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28 ESPAÑA XV aniversario de la muerte de Don Juan de Borbón MARTES 1 s 4 s 2008 ABC Los tres eslabones de la Dinastía- -Don Juan, Don Juan Carlos y Don Felipe- en noviembre de 1990 en la Academia Militar de Zaragoza FOTOS: ABC Los Reyes no pudieron contener las lágrimas en el entierro del Conde de Barcelona, que tuvo lugar el 3 de abril de 1993 Una tarea cumplida Don Juan de Borbón, de cuya muerte se cumplen hoy 15 años, partía de una conciencia: la Monarquía, al ser reinstaurada, tenía que ser de todos los españoles es decir vehículo de reconciliación, superando la guerra civil que su padre había tratado de evitar pañola. La segunda se relaciona con el poder e impone al Rey la sumisión y obediencia a las leyes que la propia nación va estableciendo de acuerdo con el tiempo. Alfonso XIII, en 1931, para evitar los riesgos de una guerra civil, suspendió el uso de la segunda pero nunca renunció a la primera. Y ésta hubo de ser asumida por su tercer hijo, Juan, porque las graves deficiencias de salud impedían a los dos primeros esta gran tarea. Así pues, cambiando el destino que para sí eligiera- -la Marina- -Don Juan asumió la legitimidad de origen, y en ella se mantuvo hasta 1977, cumpliendo su deber. Partía de una conciencia: esa Monarquía, al ser reinstaurada, tenía que ser de todos los españoles es decir vehículo de reconciliación, superando la guerra civil que su padre había tratado de evitar. En primer término se empeñó- -y logró- -en cerrar la disyunción en la propia Dinastía, poniendo término a aquel enfrentamiento que se hiciera en 1833. De ahí el matrimonio con Doña Mercedes. Tengo la impresión de que no se otorga la verdadera importancia que tuvo esta Señora, madre del Rey actual; su intervención en los sucesos fue en muchas ocasiones decisiva. Logrado este paso, con éxito, ya que el sector más relevante del tradicionalismo, con Rodezno y la Casa de Oriol, Más que una forma de Estado Luis Suárez Fernández De la Academia de la Historia En la trayectoria de la Monarquía hispánica se ha hecho muy clara distinción entre las dos legitimidades, de origen y de ejercicio. La primera se acomoda mejor al principio de autoridad en la defensa del patrimonio heredado que constituye el gran bien de la nación es- le reconocieron como Príncipe con mejor derecho, y fallecido su padre, el último Rey, Don Juan dio un paso adelante: ya no era simplemente el Heredero sino el titular legítimo de una Corona ahora en suspenso. Para ello mantuvo contactos sobre todo con Franco, titular del ejercicio del gobierno, y con otros sectores defendiendo que la Monarquía era algo más que una forma de Estado, una legitimidad histórica. Algunas veces sus consejeros se equivocaron, tratando de convertirle en un medio para sus proyectos políticos. Pero tengo la impresión de que el Conde de Barcelona, intentó mantenerse en el punto clave: la legitimidad de origen está por encima de los avatares políticos, aunque admite que éstos deban acomodarse a las circunstancias de cada tiempo. Así, en 1945, al concluirse la guerra mundial, cuando era previsible una intervención de los aliados, estrechamente vinculados a la URSS, para cambiar el régimen imperante en España, amigo de Alemania e Italia, él trató de formular una advertencia: a los aliados no podía convenir un retorno a la situación de 1936 porque sólo la Monarquía estaba en condiciones de superar los enfrentamientos, brindándose a todos. Naturalmente esta toma de postura, en defensa de la legitimidad, provocó una especie de ruptura con Franco. Don Juan, a fin de cuentas un británico por su madre y por el rango alcanzado en la Home Fleet, podía presentar al Reino Unido como una especie de modelo. Las esperanzas que los enemigos de Franco pusieran en una inmediata caída del Régimen no se cumplieron porque el peligro soviético modifi- Reconocer la legitimidad