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ABC MARTES 1- -4- -2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 83 ¿Flaca, sabías que la novela negra vuelve a estar de moda? Qué duro eres, Boggie. Si me necesitas, silba en los países escandinavos la vida siempre es apacible. También se puede destacar a la alemana Andrea Maria Schenkel, con cuya presencia se abrió la última edición de la Semana Negra de Barcelona. Schenkel presentaba su primera novela, Tannöd, el lugar del crimen (Destino) una obra sin detectives ni policías, sino con la gente de un pueblo bávaro como investigadores. Volvamos a la serie negra española y a Ediciones B que edita a Juan Bolea, creador de la detective Martina de Santo. Y al ya mencionado Juan Madrid, cuya última obra en la colección de La trama es Pájaro en mano (Marbella de fondo, con su gota malaya) aunque el popular novelista también ha ganado el premio Edebé con una novela negra para jóvenes, Huida al sur Siguiendo con los españoles, hay nombres que han irrumpido con fuerza como Mercedes Castro, que con su primera novela, Y punto (Alfaguara) y su rotundo personaje, la policía Clara Deza, está llamada a remover los cimientos de la narrativa negra española. El periodista Carlos Quílez, experto en el mundo del delito barcelonés, ha publicado Mala vida (Aguilar) que resume siete historias de crímenes que han hecho época en la delincuencia carpetovetónica. Y hay noveles como Nacho Guirado que acaba de publicar No llegaré vivo al viernes (Ed. B) Guirado cuenta la historia de dos viejos amigos con vidas muy diferentes y una partida de futbolín que esta vez no transcurrirá como siempre. Willy Uribe, por su parte, edita Sé que mi padre decía (El andén) un thriller ambientado en los paisajes más sórdidos del País Vasco. Dashiell Hammett, Raymond Chandler, Humphrey Bogart y Lauren Bacall le esperan, amigo, en el corazón del sueño eterno. Pero no se pase un pelo de listo. O acabará en la morgue del condado. Con una bala de plata en las tripas. Juntar los labios y soplar FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID. Contaba Billy Wilder que el inventor del cleenex se hizo rico con una sola idea, mientras que en una película hay que enhebrar cientos. No es casual que el cine negro se parezca al humor negro, sobre todo en el color. El cineasta, autor de inolvidables comedias, dirigió Perdición obra capital de un género único en su capacidad para producir frases lapidarias, lágrimas negras con las que enriquecer aún más a aquel genio de un día que inventó los pañuelos de papel. Puede que las mejores citas salieran de la boca de Humphrey Bogart o puede que fuera su manera de decirlas lo que las engrandecía. Tampoco es casualidad que su definición del halcón maltés sea aplicable al cine: Está hecho de la misma ba como un guante en un físico poco agraciado, que lo hacía más cercano. Él sabía que si la Intentó disimular y fue el primer héroe que renegó de su condición, porque más vale un cabeza dice una cosa y tu vida dice otra, la cabeza siempre pierde Cayo Largo gir. No tienes que decir nada. Si me necesitas, silba. Sabes silbar, ¿no? Sólo tienes que juntar los labios y soplar le dijo la flaca en los demás conocieran su fondo de armario romántico. Sólo Lauren Bacall supo comprenderlo como nadie, dentro y fuera. Conmigo no tienes que fin- cobarde vivo que un héroe muerto Tampoco le gustaba que Tienes una moneda donde las demás mujeres tienen un corazón Otras son sólo un poco li- Tener y no tener Nadie ha superado la frase. Pero no todas las chicas del film noir eran tan fiables. Sterling Hayden retrata a la suya cuando en Atraco perfecto le dice: geritas, como la hija del hombre que contrata a Humphrey, siempre él, en El sueño eterno General, vigile a su hija: ha materia de la que están hechos los sueños Su cinismo encaja- Lauren Bacall y Bogart son la pareja perfecta del cine negro. Con ella, Humphrey no tenía que fingir Y si uno no se puede fiar de las mujeres, menos aún de los hombres. No es fácil distinguir a los amigos de los enemigos. En Infiltrados lo tienen claro: No lo sabes, sólo dispara y no existirá ninguno de ellos intentado sentarse sobre mis rodillas cuando yo aún estaba de pie