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88 DEPORTES Motociclismo s Gran Premio de España LUNES 31 s 3 s 2008 ABC El Rey consigue el saludo entre Pedrosa y Lorenzo en la apoteosis de Dani El piloto de Honda venció en Jerez, es líder del Mundial y Don Juan Carlos quiso sellar la paz de los campeones TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN JEREZ. Ha tenido que llegar el Rey para poner orden entre los grandes campeones españoles de motociclismo. Mano de Rey, mano de santo. Lorenzo y Pedrosa no se hablaban desde el año 2005, cuando Jorge retó a Dani en la categoría de 250. Una caída de Jorge, al rozar el colín de la Honda de Pedrosa, alimentó aquella guerra. El ascenso del catalán a MotoGP dejó la guerra larvada, mientras el mallorquín se adjudicaba dos títulos del cuarto de litro y copiaba el doblete anterior de su eterno rival. Pero este año, la guerra de los mil días reanudó sus batallas. El ascenso de Giorgio y su explosión en Qatar armaron los cañones, calentados en Jerez con su segunda pole consecutiva. Pedrosa, seamos francos, estaba quemado. En Italia sólo se hablaba del spagnolo que había destronado a Rossi. El sábado, el barcelonés volvió a rechazar la mano tendida por el balear. Ayer, llegada la hora de la verdad, Dani contestó. En la pista. El líder de Honda triunfó con una exhibición que le encaramó al liderato del campeonato. Y el Rey zanjó el enfrentamiento a lo grande. Les unió las manos detrás del podio. Fue el verdadero ganador. El Rey entregó el trofeo al vencedor de MotoGP tras pasar la jornada animando a los pilotos españoles de todas las categorías El otro éxito, el deportivo, también fue insuperable. El piloto de Honda arrolló a sus contrincantes de Yamaha con una superioridad insultante. Fue su contraataque en una pelea que comenzó el viernes y que se jugó en muchos boxes varios de ellos ajenos al asfalto. Lorenzo se había ganado al público durante el fin de semana. Dani sabe que no puede competir en esa faceta con sus dos enemigos de Fiat Yamaha, que pilotan bien dentro y fuera de la pista. Y respondió en el único sitio donde se siente a gusto, en la pista, lejos del espectáculo de las cámaras y de las declaraciones triunfales, esas que tienen doble sentido y se apoyan en la ironía. En eso, el número 46 y el número 48 le ganarán siempre. Lo suyo no es la alcachofa, sino el aceite. Caliente. El de la moto. Caliente por el ambiente generado en torno a Jorge, el pupilo de Puig se fugó desde la salida y trazó una carrera solo contra el crono. Rossi, Lorenzo y Hayden intentaron mantener- REUTERS El Rey: Me gusta poder animar y ayudar a los pilotos españoles y al deporte de la moto, y Jerez es su capital Pedrosa hizo un gesto de dar la mano al pisar la meta, como una respuesta a Jorge: Era una anécdota interna Lorenzo: Es normal entre las personas del motociclismo tender la mano contestó con ironía al gesto de Dani Una conversación real El Rey dialoga con los tres. Antes de la entrega de trofeos, Don Juan Carlos habló con Rossi, Pedrosa y Lorenzo. Les asió por los antebrazos. Segundos después, el Rey cogió por los antebrazos a Dani y a Jorge y les pidió que se dieran la mano. Lo hicieron. Escucharon el himno juntos. En el podio, Don Juan Carlos volvió a hablar con los dos pilotos y los tres escucharon juntos el himno español. le el pulso. Comprobaron que era imposible. El triple campeón del mundo alcanzó incluso cuatro segundos de ventaja sobre Vale que también ganó su batalla particular. El italiano derrotó a su compañero de equipo y frenó, de momento, las especulaciones respecto a su ocaso, el éxito de su colega y el discutible liderazgo en Yamaha. De esta manera, el debutante, ambicioso en su estreno, inconformista con un progreso lento en la categoría, mostró su decepción al conseguir un tercer puesto que rebajaba las pretensiones ilusionantes que se había ganado en los entrenamientos. Un sueño que se apo- yaba en el mejor tiempo y en un ritmo que no supo repetir el domingo. Él mismo lo reconocía. Esa fue la clave de su dulce derrota frente a sus dos eternos rivales. Uno, Pedrosa, lo es desde siempre. El otro, porque desde que fichó por Fiat- Yamaha se ha convertido en su máximo adversario en la escudería. En las últimas vueltas se produjeron dos situaciones extrañas. En primer lugar, Rossi saludó con el dedo hacia arriba, en el penúltimo giro. Creyó que la prueba había finalizado. Era su forma de manifestar que todavía es el número uno de Yamaha. Lorenzo pensó que el italiano había gripado su motor y ralentizó la marcha.