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ABC MARTES 1- -4- -2008 Cuatrocientos centros de salud, afectados hoy por la segunda jornada de huelga 51 La Policía Judicial rumana ha abierto ya una investigación patrimonial a los padres de estos niños Los dos países están cruzando datos para elaborar un censo de estas personas con sus datos y viviendas Decomisan toneladas de cobre robado en seis chatarrerías de la Cañada Real En el poblado se ha detenido a medio centenar de gitanos rumanos, que escondían gran parte de las 120 toneladas aprehendidas en una operación nacional C. HIDALGO MADRID. La Guardia Civil ha conseguido descabezar, en el marco de una operación especial, denominada Chapi desarrollada en buena parte del territorio nacional, a uno de los mayores grupos dedicados al robo de cable de cobre. Se ha llevado a cabo entre las Comandancias de la Guardia Civil de Madrid, Ávila y Zaragoza. En la capital madrileña es donde se ha decomisado gran parte de las 120 toneladas de cable de cobre robado. Se trata de una práctica que se está extendiendo como la pólvora; en parte, por sus resultados lucrativos; pero, también, por el exiguo castigo penal que conlleva. La fase de la operación perpetrada en Madrid ha tenido como epicentro el poblado chabolista de la Cañada Real Galiana, el mayor foco delictivo de la región. Allí, agentes de la Unidad de Seguridad Ciudadana y de la Policía Judicial de la Benemérita madrileña desmantelaron hace dos semanas un total de seis chatarrerías ilegales, regentadas por gitanos rumanos. En ellas, almacenaban gran parte de todo el cable de cobre aprehendido, precisaron fuentes de la investigación. La práctica totalidad del casi medio centenar de detenidos en Madrid- -el total asciende a 77- -son gitanos rumanos. La operación Chapi arrancó a principios de este año, a raíz de varios robos de cobre en la provincia de Ávila. Las primeras averiguaciones llevaron a sospechar que estos delitos eran obra de un grupo organizado que operaba por buena parte de España. El grado de organización de esta red, distribuida por distintas provincias, les permitía, incluso, salir todas las noches a robar cobre, ya fuera de tendidos eléctrico como de obras. La banda estaba dividida en dos grupos: unos robaban y los otros receptaban. Los primeros, mejor organizados, eran de nacionalidad rumana. En cuanto a su estructura interna, el cabecilla de la organización tenía un lugarteniente que controlaba a un grupo de nueve personas, y otro con ocho miembros de su confianza, que eran los que realizaban las labores burocráticas Su distribución geográfica era la siguiente: un primer grupo, con sede en la Cañada Real e infraestructura en Alicante, con 29 individuos, que robaban en Alicante, Murcia, Valencia y Castellón; el segundo, desde Zaragoza, distribuía a 13 hombres por esa misma provincia, Guadalajara y Huesca; el tercero, ubicado en Toledo, trabajaba en esa provincia, Ciudad Real, Albacete y el norte de Andalucía. Finalmente, también desde Madrid, 13 delincuentes actuaban en Castilla y León, Ávila, Segovia, Valladolid y Soria. Tras conocer por soplones de dónde podían sacar el cobre, utilizaban un vehículo lanzadera para reconocer la zona en cuestión. Luego, dos o tres vehículos se acercaban allí y lo robaban. Luego, lo llevaban a la Cañada, donde el cabecilla y sus hombres limpiaban y quemaban el cable, para venderlo a los receptadores. Y también era el jefe del grupo el que distribuía las ganancias, siempre según el escalafón de la jerarquía en la que se encontraran sus hombres. El grupo encargado de la receptación del cobre lo trataban, lo pelaban y lo dejaban listo para venderlo en el mercado negro. En este escalafón de la banda había responsables de obras en construcción, que adquirían herramientas robadas por el grupo y también funcionaban de santeros Más de 1.500 toneladas fueron exportadas a Alemania y a China. Un exportador lo llevaba a China y Alemania. En total, se han esclarecido un centenar de robos de este tipo. La mayoría de ellos son de etnia gitana rumana, alrededor del 70 por ciento, procedentes de Tanderei, en la zona sur del país. El asunto es que estas redes aprovechan que la legislación española establece que, hasta que cumplan los 14 años, los menores son inimputables. Se les ingresa, como mucho, en centros de menores, pero a los dos días están de nuevo delinquiendo por las calles. Este es el caso, por ejemplo, de grupos de menores rumanos, serbios, croatas y bosnios, así como de suramericanos, que se han organizado para robar por el método del resbalón en viviendas del barrio de Salamanca de la capital. Al parecer, son sus propios padres los que a las diez de la mañana sueltan a los niños para que vayan a delinquir. Muchos de ellos proceden de las infraviviendas de la Cañada Real. Grupo organizado En la operación, desarrollada en Madrid, Zaragoza y Ávila se ha detenido a 77 personas, la mayoría rumanas