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ABC MIÉRCOLES 2 s 4 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 83 Kevin Spacey carga contra la BBC y sus concursos de cazatalentos El actor se queja del uso de la televisión pública en beneficio de Lloyd Webber Jorge Edwards, a la derecha, junto al escritor colombiano Fernando Quiroz, ayer en Buenos Aires EFE Edwards: Soy optimista con Cuba, moderadamente El escritor chileno ha obtenido el premio Iberoamericano de Narrativa Planeta Casamérica por La Casa de Dostoievski CARMEN DE CARLOS CORRESPONSAL BUENOS AIRES. No se puede saber lo que va a pasar pero algunos gestos de Raúl Castro indican que algo va a cambiar. Algo se empieza a mover en la sociedad cubana. No sé hasta donde van a llegar los cambios pero soy moderadamente optimista Jorge Edwards, vuelve a hacer escala en la isla caribeña con La Casa de Dostoievski premio Iberoamericano de Narrativa Planeta Casamérica, que se falló ayer en Buenos Aires. El escritor chileno, que se presentaba con el seudónimo Juan el Indiano, presentó su última novela oculta con el título La ciudad del pingüino una historia sobre la poesía, los poetas y las ganas de ser poeta en la que combina recuerdos personales en un texto generacional que tiene que ver con la poesía, la política y el amor según sus palabras. El argumento, resumido por el autor, está inspirado en mi amigo Enrique Lynch y deja al protagonista, deliberadamente indefinido un hombre que sale de Chile, viaja a París, vive en Cuba, regresa a Chile durante el Gobierno de la Unidad Popular y se encuentra con la dictadura de Pinochet El relato, una invención con elementos reales que incorpora referencias personales apunta a Cuba pero lo que domina no es el propósito crítico sino narrativo matizó. Las tres ciudades que redondean el periplo del poeta en la novela reflejan un Santiago que ya no existe, un París hasta cierto punto parecido al de hoy y una Cuba bastante real describió. Apología crítica y cargada de humor del poeta, Edwards se definió: Modestia aparte, soy un escritor poeta. Leo y traduzco poesía Hay poetas precoces, como Rimbaud, pero narradores precoces hay pocos. Hay que darles tiempo porque, reflexionó, la narrativa es un género de desarrollo mucho más lento Ex diplomático, profundo conocer de este continente, Edwards advirtió: No soy un ensayista político pero se animó a esbozar un dibujo del actual escenario en América Latina. No es una unidad. Es un conjunto de países muy diferentes dijo para deslindar casos como el de Venezuela y Chile. Michelle Bachelet tiene mi simpatía pero no hace las cosas con eficacia, lo que le da escasa popularidad a su Gobierno se lamentó. En el punto contrario, desde cualquier ángulo, señaló a Hugo Chávez, que tiene un altísimo perfil En este contexto, Edwards celebró que en Cuba se haya anulado la prohibición de los cubanos a hospedarse en los hoteles de lujo: Es obvio, lógico y democrático Como parte de una serie de pistas sobre el rumbo de la novela, Edwards explicó su título: Había una casa en Santiago de Chile en los años 50 que se desmoronaba. Sus habitaciones estaban ocupadas por pintores, filósofos o poetas extraviados. Nosotros la llamábamos la Casa de Dostoievski, un lugar mágico De aquellas paredes sale el personaje de la novela, cuyo destino final desveló Álvaro Pombo ante el asombro de Jorge Edwards: El poeta, como todos los poetas, es un exiliado y un astuto nato- -en alusión a la definición de James Joyce- Nadie sobrevive como un poeta. Al final se muere... Todos nos morimos zanjó Pombo tras romper el secreto mejor guardado hasta ese momento. Quirós, finalista con Justos por pecadores El escritor colombiano Fernando Quirós resultó finalista del premio Iberoamericano de Narrativa Planeta Casamérica con Justos por pecadores Igual que Edwards, se presentó con pseudónimo: Pepe Buendía. También como el escritor chileno resumió el argumento: Un hombre que lleva más de diez años en el Opus Dei encuentra una poderosa razón para abandonar la congregación. Con el lavado de cerebro que le han hecho tiene que enfrentarse a todos sus miedos. Volver a la libertad del mundo real en una batalla larga y dolorosa Según el autor, no es una crítica al Opus, es un retrato de algunos episodios que viví yo, conocidos míos y otros documentados que atribuyo a personajes en un contexto de ficción, pero no me extrañaría que hubiera censuras E. J. BLASCO, CORRESPONSAL LONDRES. La BBC ha encontrado un filón con los concursos para seleccionar a los protagonistas de musicales, en colaboración con uno de los reyes del West End, el compositor y empresario Andrew Lloyd Webber. Pero que una televisión pública sirva para que compañías privadas hagan taquilla ha molestado a Kevin Spacey, el galardonado actor de Hollywood que lleva unos años afincado en Londres como director artístico del Old Vic. Al frente del este teatro de gran tradición, que no tiene subvención pública y además se encuentra fuera de la zona central donde se concentra la industria del escenario en Londres, Kevin Spacey tiene que superar las dificultades con las que se topa cualquier directivo de teatro, de ahí su protesta por los concursos de la BBC. Ésta ha sido secundada por otros miembros del gremio, como Nicolas Kent, director artístico del Trycicle Theatre. Las acusaciones de Spacey se han producido tras el estreno en el primer canal de la BBC de I d Do Anything Haría cualquier cosa que los sábados por la noche ha comenzado a buscar a la actriz que encarnará el papel de Nancy en la nueva producción del musical Oliver basado en la novela Oliver Twist de Dickens. Creado por Lionel Bart y producido por Cameron Mackintosh, otro de los magnates del escenario londinense, el musical será llevado a escena en un teatro propiedad de Andrew Lloyd Webber, quien además actúa de jurado en el polémico programa de televisión de la BBC. Un concurso similar se llevó a cabo en las dos temporadas anteriores para eligir a los protagonistas de dos musicales de Lloyd Webber. De esas citas del sábado por la noche salieron Connie Fisher, para el papel de María en Sonrisas y lágrimas y Lee Mead, protagonista de Joseph and the amazing technicolor dreamcoat Ambos concursos han incrementado la audiencia de sendos musicales y han atraído un público que no solía ir al teatro. No eres una emisora comercial y creo que eso es cruzar la raya. ¿Dónde está nuestro programa de trece semanas cuando nosotros estrenamos una obra? espetó Spacey ante los micrófonos de la BBC. La corporación británica de radiotelevisión ha respondido que no tiene interés comercial en los espectáculos del West End y que lo único que hace es nutrir de nuevo talento a la industria del escenario británica. Sonrisas y lágrimas Kevin Spacey, ante la fachada del Old Vic Theatre AP