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ABC SÁBADO 5 s 4 s 2008 Arranca la IX Legislatura s Las caras nuevas ESPAÑA 17 Los cambios del PP La distancia entre la estrategia fallida y los votos que faltan no es una cuestión de edad, sino de discurso y maneras y del peso político de un equipo que, con una estrategia renovada, haga visible una alternativa seria y atractiva un número aún mayor de votantes con su partido. Así que nada nuevo después de la segunda derrota electoral. Hace bien Rajoy, si es así, en no utilizar la palabra renovación. La primera decisión de calado ha resultado realmente frustrante para las expectativas de un partido que, para ganar, precisa no cambiar su ideario, sino su discurso y el modo de hacer política. Puede el PP consolarse a sí mismo diciendo que el 9- M mejoró sus resultados de 2004 en el sector de votantes del centro. La imaginación analítica a veces consuela, pero no resuelve los problemas. Y el del PP es que su discurso y su actuación parlamentaria en la anterior legislatura ha impedido conseguir en ese sector los votos necesarios para ganar al PSOE. La renovación pasa por tener en cuenta, entre otras muchas cosas pero sin duda estas, que, siempre en un porcentaje significativo pero en esta ocasión en uno importante, hay un sector del electorado que ha dudado seriamente si votaba al PP o al PSOE, más incluso de los que han dudado entre el apoyo a uno de esos partidos y la abstención o el voto a minorías de la derecha o la izquierda. Si se añade que los estudios sociológicos revelan que los votantes del PP en su mayoría, se con, sideran más centristas que el propio partido al que apoyan, se verá que el problema está en el centro. No está allí, o no debería estar, la satisfacción postelectoral más allá de la retórica interesada o anestesiante. Con un diagnóstico más acertado, o con un espíritu crítico más saneado, nadie en el PP puede pensar que la renovación es o comienza por rodear a Soraya Saénz de Santamaría de un equipo de portavoces adjuntos de segundo orden que, además de la inanidad de su papel político, ha levantado ampollas en el partido y, sobre todo, en el grupo parlamentario. Que son jóvenes, se dice, y la propia portavoz decía ayer que va a buscar un equilibrio entre veteranos y los que vienen de refresco No parece que sea el mejor modo de atinar con el problema y las soluciones. La distancia entre la estrategia fallida y los votos que faltan no es una cuestión de edad, sino de discurso y maneras y del peso político de un equipo que, con una estrategia renovada, haga visible una alternativa seria y atractiva. No se ha conseguido en un momento fundamental para asentar el trabajo del PP en la nueva etapa de oposición. Los activos personales de más enjundia están, por el momento, oscurecidos por lo que algunos llaman- -y yo trato de evitar por respeto al candidato perdedor- marianistas Pero lo más grave no es esta selección de personal vendida también como el fin del aznarismo lo que no deja de tener su gracia ya que el seleccionador no sería nada sin o ante Aznar, antes y ahora. Tampoco el chiste de Rajoy de llegar de vacaciones y pedir a sus compañeros de partido que trabajen más. Lo más grave es la falta de un discurso político que marque las líneas maestras del trabajo social y parlamentario. Sin ello es imposible una organización del partido que vaya más allá de la autosalvación temporal del líder y que aproveche el caudal de las organizaciones regionales del PP, a las que no se puede acudir sólo cuando se abren las urnas. Germán Yanke Alonso y Sáenz de Santamaría, en el Congreso ÁNGEL DE ANTONIO El PP vincula la renovación del CGPJ a una reforma global de la Justicia El PSOE responde que lo primero para la modernización es cambiar el Consejo J. L. LORENTE MADRID. La reunión que Ángel Acebes y Soraya Sáenz de Santamaría, por un lado, y José Blanco y José Antonio Alonso, por otro, mantuvieron ayer- -dentro de la ronda de contactos abierta por el PSOE para la investidura de Zapatero- -se salió del guión previsible en un principio. Los socialistas no pidieron ni siquiera la abstención del PP para la sesión del martes. Se limitaron a dejar claro- -en genérico- -que las prioridades del PSOE en su negociación con los populares son la estabilidad de las instituciones y la lucha contra el terrorismo. Dicho eso, entraron al grano de lo que les interesa de inmediato: la renovación del Consejo General del Poder Judicial y las cuatro vacantes del Tribunal Constitucional que le corresponde elegir al Senado. La respuesta del PP fue clara y contundente: sí a la renovación, pero enmarcada en una reforma más amplia que acabe con el caos actual de la Administración de Justicia. Sáenz de Santamaría quiso dejar claro que su grupo quiere un pacto para la modernización y agilización de la Justicia que fortalezca la independencia de jueces y magistrados, que promueva la eficacia y la rapidez de acción del Poder Judicial y que dé adecuada respuesta penal a determinados delitos. La renovación (del CGPJ y el TC) es muy necesaria, pero lo que nos reclaman los ciudadanos es otra cosa que va más allá resumió la portavoz. Alonso replicó que, aunque la modernización de la Justicia siempre es necesaria, lo primero es renovar al Consejo General del Poder Judicial, que es el encargado de gestionar las medidas reformadoras que puedan acordarse. Según explicó el portavoz socialista, tanto el CGPJ como el TC son pilares esenciales en el proceso de modernización de la Justicia por lo que resulta imprescindible acometer su renovación. Por mucha modernización que queramos introducir (en la Justicia) si no renovamos el CGPJ no vamos a tener a los sujetos adecuados para gestionarla proclamó. Dicen los entomólogos del PP que Mariano Rajoy, en sus intervenciones de los últimos días, no ha utilizado la palabra renovación. Pues está muy bien, porque la renovación no se ve por ningún lado. Siguen diciendo que, de todos modos, la renovación es patente como objetivo y citan que, en su discurso ante la Junta Directiva, se refirió a algo que habría que cambiar en el PP para superar un problema: el recelo que el partido suscita en algunos ciudadanos y algunos territorios con indudable influencia en el voto. Más allá del carácter instrumental de la afirmación, es decir, de la ausencia de un discurso político renovado y positivo, la frase de Rajoy es ya bastante vieja. He escrito en estas mismas páginas, hace ya mucho tiempo, que el candidato del PP pensaba y dijo que precisaba conseguir algunos votos más y evitar el enfado de Los votantes del PP, en su mayoría, se consideran más centristas que el propio partido al que apoyan