Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 4 s 4 s 2008 MADRID 57 Anoche, a las nueve en punto, nadie se quedó sin su beso en la madrileña plaza de la Luna, donde se congregaron unas seis mil personas de todas las edades Bésame, bésame mucho... Cerca de seis mil personas protagonizaron ayer, en la plaza de la Luna, una besada colectiva La iniciativa, de una conocida marca de ropa catalana, provocó besos fraternales, cariñosos y de tornillo POR MARÍA ISABEL SERRANO FOTO ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Hay que empezar advirtiendo que en esta crónica la palabra beso se va a repetir un poquito. Disculpas. No se hace a propósito. Es que anoche, Madrid se llenó de ellos. Y, además, en la plaza de la Luna. A las nueve en punto de la noche, unas seis mil personas se los dieron. Amigo a amiga, novio a novia, novio a novio, marido a mujer, padre a hija, madre a hijo, abuela a nieta, joven a su perrita Los hubo entre risas, de tornillo, fraternales, apasionados y cariñosos. La plaza María Soledad Torres Acosta- -más conocida como de la Luna- -era un hervidero de gente desde las siete de la tarde. Allí estaba convocada la besada colectiva una idea de la marca de ropa Desigual que apoyaban el Ayuntamiento y los comerciantes de la zona, estos últimos más contentos que unas castañuelas al comprobar cómo va cambiando, poco a poco, el ambiente del barrio, un lugar, donde hasta hace poco, la marginación, las drogas y la prostitución campaban a sus anchas. Se quería batir el récord de un acto similar organizado en Barcelona, en mayo de 2007. Ahí andaron ayer. La Ciudad Condal reunió a unas seis mil personas; Madrid, prácticamente las mismas. Marta, Raquel, David y Esther, empleados de la citada marca catalana, no paraban repartiendo camisetas al personal. Las colas daban varias vueltas a la plaza. Parecía una espiral. Más jóvenes que otra cosa, pero muchos fueron los abuelos, muy curiosos ellos, que también querían llevarse la prenda, el llavero, el globito rojo en forma de corazón y, claro, el beso final. Había que besarse. Con alegría, con ganas, sin pudor. Se animaba a la emoción, a la sinceridad, al buen rollo. De hecho, el lema de este evento, al decir de los responsables, era bailar, abrazarse y sentir cerca a los seres queridos Dieron en la diana porque anoche, en la plaza de la Luna- ¡mejor nombre, imposible! Madrid tocó el cielo con miles de buenas vibraciones. Todos lucían orgullosos sus camisetas. Blancas con letras rojas para las chicas; negras también con la escritura en rojo, para los chicos. Parecía el uniforme de un colegio, el cole de los kisses Por detrás, en esa misma ca- Emoción y buen rollo Globos en forma de corazón miseta le podía leer: Los besos son ecológicos, producen calorcito, y la energía que consumen es fácilmente renovable Desde luego. De ellos daban buena cuenta todos los allí congregados, especialmente los más jóvenes. Había vigilancia policial. Estuvieron de paseo, por fortuna. La fiesta era sana, lúdica, sin que nadie se pasara lo más mínimo. Se bebía y se comía. Las cafeterías y las pastelerías de la zona hicieron su agosto. Todos felices y contentos porque aquellos besos a ellos, a los tenderos, les sabían a queso. En un extremo de la plaza de la Luna un grupo animaba el cotarro. Jaleaban a los presentes, les invitaban a practicar el beso antes de la besada colectiva Funcionaba. La música también fue un puntazo. Quien la hubiera escogido, acertó de pleno. Canciones románticas, movidas, gloriosas, verdaderos números uno que hacían a todos bailar como peones. Música de los 60, los 70, los 80, los 90. De hoy y de siempre. Allí sonó el mismísimo Raphael. Y Fórmula V -con su Tengo tu amor, para qué quiero más Aretha Franklin y su Reza una pequeña oración Mamas and the Papas, con su irrepetible Monday, monday o su California dreams En fin, una lista interminable de buen sonido, que nunca llegó a aturdir, y que levantaba el ánimo a los miles de personas que disfrutaban de la fiesta. El no va más, por supuesto, llegó cuando sonó El Canto del Loco y su Besos, todas las mañanas me despierten besos... Como dirían los taurinos: la plaza se puso en pie. Genera energía Buena música Los comerciantes de la zona, satisfechos por los cambios que han sustituido marginación por alegría y bullicio Amelia y José estaban con un grupo de amigos. Nos decían estar muy de acuerdo con la propaganda y los carteles que colgaban por la plaza de la Luna. Es verdad. Hay que besar. Porque sí, por la paz, por lo que fue, por lo que será, porque alimenta, porque genera energía, porque es gratis y porque queda en la memoria comentaba la joven. Nada que objetar. Si es cierto que de Madrid al cielo no lo es menos que anoche, desde la plaza de la Luna, Madrid besó al mundo.