Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 31 s 3 s 2008 Primera división s Trigésima jornada DEPORTES 85 Güiza reabre la herida El Mallorca venció con claridad a un Valencia inoperante en ataque y que volvió a mostrar gran debilidad defensiva Valencia Mallorca Valencia (4- 2- 3- 1) Hildebrand; Miguel, Caneira (Alexis, m. 46) Helguera, Moretti; Maduro (Morientes, m. 25) Baraja; Arizmendi, Silva, Mata; y Villa (Joaquín, m. 61) Mallorca (4- 4- 2) Moyá; Héctor, Nunes, Ramis, Fernando Navarro; Varela, Basinas (Valero, m. 78) Ibagaza (Trejo, m. 85) Jonás; Arango y Güiza (Webo, m. 73) Árbitro: Álvarez izquierdo. Colegio catalán. Amonestó al local Miguel y a los visitantes Ramis y Héctor. Goles: 0- 1, m. 11: Güiza; 0- 2, m. 19: Ramis; 0- 3, m. 56: Güiza. Soler aumenta su influencia a través de Wollstein El consejo de administración del Valencia acordó ayer nombrar a Jesús Wollstein nuevo consejero- delegado de la entidad. El hasta ahora director general de Marketing y Comunicación es un hombre de total confianza para el ex presidente Juan Soler, con lo que el máximo accionista se garantiza su influencia en la entidad. Wollstein llegó al Valencia de la mano de Soler con el objetivo de convertirse en la mano derecha presidencial en la profesionalización del club. Una de sus funciones desde su nueva responsabilidad será la de gestionar todo lo relativo a la puesta en marcha del nuevo estadio de Mestalla, con el que Soler espera enjugar la deuda galopante del club. 0 3 XAVI MORET VALENCIA. Un espejismo. Eso es lo que ha sido la clasificación para la final de la Copa del Rey tras vencer al Barcelona y el asalto al Bernabéu de la última jornada. Un paréntesis en medio de la lamentable trayectoria liguera del Valencia esta temporada, sobre todo en su estadio. Ayer, el Mallorca, sin hacer nada del otro mundo, se encargó de tumbar la tímida reacción apuntada por los valencianistas y les endosó un serio correctivo que les devuelve a la dura realidad de la Liga. La que consolida al Valencia como el peor local de Primera y le mantiene más cerca de la lucha por evitar el descenso que de alcanzar sus objetivos de principio de temporada. El Mallorca superó a su rival en todas las facetas y lo sometió de principio a fin. Gregorio Manzano se presentó en Mestalla con la lección bien aprendida y le dio una lección a su homólogo en el banquillo. Su equipo se dedicó a mantener el rigor táctico, agazapado en su campo, a la espera de una buena ocasión para matar a su rival a la contra. Y así fue. Cuando corría el minuto veinte del primer tiempo, el Mallorca ya contaba con una ventaja de dos goles y tenía prácticamente amarrado el primer triunfo de su historia en Mestalla. Enfrente, Koeman mantuvo el mismo esquema táctico que le llevó al éxito contra el Barça y el Madrid, pero no tuvo en cuenta que el Mallorca se iba a plantar en Mestalla dispuesto a regalarle la pelota para aprovecharse de la velocidad y la movilidad de Güiza en ataque. Además, el atacante del Mallorca contó con la inestimable colaboración de la pareja de centrales del Valencia. La defensa de circunstancias que alineó Koeman, con Caneira y Güiza fue el matador del Mallorca ayer con dos goles Helguera en el eje de la zaga, estuvo a años luz de la sociedad que forman Marchena y Albiol, y Güiza lo aprovechó para asestar el primer golpe a la defensa de mantequilla del Valencia a los once minutos. La diana dejó noqueado al EFE Valencia, que dio la sensación de ser un juguete roto en manos de su rival, cuyo dominio fue en aumento hasta que Ramis, en un inapelable lanzamiento de falta, puso el segundo e instaló el nerviosismo en una grada desde la que se co- menzaron a escuchar los primeros pitos. A partir de ahí, el Mallorca se encerró atrás y esperó a su rival, pero éste no era capaz de penetrar en la tupida telaraña tejida por su oponente y naufragó una y otra vez apenas rebasaba la medular. Por el contrario, el Mallorca seguía creando peligro y Güiza volvió a dejar al aire las vergüenzas defensivas del Valencia para endosar el gol que mató definitivamente el choque y provocar el enfado de una afición que despidió a los suyos con una pañolada.