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12 ESPAÑA Arranca la IX Legislatura s La sesión constituyente en el Congreso MIÉRCOLES 2 s 4 s 2008 ABC Sáenz de Santamaría charla con Alonso y Jáuregui Estreno en almíbar En una sesión distendida, Bono se estrenó como presidente del Congreso con una sobriedad rara en él, mientras Soraya Sáenz de Santamaría manejaba con soltura su puesta de largo como portavoz del PP BLANCA TORQUEMADA MADRID. Arranque bullicioso de la novena legislatura, con buena parte de los diputados fuera de su sitio, acodados en escaño ajeno y enfrascados en chascarrillos para compensar el tedio consustancial a una sesión necesariamente premiosa, la de constitución de la Cámara, consistente en varias votaciones consecutivas a base de papelitos doblados y recuento manual. Cuatro largas horas de ritual parlamentario escasamente gratificantes en las que sus señorías aprovecharon que no había quien les llamara al orden (pues aún no se había elegido a los miembros de la Mesa) para confraternizar y aparcar la militancia, después de cuatro años convulsos. Todas las miradas se posaron en un José Bono que, asombrosamente, se mostró sobrio y contenido. Nada cabestro se limitó a los saludos de rigor, a pronunciar su primer discurso, elegante y comedido, y de lo demás, ni mu Pese a la expectación, su estreno como presidente del Congreso de los Diputados no aportó glamour manchego a la crónica parlamentaria, ya que, lejos de las fanfarrias que desplegó a su alrededor cuando tomó posesión como ministro de Defensa, Bono hizo pocos aspavientos y no se trajo esta vez la clac de aquella ocasión: ni a su señora, ni a su pequeña Sofía, ni a Concha Velasco, ni a Antonio Gala. Ni tan siquiera a Raphael, pese a que emparentará con él en un par de meses cuando su hija se case con uno de los vástagos del cantante. Quizá al nominado para la presidencia del Congreso no le pareció airosa la certeza de que no iba a salir elegido en primera vuelta (un desdoro que en las ocho anteriores legislaturas no le había ocurrido a ningún aspirante) y optó por un acompañamiento de perfil bajo y bastante descolorido. La tribuna de invitados, semivacía, sólo la ocuparon algunos de sus amigos de Albacete y su estrecho colaborador Paco Pardo, actualmente presidente de las Cortes de Castilla- La Mancha. Algo circunspecto y acalorado como casi siempre, Bono se abanicaba con los papeles a la espera de acontecimientos junto a Teresa Cunillera, la aspirante a la vicepresidencia de la Cámara. Pero ni siquiera la certeza de que alguien de su grupo no le había votado (la maledicencia de trazo grueso señalaba a Alfonso Guerra) le torció el gesto. Pizarro y Rubalcaba abandonan el hemiciclo tras la elección de la mesa de la Cámara Soraya, solicitada Así que Bono dejó ayer hueco sobrado para que el foco se dirigiera a otros puntos de atención del hemiciclo, en los bancos de la oposición. Allí, una sonriente Soraya Sáenz de Santamaría parecía suelta y cómoda en su nuevo traje de portavoz, pese a las zancadillas de opinión pública que ha tenido que sortear en sus primeras veinticuatro horas en el cargo. En una puesta de largo que vistió con una levita color cre- Rajoy pasa junto a Rodríguez Zapatero, tras levantarse la sesión ma, fue la diputada más solicitada no sólo por sus compañeros de partido, sino también por los socialistas Alonso y Jáuregui, sus adversarios directos en la refriega parlamentaria, que se acercaron a felicitarla y aprovecharon la ocasión para un primer intercambio de impresiones sobre los cabos aún sueltos, como el reparto de las presidencias de comisiones. Tanto se entretuvo Soraya atendiendo a unos y a FOTOS IGNACIO GIL otros que en una de las rondas casi se queda sin votar: lo hizo gracias al aviso in extremis del oficiante del ceremonial, el diputado de mayor edad, Juan Manuel Albendea. Mariano Rajoy, que en al-