Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 3- -4- -2008 RELIGIÓN www. abc. es religion 29 para las Causas de los Santos. La Congregación ha nombrado relator de la causa al dominico Daniel Ols, quien se encargará de examinar todo el material que llevará a la declaración de heroicidad en las virtudes, lo cual otorgará a Juan Pablo II el título de venerable El segundo elemento necesario para la beatificación es comprobar el presunto milagro del expediente: la curación inexplicable y repentina de una religiosa francesa, la hermana Marie Simon- Pierre Normand, enferma precisamente de Parkinson, la dolencia de Juan Pablo II. Hace unos días, el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, aseguró que la documentación será estudiada enseguida, pues deseamos que Juan Pablo II pueda llegar cuanto antes a los altares y que lo podamos llamar beato respondiendo al grito de ¡Santo súbito! que se escuchaba en la plaza de San Pedro el día del funeral Benedicto XVI comentó en su homilía la devoción a la Divina Misericordia, solicitada personalmente por Jesucristo a la mística polaca Faustina Kowalska, canonizada por Juan Pablo II en año 2000. Dirigiéndose a los participantes en el primer Congreso Mundial sobre la Divina Misericordia, entre los que se encuentra el cardenal español Antonio Cañizares, el Papa recordó que Juan Pablo II conoció y vivió personalmente las inmensas tragedias del siglo XX y durante mucho tiempo se preguntó qué podría detener la marea del mal. La respuesta sólo se podía encontrar en el amor de Dios. Sólo la Divina Misericordia puede poner límites al mal, derrotar la prepotencia de los malvados y el poder destructivo del egoísmo y del odio Cuanto antes a los altares El Papa saluda a los fieles ante una pancarta de su predecesor, Juan Pablo II, tras una misa por el tercer aniversario de su muerte EPA El Papa invita a seguir el ejemplo evangelizador de Juan Pablo II La Santa Sede inicia el estudio oficial de la causa de beatificación de Karol Wojtyla JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL ROMA. La intensa emoción del día del fallecimiento de Juan Pablo II volvió ayer a la plaza de San Pedro en la misa del tercer aniversario, a la que asistieron cincuenta mil personas a pesar de ser jornada laboral. Benedicto XVI invitó a la Iglesia a seguir las enseñanzas y el ejemplo de Juan Pablo II en su misión evangelizadora, difundiendo incansablemente el amor misericordioso de Cristo, fuente de verdadera paz para el mundo entero El Papa dio un tono muy personal a su homilía, suplicando la ayuda de Dios para cada uno de nosotros y de modo especial para mí, llamado por la Providencia a recoger la inestimable herencia espiritual de Juan Pablo II, una persona que entre tantas cualidades humanas y sobrenaturales incluía una extraordinaria sensibilidad espiritual y mística Según Benedicto XVI, bastaba observarle cuando rezaba. Se sumergía literalmente en Dios, y parecía que en aquellos momentos le resultase ajeno todo lo que había a su alrededor De las palabras del Papa emanaba implícitamente la certeza de la santidad de su predecesor, a quien proponía como ejemplo para toda la Iglesia, pero Benedicto XVI evitó cualquier referencia explícita para respetar la seriedad de la causa de beatificación, cuyo estudio oficial acaba de comenzar en el Vaticano. El Papa dirigió un saludo especial al grupo de la causa de beatificación del siervo de Dios Juan Pablo II encabezado por el postulador, Slawomir Oder, quien entregó hace unos días todos los documentos a la Congregación LA MISIÓN Jesús Higueras TSUNAMI ESPIRITUAL n tsunami espiritual. Así podríamos definir la figura y la obra de Juan Pablo II cuando ya han pasado tres años de su marcha a la casa del Padre en el Cielo. Es difícil resu- U mir en breves líneas el Pontificado de este Papa providencial, pero podríamos quedarnos con tres ideas fundamentales: aclarar, confirmar y alentar al Pueblo de Dios y a todos los hombres de buena voluntad. Fueron tiempos duros los que le tocó vivir al comienzo de su ministerio petrino, pues la Iglesia se debatía en diferentes discusiones internas, que no pocas veces provocaban confusión doctrinal en los fieles. Pero él supo aclarar la verdadera fe que recibimos del Evangelio de Jesucristo y no dudó en confirmar a los creyentes en las verdades que nos han dado la vida desde hace dos mil años. Y para ello no se dejó intimidar por muchas voces que desde dentro y fuera de la Iglesia le cuestionaban y le tachaban con apelativos nada agradables. Con todo, tal vez lo más atractivo de su figura fue la capacidad de alentar a todos los cristianos para que llevaran a cabo la apasionante aventura de encontrarse con Cristo y de entregar la vida por su causa, cada uno en el lugar donde la Providencia le había destinado. Millones de personas, se podría decir que el mundo entero, escucharon la voz limpia del Buen Pastor que invitaba al ser humano a encontrarse con su verdadera identidad y dignidad, manifestada en Cristo Jesús. Fuimos muchos jóvenes los que nos decidimos a seguir al Señor en el sacerdocio, la vida consagrada o en medio del mundo, buscando la santidad que el Papa nos ofrecía y enseñaba. En definitiva, todos sentíamos y sabíamos que estar con el Papa era estar con el mismo Cristo, y escucharle era escuchar al mismo Señor. ¡Gracias Santo Padre! Después de tres años tu figura se va agigantando y va calando, cada vez más hondo dentro de nosotros, el tesoro que te fue confiado y que nos entregaste a manos llenas: la persona y la vida de Jesucristo, único salvador del mundo.