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ABC DOMINGO 6 s 4 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL SINDICATO DEL AGRAVIO UÉ tiempos aquellos, no tan lejanos, en que el sindicato de descontentos de la derecha se movía bajo el agravio de la exclusión del poder. Siempre estaba el decepcionado porque aspiraba a ser ministro, aquel otro a quien le habían prometido una embajada, o uno que esperaba en vano la presidencia de una empresa pública. Largaban fiesta en restaurantes y mentideros, sembraban venenito por sms, pero sus intoxicaciones y lamentos estaban siempre un poco contenidos por la expectativa de alguna prebenda de consolación o, IGNACIO en su defecto, una nueva CAMACHO derrama de nombramientos. Ah, el poder, la gran argamasa de la cohesión política. No hace tanto de eso, pero sic transit gloria mundi; hoy por hoy, el eterno sindicato de disconformes llora la pérdida de una Granada escuálida de viceportavocías, presidencias de comisión o ponencias sectoriales; una exigua alcancía de dietas, sobresueldos y ventanitas de efímero protagonismo mediático. Quién los ha visto y quién los ve; ellos, que fueron tan bizarros y arrogantes, rodeados de cohortes de asesores y pretorianos, se mueven ahora en la triste soledad de las conspiraciones de salón, derramando en las orejas del periodismo afecto, como los cómicos de Hamlet, el tósigo del rencor y la discrepancia. Ha sido una semana feroz, paroxística. Un frenesí de rumores, un torrente de maledicencias, un arrebatado furor de enconos e insidias. La Corte en estado puro, con todo su frenético circo de murmuraciones y chismorreos, pero en el ámbito mezquino de una oposición deshabitada de poder real que repartir más allá de leves sinecuras parlamentarias y exiguos despachitos de mampara. Puñaladitas de pícaro, habladurías de café, emboscadas de tertulia, conjuras de lobby de hotel. Insanos desahogos de pretensiones desestabilizadoras para sedimentar el cabreo por los secundarios roles perdidos. Pellizquitos de monja en el semianonimato de la confidencias, microajustes de cuentas entre los cortinajes de la nada, bronca por las migajas, el pulso residual del fulanismo. Miserias de la nanopolítica. En ese mediocre rompeolas madrileño, sacudido por el ruido y la furia del desencanto, se han muñido candidaturas de primer plato y alianzas de aperitivo, y se han deshecho tan garbosos planes antes del postre de milhojas. El combustible del agravio no alcanza para superar el cabo del miedo, como la certidumbre del error no alcanzó años atrás, cuando los días inciertos y zozobrantes de Irak, para que nadie plantase cara a la deriva autosuficiente y suicida del César. Ahora no hay siquiera un César al que apuñalar, sino apenas un tribuno derrotado que se lame como puede las heridas, pero los caínes victimistas carecen de valor para empuñar la quijada de sus propias ambiciones. Prefieren el runrún inconformista, el bisbiseo rencoroso, el murmullo resabiado, pasivo como el resentimiento de esta derecha abotargada que tiene la suerte de que diez millones de españoles honrados ignoran aún su insensata pasión autodestructiva. Q ODIA AL DELITO Y COMPADECE AL JUEZ DIA al delito y compadece al delincuente afirmaba la tópica cita de Concepción Arenal, esculpida en un mármol en la cárcel del Pópulo de Sevilla. Piedra histórica que luego pasó a Ranilla, cárcel inaugurada en los albores de la II República por Victoria Kent como modelo penitenciario, que acaban de derribar. Al modo de la letra del Pichi del que fue protagonista, Victoria Kent le diría el anda y que te ondulen de su chotis a la frase de la Arenal, porque la amoldó a su tiempo: Odia al delito y redime al delincuente Bueno, pues ya, ni Concepción Arenal, ni Victoria Kent, ni Mercedes Gallizo, actual directora general de Hacinaciones Penitenciarias. A la vista del caso Mari Luz la frase debe ser corregida urgentemente, para quedar así: Odia al delito y compadece al juez, sobre todo si es el juez don Rafael Tirado Márquez, que se le va a caer el pelo La famosa cadena de errores judiciales que hizo que un pederasta asesino anduviera suelto no ha terminado. En esta España pretendidamente garantista, la que consume todas las existencias de papel de fumar para cogerse las páginas de la Constitución a la hora de esgrimir la ANTONIO presunción de inocencia, verán ustedes BURGOS que ese vil asesino de la niña de Huelva no hay telediario ni titular de prensa donde no salga con el presunto por delante. En el caso Mari Luz todo el mundo es presunto... excepto el magistrado titular del Juzgado de lo Penal Número 1 de Sevilla, el ilustrísimo señor don Rafael Tirado Márquez. Para ese juez, de presunción de inocencia, nati: Nati Mistral y Nati Abascal juntas. Es culpable de toda culpabilidad. Están pidiendo la cadena perpetua, ¿no? Pues yo no creo que sea para el asesino de la niña de Huelva, ni para los pederastas. Yo creo que la solicitan para el juez, para que se le caiga el pelo y se vaya a hacer puñetas, ya que lo que quieren es quitarle las de encaje de su toga y mandarlo directamente a los albañiles, con la crisis que hay en la construcción... De milagro hemos sabido el nombre del asesino de Mari Luz. Porque era la cuestión muy sangrante. Por eso he- EL RECUADRO O mos conocido que se llama Santiago del Valle García. Lo normal y habitual era que hubiese salido en los papeles con sus iniciales, como S. V G. según tradicional uso de nuestro muy garantista sistema. Aquí matas a un guardia civil, robas un banco, quemas un bloque de pisos para que no te desahucien y sales con el presunto por delante y con las iniciales de tu nombre. Y si aparece tu imagen, las televisiones y los periódicos se ocuparán, por la cuenta que les trae, de poner en los ojos de tu fotografía o de tu vídeo un como antifaz electrónico, para que no te conozca ni tu padre. Y si eres de la Operación Malaya y te has llevado hasta los elefantes de bronce de las duchas del paseo marítimo de Marbella, no te preocupes, que cuando te saquen de los juzgados o de la comisaría aparecerás en la prensa encapuchado con tu cazadora por encima de la cabeza, para que nadie te reconozca. Pero si eres juez, ay, si eres juez... No te arriendo las ganancias si eres juez. Y si eres, además, de una honorabilísima familia tradicionalmente vinculada a la Administración de Justicia, pues date por expeditado, por empurado, por sancionado y por condenado. Y no saldrás con tus iniciales, ¿qué R. T. M. ni R. T. M. Saldrás con todo tu nombre y con todos tus apellidos, y con tus antecedentes profesionales, hala, para que la gente se ensañe contigo y te condene sin juicio. Y de ponerte veladuras en la cara, cero cartón del 9. Te sacarán en el telediario de las 3, en el de las 9 y en el de madrugada, con tu verdadero rostro. Y no en estrados, sino en una imagen ladina en la que estás saliendo de algún sitio con cancela, de modo que apareces ya entre rejas. Y con una trenca, para que vean cómo eres de niñato en el atuendo indumentario. Ah, y además, fumando, que eso sí que es delito, fumar a estas alturas de Ministerio de Sanidad. Y nada de trámite previo de audiencia: usted, señor juez, se enterará por la prensa del puro que le vamos a meter. De presuntos nada. Suscribo, pues, que urge una reforma del Código Penal. Entre otras cuestiones, para que del mismo modo que quitamos la pena de muerte, suprimamos la pena de banquillo de papel para los jueces que, como no son asesinos ni etarras y no parecen muy amiguitos del poder, no merecen ni el derecho constitucional de presunción de inocencia.