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ABC MARTES 1- -4- -2008 XV aniversario de la muerte de Don Juan de Borbón ESPAÑA 29 Arriba: en 1982, con el Papa Juan Pablo II. Sobre estas líneas: portada de ABC con la boda de Don Juan del 17 de octubre de 1935. La víspera la portada fue censurada. A la derecha: tras renunciar a sus derechos dinásticos, el 14 de mayo de 1977, Don Juan afirmó: ¡Majestad, por España, todo por España! có las condiciones, obligando a los aliados a pactar con España con independencia de su régimen. Pero Don Juan logró entonces dos éxitos que afectaban al futuro de una manera decisiva. Franco, para justificarse, hubo de apelar a un referéndum que declaraba que España es un Reino y aunque a Don Juan y sus consejeros el texto de la Ley de Sucesión no gustaba y así lo rechazaron, porque a su juicio atentaba contra la legitimidad de origen, el Conde de Barcelona pudo sentir la sensación de que se había adelantado un paso: en esencia la forma de Estado era la Monarquía, y nadie, con conocimiento de causa, podía prescindir del reconocimiento de que era suya esa legitimidad. De ahí el paso decisivo de 1947. Contra la opinión de algunos de sus consejeros, y tomando la iniciativa, aceptó ciertas propuestas que se le hicieran para entrevistarse con Franco, en agosto, a bordo del yate Azor. Se trataba de que sus hijos Estudios en España Juan Carlos y Alfonso, nacidos fuera de España y que nunca habían pisado su suelo, vinieran a educarse en ella. De este modo la línea dinástica se reforzaba poderosamente, abandonando ese habitar en el extranjero. Seguramente a Don Juan no se le escapaba la percepción de que de este modo abría un camino para que el Generalísimo pudiera, llegado un día, sustituirle por su primogénito. Pero aquí entra uno de los factores esenciales: lo importante era llegar al restablecimiento de esa legitimidad histórica que significa la Monarquía: la persona que debe encarnarla no es un dato esencial. A fin de cuentas su abuelo Alfonso XII había sustituido en vida a Isabel II, y él mismo era el resultado de la incapacidad de sus hermanos mayores. Algunos consejeros y colaboradores se enojaron tratando incluso de provocar una rectificación. Pero el viaje que con ocasión del Año Santo de 1950, hizo a Roma, impulsó definitivamente a Don Juan en esta línea. No hay duda de que cumplió muy estrictamente con el deber que le exigía precisamente el respeto a la doble legitimidad. Puso, en adelante especial cuidado en ciertos puntos de importancia decisiva para el país. No situarse nunca ni como un enemigo ni como un mero colaborador del sistema político entonces vigente. Lo importante era que un día esa Monarquía para todos- -y que algunos aún insisten en no reconocer aunque se haya abierto un profundo paso en las conciencias- -llegara a superar las profundas divisiones que atenazaban a la sociedad española. Mantener de una manera especial el amor en el seno de su propia familia. Favorecer que la elección de esposa fuese adecuada. Y pedir a todos esa coincidencia en la defensa de un patrimonio histórico. La boda de Don Juan Carlos y Doña Sofía, mantenida al margen de las opciones políticas, fue sin duda uno de los grandes logros de Don Juan. No quiero extenderme en este punto: escribo como historiador, tratando de explicar y no de hacer juicios de valor ni menos de perderme por senderos de alabanza. Conforme se fue adentrando en la idea de que iba a ser su hijo y no él, a quien se ofrecería el trono en esta operación que llamamos transición y que comienza tal vez en 1959 y con se- Lo importante era llegar al restablecimiento de la Monarquía: la persona que debe encarnarla no es un dato esencial Conforme se fue adentrando en la idea de que iba a ser su hijo y no él, Don Juan se impuso a sí mismo ciertas obligaciones Obligaciones guridad en 1969, Don Juan se impuso a sí mismo ciertas obligaciones. No renunciar al desempeño de la legitimidad; si la operación salía mal, él tendría que asumir nuevamente la responsabilidad. Y no permitir tampoco que las disyunciones políticas mermasen el afecto que entre padre e hijo deben permanecer. Una gran lección: el amor es uno de los elementos fundamentales en esa esencia ética sobre la que intenta construirse la Monarquía. Cuando se ha abandonado, los resultados son desastrosos. Y esa muestra de amor tiene dos manifestaciones que no debemos olvidar: devolver los restos de Alfonso XIII a la tumba vacía que le esperaba en El Escorial, y transmitir, en 1977 la legitimidad de origen a su hijo que ya estaba ostentando la de ejercicio. Desde el silencio, Don Juan ha sido uno de los elementos esenciales en un proceso cuya importancia no es necesario destacar pues está a la vista de todos como muy recientemente han podido comprobar los electores.