes guerrilleros extraditados a los EE. UU. es posible que acepten ayuda médica. De ahí que el avión permaneciera estacionado ayer en Bogotá, a la espera de una señal desde la provincia del Guaviare, al sur del país, región donde gracias a la mediación del presidente venezolano, Hugo Chávez, cercano a las FARC, han sido liberados en los últimos meses siete secuestrados. Justamente estas liberaciones han permitido reconstruir lo que ha sido la vida de Ingrid desde que fue secuestrada en febrero de 2002, cuando iba de campaña presidencial a estas zonas guerrilleras. Cada uno de los siete liberados, que hasta hace unos meses formaba parte de los llamados 39 canjeables como se conoce al grupo de personalidades que las FARC quieren intercambiar por rebeldes presos, ha sido claro: las FARC odian a Ingrid. Con Ingrid son más duros que con cualquiera. La vida de ella en cautiverio está en su peor momento. Si se tomara cada una de las declaraciones que han dado a los medios colombianos los políticos liberados, uno de ellos amigo íntimo de cautiverio, es fácil imaginarse lo que ha sido esta historia y por qué ella está en grave peligro de muerte. Según contaba por ejemplo el ex congresista Luis Eladio Pérez, el que trajo de la selva un cinturón que Ingrid tejió a su hija Melanie y el último que la vio con vida el pasado 4 de febrero, cuando recuperó su libertad, cuando apenas llevaba un día y medio en poder de los guerrilleros, Betancourt ya estaba pensando en cómo iba a escaparse. El primer intento lo hizo 40 días después del secuestro: se lanzó a la jungla, estuvo cuatro días con Clara Rojas, su candidata a la Vicepresidencia, libre hoy. Una noche casi pierden la vida. Pero el fracaso no la amilanó. Volvió a intentarlo tres veces más. La última fue mortal. Ella esperó los seis meses que tardó Luis Eladio Pérez en recuperarse de una leishmaniasis, grave enfermedad tropical. Diseñó el plan, recogió la comida y lo despertó con pellizcos la noche de la huida. Todo iba relativamente bien: estaban en el río y avanzaban de noche. Pero al sexto día se dio cuenta de que Luis Eladio no podía con el frío. Se entregaron a una lancha repleta de guerrilleros. Cuando llegaron, los separaron de los de- Intentos de fuga Un manifestante coloca un retrato de Ingrid Betancourt junto a la estatua de Bolívar en Bogotá AP