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ABC LUNES 31- -3- -2008 Asesina en Ciudad Rodrigo de un disparo en la cabeza a la mujer que pretendía 11 dos estos años. De todos, modos, en medios gubernamentales también se interpreta la llamada telefónica del pasado día 14 a Zapatero, en la que Bush estuvo muy cordial, como un cierto reconocimiento por parte de éste de que su actitud no ha sido la más acertada con respecto al presidente del Gobierno español y no se descarta que un encuentro más reposado entre ambos pudiera producirse en otro momento, antes de que tenga lugar el relevo en la presidencia estadounidense. Zapatero confía en que las cosas cambien, tras las elecciones en EE. UU. y se establezca una relación más normal con el próximo inquilino de la Casa Blanca, especialmente si triunfan los demócratas Obama o Clinton. Pero, incluso, se espera que si el nuevo presidente estadounidense es el republicano John McCain, se pueda recuperar la relación al máximo nivel de Gobierno. La visita de Zapatero a Washington sería ya posible, entonces, a partir de 2009. En consecuencia, uno de los objetivos del Gobierno en la nueva legislatura será lograr que las relaciones entre Madrid y Washington se sitúen al mismo nivel al menos en que se encontraban en época de Felipe González. En estos años, el interés de la Administración Bush por España se ha limitado sobre todo a las cuestiones de Defensa, y especialmente a tratar de que nuestro país aumentara el número de sus tropas en Afganistán. No obstante ha continuado la cooperación en materia de lucha contra el terrorismo y el intercambio de opiniones sobre la situación en algunos países de Iberoamérica, como Venezuela y Cuba, donde mantienen discrepancias sobre la manera de relacionarse con los gobernantes de esos países, como se puso de relieve en la visita de Condoleezza Rice a Madrid. España mantiene su negativa a enviar más tropas a Afganistán Estudia compensar con otras aportaciones su rechazo a la demanda de la OTAN PALOMA CERVILLA MADRID. Un año después vuelve a producirse la misma situación. Si en marzo de 2007 en la cumbre informal de Sevilla, la OTAN pidió a los ministros de Defensa de la UE más tropas para frenar la ofensiva talibán en Afganistán, ahora vuelve a reclamar más soldados para poder controlar una situación que no mejora. Hoy, como hace un año, España mantiene la misma posición, al negarse a enviar más tropas a una zona de guerra cuya peligrosidad va en aumento, sin que se vislumbre en el horizonte una posibilidad de que los talibanes reduzcan la violencia contra las tropas extranjeras en su territorio. De hecho, en lo que afecta a España, el contingente militar ha sufrido dos ataques en el espacio de una semana. En 2007, España intentó compensar su negativa a enviar más militares con la oferta de cuatro aviones espía no tripulados y equipos de instructores para formar al ejército afgano. El contingente que fue a Afganistán estaba formado por dos equipos de 26 militares españoles cada uno. Sin embargo, en el caso de los aviones espía, todavía no han entrado en funcionamiento, aunque los 36 militares que se encargan de su operatividad, ya se encuentran en el país. Si entonces España pudo eludir la presión internacional de mandar más tropas con esta compensación en material y en personal humano para tareas de formación, ahora tendrá que plantear una nueva oferta que satisfaga a los aliados, especialmente a EE. UU. La situación se presenta complicada, ya que Francia ha dado el primer paso y Sarkozy ha anunciado el envío de mil soldados para relevar a tropas estadounidenses en el este del país. A la vista de esta situación, a Rodríguez Zapatero y a su ministro de Defensa, José Antonio Alonso, que asiste a su última cumbre de la OTAN junto con el titular de Exteriores, se les presenta un complicado escenario, en el que tendrá que argumentar que la contribución española a la misión es ya muy importante y que un centenar de nuestro soldados han perdido la vida en la zona. Las demandas norteamericanas parecen ir ahora en el sentido de pedir a España que se haga caro de algún otro equipo más de formación de militares o policías afganos, pero desde el Ejecutivo se sigue manteniendo la reticencia a asumir más compromisos. Más información sobre la misión en Afganistán en páginas de Internacional Con la vista en el futuro Argumentación a la condición de aliados de Estados Unidos. Todo lo más que consiguió el Ejecutivo, después de innumerables gestiones del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos y los buenos oficios del embajador estadounidense en Madrid, Eduardo Aguirre, es que la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, viajara a Es- paña el 1 de junio del pasado año, tras varios intentos frustrados a lo largo de los meses precedentes. Aunque públicamente no se reconoce el malestar por el veto impuesto por Bush a Zapatero desde que éste retirara las tropas españolas de Irak y animara. después. a otros países a hacer lo mismo, el Gobierno lo ha tenido clavado durante to-