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ABC MARTES 1 s 4 s 2008 Comienza la nueva etapa del PP de Rajoy s Análisis ESPAÑA 13 Renovación con marianismo Santamaría tiene el reto de convertirse en lo que fue Rato para Aznar en el Grupo Populars La portavoz es una apuesta de riesgo con la ventaja de que Alonso también es un novato en lides parlamentarias cuando contaba cuarenta años. Entre los parlamentarios del PP hay división de opiniones, desde los que consideraban necesaria esa revolución, hasta los que destacan el riesgo de colocar una novata en primera fila en una legislatura que puede ser aún más dura que la anterior. Estará rodeada y tendrá por debajo a ex ministros, ex secretarios de Estado, ex portavoces y hasta ex presidentes de la Cámara con una acreditada carrera política. También brillantes parlamentarios. Será la jefa de Trillo, Montoro, Rudi, Astarloa, Pizarro o Arístegui. Tendrá que dar juego a todos y hacer hueco además a una nueva generación de dirigentes de su partido aún desconocida. El peso político le viene dado a Sáenz de Santamaría por la confianza plena de Rajoy, pero tendrá que ganarse el respeto de un grupo parlamentario que sale dividido y desorientado después de cuatro años de una autonomía sin precedentes con respecto a la dirección del partido. Tendrá la ventaja Ángel Collado de que José Antonio Alonso, el nuevo portavoz parlamentario de Zapatero, también se estrena en las lides y tiene todo por demostrar en la vida parlamentaria. Con Rubalcaba enfrente, Rajoy no se habría permitido la apuesta comentaba ayer un veterano diputado del PP. Soraya Sáenz de Santamaría es una prueba contundente de renovación- -con riesgos- -que abre una nueva etapa en el Partido Popular. De los cinco nombramientos decididos ayer por Rajoy, tres son miembros del círculo más próximo al presidente del partido. Empieza el marianismo. Renovación total: de generación, de estilo, de modelo de funcionamiento partido- grupo parlamentario y hasta de cantera. El nombramiento de Soraya Sáenz de Santamaría decidido por Mariano Rajoy marca una nueva etapa en el Grupo Popular y en el propio PP- -arranca el marianismo- pero también es una vuelta a la tradición de que el portavoz parlamentario del Congreso sea un dirigente de la absoluta confianza del presidente del partido, de línea directa con la sede central de Génova, y que haya hecho su carrera política con el jefe o las órdenes del jefe. Es el cargo y la misión que José María Aznar encomendó a Rodrigo Rato en 1989, en cuanto perdió sus primeras elecciones y se puso al frente del partido. Una vez en el poder, con Rato de vicepresidente económico, hubo continuidad con la portavocía con el nombramiento de Luis de Grandes. Eduardo Zaplana fue una ruptura, una solución de encaje aprobada por el presidente del partido en pleno trauma por la derrota electoral de marzo de 2004. Rajoy deja bien claro que empieza a acometer todos los cambios que evitó en los cuatro años anteriores. Se acabaron los compromisos por las situaciones heredadas. Sáenz de Santamaría tiene ante sí nada menos que el reto de convertirse en el Rato de Rajoy. Pero ni quien en 1996 dirigió el segundo milagro económico español era tan joven y tenía tan corta experiencia parlamentaria como la nueva portavoz cuando se puso al frente del grupo parlamentario. Sáenz de Santamaría se ha curtido estos años en las negociaciones de los nuevos estatutos de autonomía- -aunque iba de la mano de Federico Trillo- pero es el trabajo en la dirección del partido junto al presidente su aval principal para llegar al puesto. La carrera de Rato fue la contraria: procedía de la cantera del Grupo Popular, en el que escaló puestos desde diputado de base a portavoz