Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 5 s 4 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 75 Me cabrean los revisionistas, Juan Diego escolta todo historiador lo es a Gutiérrez Aragón El hispanista Paul en la inauguración Preston habla de periodismo e del certamen FESTIVAL DE CINE DE MÁLAGA historia en el Hay Festival de Granada El veterano actor protagoniza Casual Day del debutante Max Lemcke JOSÉ EDUARDO ARENAS MÁLAGA. Productores, actores, actrices y directores tienen al alcance de la mano en el Festival de Málaga la posibilidad de tener al cine- guía español. El certamen, que ayer dio su primer golpe de claqueta, se inauguró con la película Todos estamos invitados de un Manuel Gutiérrez Aragón que, como ya hemos informado, aborda con la sabiduría a flor de piel una historia de ficción testimonial sobre ETA y su entorno. A Gutiérrez Aragón le escoltó en la jornada inaugural Casual day -en el ciclo ZonaZine- dirigida por el primerizo Max Lemcke, y que ofrece una extraordinaria actuación de Juan Diego. El actor es en esta ocasión cabeza visible y dictatorial de una moderna empresa que invita a sus empleados a practicar el Casual day -que suena a cita a ciegas- una táctica utilizada primero en EE. UU. y desde hace algún tiempo también en España, en la que se intenta, durante un fin de semana fuera de la ciudad, que los empleados reduzcan el estrés con diversas actividades supervisadas por un psicólogo, a quien interpreta Alberto San Juan en un trabajo olvidable, concebido casi en primeros planos, en los que podía haber recurrido a algún registro más de los expuestos. Una cosa es mimetismo y otra parálisis facial. Las relaciones de poder en las empresas quedan plasmadas con total eficacia por el resto de los personajes. Destacan por encima del buen nivel de los actores Álex Angulo y Luis Tosar. Juan Diego marca su actuación en unos altos niveles de latente tesitura. A primera hora de la mañana se había inaugurado una de las más bellas exposiciones de carteles de cine que se puedan ver hoy en día, y que pertenecen a la colección privada del siempre sorprendente Gerardo Vera. Diseños de artistas españoles, bajo el título Hollywood en España. 101 carteles de la época dorada con las firmas de Jano, Mac, Soligó, Tulla, Piñana, MCP y Albericio, entre otros. Vera contó a este periódico que prácticamente todos los que están en Málaga están restaurados en California, donde se le han borrado las marcas de los dobleces entre otras intervenciones para recuperar los originales. POR FEDERICO MARÍN BELLÓN FOTO: GONZÁLEZ MOLERO GRANADA. Paul Preston sacrificó ayer la hora sagrada de la siesta para hablar con ABC poco antes de la primera de sus dos intervenciones en el Hay Festival, que se celebra estos días en Granada. -Puede que le resulte agobiante el acoso de los periodistas y del público en un festival que se caracteriza por la cercanía entre todo los que participan. -Lo que a mí más me gusta de mi trabajo es venir a España y conocer a la gente. El contacto con los lectores es fantástico. -Creo que como periodistas sufren un grave problema, que, en cierto sentido, nos pasa a todos los que hacemos un trabajo intelectual, que es la fragmentación del mundo. Un periodista era un hombre que contaba. Ser corresponsal del Times o de France soir significaba algo. La gente tomaba esos periódicos como si fuesen la Biblia. Hoy, entre todos los diarios, tantos canales de televisión y los periódicos que regalan en el Metro, hay muy pocos periodistas de peso moral y ético. -En su último libro analizaba el trabajo de los corresponsales de guerra. ¿Cómo ha evolucionado esta figura periodística? Paul Preston, ayer en Granada mos de un mismo gremio. Sois la primera trinchera. El buen periodismo es el primer borrador de la historia. Si un historiador de aquí a 25 años quiere contar la postransición, desde 1982, tendría que utilizar la prensa como primera fuente. toriador le contradice? -En las guerras viajamos empotrados, no abunda la independencia... -Claro. En la Guerra Civil, por ejemplo, un periodista, al menos en la zona republicana, tenía libertad para ir donde quería, iba al frente, hablaba con los soldados y todo eso. Hoy en día la tecnología supone distancia. -Aunque podría volverse loco con las versiones tan dispares que leemos de un mismo hecho. -Lo que sí ha desaparecido, quizá no del todo, es el periodismo totalmente independiente. En Inglaterra, The Guardian es una gozada, muy crítico con el poder. Aquí hay diarios que se ensañan con el Gobierno, pero ¿eso es independencia o es otra cosa? -Y el periodismo que se hace en las redacciones, ¿no es cada vez más dócil? -Por eso hay que contrastar. Eso ya pasaba en la República. La versión de ABC y la de El Sol y El Socialista eran planetas diferentes. Había que leerlo todo y hacer tu versión, que también es una versión. Algunos historiadores hablan como si ellos fueran la Historia. ¿Qué origina el boom de hispanistas británicos? -Creo que se ha exagerado un poco eso. En Inglaterra siempre ha habido una fascinación por otros países y aquí por lo que piensan de nosotros los extranjeros. Allí se estudia igual la historia de Inglaterra que la de España, Grecia o el Medio Oriente. Hay un concepto diferente de su función en la Universidad. La Historia no es algo que hay que saber, sino una manera estupenda de construir un sentido crítico. Cualquier periodo y lugar son válidos. Muchas empresas buscan historiadores no por sus conocimientos, sino porque piensan que tienen sentido crítico. Igual que hispanistas, tenemos italianistas y afganistas. -Depende. Puede haber colegas que me corrijan un dato. Si está bien hecho lo acepto. Con mucho gusto, en la próxima edición lo cambio. Sin embargo, me cabrean mucho los autodenominados revisionistas, porque cada historiador bueno es un revisionista, que revisa cada día todo lo que hace. ¿Cómo encaja cuando otro his- -Yo siempre he defendido que historiadores y periodistas so- ¿Han perdido los periódicos la oportunidad de ser los autores de la historia moderna? Historiadores y periodistas somos de un mismo gremio. El buen periodismo es el primer borrador de la historia Lolita besa a Hugo Silva durante la gala de inauguración del festival malagueño EFE