Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
8 OPINIÓN LUNES 31 s 3 s 2008 ABC POSTALES OBAMA, BUSH Y ZAPATERO Ya sé que tal afirmación hará alzarse algunas cejas A publicidad socialista, siempre muy supehasta formar el famoso acento circunflejo, pero anrior a la del PP, ha lanzado el eslogan de Zapates de escandalizarse, escuchen lo siguiente: ambos tero, el Obama blanco para aprovechar el tison, políticamente hablando, extremistas. Bush es rón de éste. Imagino que de ir Hillary por delante en un radical de derechas, cosa que no niega, Zapatero, las encuestas, le buscarían semejanzas con ella. En uno de izquierdas, cosa que niega, pero que cualquier caso, el símil con Obama no puede sus hechos- -desde el desenterrar los muerestar más lejos de la realidad. A día de hoy, tos de la guerra civil a su antinorteamericaObama y Zapatero se parecen lo que un huenismo visceral- -avalan. vo a una castaña, y dejo a su gusto elegir La tendencia a confundir deseos con realiquién es el huevo y quién la castaña. El mendades es otro de los rasgos que comparten. saje de Obama es unir a todos los norteameriBush se empeñó en que la forma de acabar canos para solucionar los grandes problecon el terrorismo islámico era invadir Irak, mas de su país, y nunca se le ocurriría firJOSÉ MARÍA y sigue sosteniéndolo sin importarle que ese mar un pacto con quienes no quieren perteCARRASCAL terrorismo se haya hecho endémico en aquel necer al mismo para aislar al otro gran partipaís. Por su parte, Zapatero se empeñó en do nacional. Al revés, busca el encuentro con que la paz del País Vasco se conseguiría negociando él y no ha tenido inconveniente en alabar a Reagan. con ETA, y sólo cuando ésta le puso unos cuantos ¿Se imaginan ustedes a Zapatero alabando a Aznar? muertos sobre la mesa se cayó del guindo. Aún así, A quien realmente se parece Zapatero es a Bush. L sigue sin decir que no volverá a negociar con ella. Puede que se deba a que ambos se sienten investidos de una misión histórica. Bush se ve como el hombre destinado a llevar la democracia al mundo musulmán y no ha ahorrado vidas ni dinero para conseguirlo. Mientras Zapatero parece sentirse llamado a impedir que la derecha, causante según él de todos los males de nuestro país, vuelva a gobernar. Sólo así logrará la refundación de España sobre bases más sólidas. Lo paradójico es que, para conseguirlo, se alía con los que quieren trocearla. Como consecuencia, Bush se ha convertido en the great divider como le ha llamando el New York Times, en el gran separador del pueblo norteamericano. Mientras Obama emerge como el gran unificador, lo que es la principal razón del sorprendente éxito que tiene entre sus conciudadanos. En cualquier caso, entre él y Zapatero, otro great divider durante su primer mandato, no existe la más mínima semejanza. Otra cosa es que decida cambiar en el segundo, como insinúa. Lo veremos el día 9, en su discurso de investidura. Aunque, como Santo Tomás, tendremos no sólo que verlo, sino también que palparlo para creerlo. CARTAS AL DIRECTOR Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid Por fax: 913 203 356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. Cervantes en el Sahara No voy a referirme al autor del Quijote sino a la institución que lleva su nombre: el Instituto Cervantes. ¿Por qué el Cervantes no está en el Sahara, por qué lo ignora? Hay evidentemente razones de peso, que se podrían resumir en un punto: el Sahara (o la RASD) no es oficialmente para España un país independiente. Ahora bien, aun aceptando eso, ¿no sería factible que el Instituto Cervantes cumpliera su misión cultural (y humanitaria) abriendo, por ejemplo, en Tinduf (Argelia) tan cerca de los campamentos de refugiados saharauis, una delegación de su sede argelina, que facilitara el acceso del pueblo saharaui al aprendizaje de una lengua que aman profundamente y han