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38 INTERNACIONAL MARTES 1 s 4 s 2008 ABC Chad indulta a los miembros del Arca de Zoé, encarcelados en Francia EFE PARÍS. Los seis miembros de la ONG Arca de Zoé, que fueron indultados ayer por el presidente de Chad, Idriss Deby, tras haber sido condenados por tratar de llevar a Francia a más de 100 niños africanos el pasado otoño, serán excarcelados de forma inmediata. El Ministerio francés de Justicia informó que ha recibido oficialmente el decreto de indulto concedido por el mandatario chadiano, por lo que la puesta en libertad de los cooperantes debería producirse en las horas venideras indicó anoche un portavoz. La pesadilla va a terminar hoy señaló la defensa del presidente de la ONG y uno de los seis encarcelados, Eric Breteau, al expresar su alegría por el indulto. Los seis están encarcelados en Francia, donde la sentencia de ocho años de trabajos forzados dictada en su contra por un tribunal de Yamena el pasado diciembre fue convertida en otros tantos de prisión por la justicia gala. El indulto será comunicado ahora a las fiscalías correspondientes a las prisiones donde están recluidos los cooperantes, con vistas a su pronta excarcelación. El ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner, indicó que entiende el alivio de los seis y aprovechó para señalar que esta triste aventura no debe empañar la imagen de la acción humanitaria de todos los que dedican a ella una parte de su vida Los cooperantes fueron arrestados en octubre en Abeché, cuando se disponían a llevarse a 103 niños a Francia, donde les aguardaban familias de acogida. Los niños en su mayoría no eran huérfanos ni procedían de la conflictiva provincia sudanesa de Darfur, como decían los miembros de la ONG, sino que eran chadianos y tenían familia. También fueron arrestados en octubre en Chad periodistas franceses, un piloto belga y los tripulantes españoles del avión que habían fletado, antes de ser liberados de forma escalonada. La Justicia francesa ha procesado por diversos cargos a Breteau, su compañera Emilie Lelouch y otros dos miembros del grupo, dentro de la investigación judicial abierta por estafa, ejercicio ilegal de la actividad de intermediaria con vistas a adopciones y ayuda a la entrada irregular de menores extranjeros en Francia. Como todos los días a las cuatro de la tarde, los muchachos de Kabul van a buscar el agua que les lleva Naciones Unidas Sobrevivir en Kabul El Ministerio de Agua y Energía es responsabilidad del señor de la guerra Ismail Khan, que desde su llegada no ha sido capaz de garantizar a la capital ni agua corriente ni un suministro regular de electricidad TEXTO Y FOTO MIKEL AYESTARÁN ENVIADO ESPECIAL KABUL. A las cuatro y media de cada tarde una larga fila de niños se junta en torno a las fuentes instaladas por el Alto Comisionado de Naciones Unidas (ACNUR) en Koule Abchacan, uno de los barrios que cuelgan de la montaña central que preside Kabul. Llegan con bidones de plástico, cubos o botellas y hacen cola a la espera de que llegue el agua. Los extranjeros están haciendo grandes obras en todo el país, hay zonas de Kabul que parecen nuevas, pero aquí sólo nos han llegado estos grifos que permanecen secos casi todo el día lamenta Mohamed, que vive en lo más alto. Ha sido uno de los últimos en regresar del exilio paquistaní, y ya sólo quedaba sitio para edificar su chabola en la zona más escarpada e inaccesible. Este barrio se encuentra en la céntrica montaña de Kohe Azmai, la montaña del cielo, que vigila Kabul y que está coronada por las antenas de la cadena de televisión Aria, por lo que los vecinos la han rebautizado como Kohe Televisión, el monte de la televisión. Pequeñas casas de adobe y chabolas rudimentarias se elevan colina arriba y sólo son accesibles por senderos de tierra y piedras. Desde Koule Abchacan se observa el Kabul del siglo XXI, con las siluetas de nuevos edificios y el tráfico constante de helicópteros y aviones militares. Cuanto más pobre, más arriba hay que irse, lejos de Deh Afghanan, centro neurálgico de la capital, lugar donde se encuentra la estación de autobuses, y desde el que en pocos minutos uno cambia el panorama urbano por la realidad de las miles de familias que viven en las montañas. El Ministerio de Agua y Energía afgano es responsabilidad del señor de la guerra Ismael Khan, que desde su llegada no ha sido capaz de garantizar a la capital ni agua corriente ni un suministro regular de electricidad. Kabul se mueve a ritmo de generador y ahora, después de siete años de la caída del régimen talibán, es posible para los miles de vecinos de Koule Abchacan contar con media hora de agua al día. Suele ser a las cuatro y media y sólo por espacio de treinta minutos, con lo que conviene llegar pronto para no quedarse sin nada. Según un informe de UNICEF, hoy, solamente un 17 por ciento de la población rural y el 38 por ciento de la urbana tiene acceso a un sistema básico de suministro de agua, uno de los niveles más bajos del mundo Desde estas colinas los antiguos señores de la guerra, como Dostum o Hekmatyar, machacaron literalmente la ciudad durante los más de veinte años de guerra civil. Hoy estamos mucho mejor que en la época de la guerra, no hay comparación, pero sufrimos las consecuencias de tantos años de combates. No hay trabajo y más o menos, a nivel de servicios, en este barrio vivimos como con el gobierno talibán, es decir, nadie de las instituciones nos ha dado un solo garbanzo señala Marfuz, que ha enviado a tres de sus diez hijos a la cola del agua. Este panorama, sin agua, saneamientos de ningún tipo, ni electricidad, se encuentra a menos de veinte minutos caminando desde la Embajada de Estados Unidos o desde el cuartel general de ISAF, la fuerza internacional de asistencia y seguridad. En esta capital cientos de ONG trabajan desde hace siete años, pero aún es necesario mucho tiempo para poder reparar todo el daño de la guerra opina Mustafá, trabajador de una ONG local que se encarga del mantenimiento de los distintos grifos que ha colocado ACNUR en la montaña, si ésta es la situación en la capital, no quiero ni pensar en las áreas rurales donde no ha llegado un solo dólar por la falta de seguridad añade. Alivio general Paz, pero no trabajo Precios disparados En este barrio vivimos como con el gobierno talibán, es decir, nadie nos ha dado un solo garbanzo Los precios en el país se han disparado en los últimos seis meses y para los afganos resulta especialmente duro vivir en Kabul. Petróleo, gas, pan, aceite, azúcar, té... Todo se ha elevado muy por encima de las posibilidades de unos sueldos medios que no superan los 30.000 afganis (60 dólares) Estos vecinos que esperan su turno para llenar los bidones no tienen televisión en casa, pese a vivir en el monte de la televisión, ni han leído el último informe de Intermón Oxfam que denuncia que 10.500 millones de dólares destinados a la ayuda del pueblo afgano todavía no han podido llegar a su destino.