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ABC JUEVES 3 s 4 s 2008 Tribuna Abierta OPINIÓN 7 Jaap de Hoop Scheffer Secretario general de la OTAN AFGANISTÁN: AVANCES L A cumbre que se celebra en Bucarest es una reunión única. Por primera vez, los líderes de los cuarenta países que participan en la fuerza liderada por la OTAN en Afganistán se reunirán con el presidente Karzai, el secretario general de Naciones Unidas y altos cargos de la Unión Europea y de otras organizaciones internacionales. Este encuentro es mucho más que una mera afirmación de nuestro empeño por ayudar a Afganistán, aunque también será una demostración de esto. Establecerá el camino hacia una nueva fase en nuestro compromiso con Afganistán: lo que antes era una campaña predominantemente militar empezará a adoptar un planteamiento más equilibrado, con mayor hincapié en iniciativas civiles y en la propiedad afgana. Desde que la OTAN se hizo cargo de la operación ISAF bajo el mandato de Naciones Unidas hace casi cinco años, nuestros objetivos están claros: ayudar a alcanzar una situación en la que el Gobierno afgano pueda ejercer la autoridad soberana en todo Afganistán, fomentar el progreso en el establecimiento del Estado de Derecho y el control de la corrupción y proporcionar un ambiente seguro para que arraiguen tanto el progreso económico y social como la reconciliación nacional. esde el comienzo, alcanzar estos objetivos exigía la combinación de tres elementos: las tropas de la OTAN y de otros participantes contribuirían inicialmente a un elemento fundamental como es la seguridad. Este entorno seguro permitiría a la comunidad internacional en general involucrarse y aportar la ayuda esencial para el desarrollo social y económico. Al mismo tiempo, el Gobierno afgano extendería gradualmente su autoridad por todo el país. La lógica de este planteamiento sigue siendo tan sólida como siempre. Desde la caída del régimen talibán en 2001, Afganistán ha realizado progresos constantes. Millones de niños están ahora escolarizados; el acceso a la atención sanitaria se ha multiplicado por diez; han retornado millones de refugiados. En áreas donde se practica un buen gobierno, la seguridad aumenta y la producción de drogas disminuye. La economía legítima afgana está ganando fuerza. Desde el punto de vista de la HACIA UNA NUEVA FASE La OTAN está dispuesta a cumplir la función que le corresponde. En la cumbre de Bucarest aprobamos un plan militar y político integral que hemos desarrollado con nuestros aliados de la ISAF. Dicho plan proporcionará una senda de avance clara y realista, centrada en las prioridades y en las medidas de progreso fundamentales volucren más. Por ejemplo, podemos y debemos suprimir las limitaciones nacionales todavía existentes y cubrir los déficit para que la ISAF pueda operar con la máxima eficacia. Pero el nuevo planteamiento se centrará cada vez más donde debe: en las campañas civiles, por una parte, y en la creciente responsabilidad afgana, por otra. Desde luego, aún no hemos llegado a ese punto. Para que esta nueva estrategia funcione hace falta otro paso importante: la OTAN y el resto de la comunidad internacional deben romper las barreras institucionales y poner en marcha un verdadero planteamiento integral, que compagine a la perfección las iniciativas civiles y militares. El nombramiento de un nuevo representante civil de Naciones Unidas para coordinar mejor los esfuerzos internacionales es un gran paso adelante, pero hay que hacer mucho más. a OTAN está dispuesta a cumplir la función que le corresponde. En la cumbre de Bucarest aprobamos un plan militar y político integral que hemos desarrollado con nuestros aliados de la ISAF. Dicho plan proporcionará una senda de avance clara y realista, centrada en las prioridades y en las medidas de progreso fundamentales. También nos aporta directrices sobre cómo interrelacionarnos más eficazmente con el Gobierno afgano, con otras organizaciones internacionales y con las ONG. Por ejemplo, evaluaremos cómo mejorar la formación del ENA y cómo aprovechar al máximo el apoyo de la ISAF en las campañas afganas contra los narcóticos. Mejoraremos la cooperación civil y militar en el marco de nuestros Equipos de Reconstrucción Provincial (ERP) intensificaremos el diálogo con las organizaciones civiles y desarrollaremos estructuras de coordinación efectivas con actores clave, como el alto representante de Naciones Unidas. Junto con el Banco Mundial, Japón y otros actores internacionales, estudiaremos cómo apoyar mejor la reconstrucción económica de Afganistán. Y reconociendo la necesidad de un planteamiento regional, apoyaremos también el diálogo constructivo entre Afganistán y Pakistán. No será tarea fácil, y no se materializará en un día. La comunidad internacional debe tener paciencia en lo referente a Afganistán. Pero la reunión de hoy es un buen comienzo. Demuestra que el planteamiento integral está pasando por fin de la teoría a la práctica, que es donde importa. La seguridad de Afganistán y, por tanto, nuestra propia seguridad, se beneficiarán claramente de este nuevo proyecto. L D seguridad, el progreso es igualmente alentador. Mientras que en 2001 no existían fuerzas de seguridad afganas, en mayo habrá un Ejército de 70.000 soldados y un número similar de policías. Lo más importante es que el Ejército Nacional Afgano (ENA) ha demostrado que sabe luchar. El ENA participa ahora en las nueve grandes operaciones que están en marcha en Afganistán y dirige seis de ellas. Nuestro firme hincapié en crear el ENA está dando sus frutos. s precisamente este avance el que nos permitirá recalibrar nuestro plan general. La tarea de proporcionar seguridad, que hasta ahora ha recaído principalmente en las fuerzas internacionales, pasará cada vez más a manos de los propios afganos. Esto permitirá a la OTAN ISAF llegar a desempeñar una función de apoyo y asesoramiento de manera paulatina. E Desde la caída del régimen talibán en 2001, Afganistán ha realizado progresos constantes. Millones de niños están ahora escolarizados; el acceso a la atención sanitaria se ha multiplicado por diez; han retornado millones de refugiados. La economía legítima afgana está ganando fuerza Este cambio no se producirá de la noche a la mañana, aunque sabemos con claridad cuáles son las primeras medidas. En un futuro inmediato, la ISAF seguirá siendo indispensable. Y tampoco cambia la necesidad de que los aliados se in-