hecho de ella un símbolo de identidad, de autoafirmación? Los saharauis no entienden que esto no pueda ser así. ¿Qué tiene que ver la política con la cultura? ¿A quién ofende o perjudica que el Instituto Cervantes, además de estar con el Sahara, esté en el Sahara, implicándose de una forma u otra en el desarrollo de la lengua de Cervantes en este rincón olvidado del mundo y contribuyendo así, de paso, a saldar la deuda histórica que tenemos con ellos? ¿No es más urgente el apoyo a un niño sarahui, que aprende el español en la escuela, con muchas dificultades, que la instalación de sedes del Cervantes en Pekín, San Petersburgo... o la Quinta Avenida de Nueva York? José Ramón Heredia Ranz, profesor de la Universidad de Castilla- La Mancha El PP no debe ceder ante el nacionalismo El PP no debería ceder puestos en la Mesa del Congreso a los nacionalistas. No lo dice el PP, sino la mayoría de los diez millones de votantes que obtuvo el 9- M. Hemos escarmentado de lo sucedido en la anterior legislatura, en la que los nacionalistas tomaron el bastón de mando de la gobernabilidad, tuvieron al país entero de rodillas, mientras sometían al Gobierno a sus proyectos reduccionistas y cicateros. El estatuto catalán ha estado mareando la actividad política española durante casi medio mandato, y todo para que un escasísimo 30 por ciento de votantes catalanes se acercara a votar; a otro porcentaje, muy mayoritario, le importaba el estatuto un bledo porque ni siquiera se lo había leído, y los que lo habían hecho, apenas lo comprendían. No nos pueden hacer perder otros cuatro años agotando nuestra paciencia con proyectos inútiles y sin sentido. Me pregunto cuándo les entrará en la cabeza a nuestros dirigentes que lo que nos interesa a los españoles es tratar de vivir y progresar en paz. No queremos otra cosa quienes nos levantamos cada mañana para trabajar, a quienes no se nos ahorra la preocupación de aportar recursos económicos en casa, a quienes nos llena de inquietud, desvelo y desasosiego el porvenir de nuestros hijos, que hacen que nos devanemos los sesos para recalcular los intereses que se nos cargan, inexorables, en la cuenta corriente cada mes. Desgraciadamente, el ciudadano no siente hoy al político como un gestor capaz y sensible a sus necesidades, una persona que entiende y hace suya la responsabilidad de buscar, por encima de todo, el bienestar de los ciudadanos, sino más bien como un mal menor, con quien hemos de convivir, nos guste o no, porque son las reglas del juego democrático. Oja- lá tomen conciencia de ello y recapaciten para retomar los propósitos que debe adornar un político de verdad. Itziar Doñabeitia Correo electrónico Trasvases Es difícil que los valencianos entendamos que el tripartito catalán se oponga al trasvase del Ebro hacia Valencia, y que ahora promueva el trasvase del Segre al Llobregat, máxime si, como afirman Carod- Rovira y muchos otros nacionalistas, Cataluña y Valencia for- man una sola nación. Es cierto que en sectores valencianos hay un cierto sentimiento anticatalanista, y de ello se suele culpar al PP. Más bien creo que es al revés: que se vota mayoritariamente al PP por el sentimiento anticatalanista que generan ciertas actitudes de los nacionalistas, como, por ejemplo, su postura ante los trasvases. No creo que el trasvase encubierto del Ebro hacia Barcelona a través del Segre ayude a disipar los recelos de mis paisanos hacia Cataluña. José Pauner Sala Antella (Valencia) Con Franco o con la Unión Europea Cuando se habla del adelanto de la hora en el mes de marzo por la Unión Europea, nunca se dice que en España no debería aplicarse esa medida porque en nuestro país la hora está ya adelantada todo el año. Desde los comienzos del régimen de Franco, posiblemente por su admiración hacia Alemania, unida a su animadversión hacia Inglaterra (la pérfida Albión, como se le motejó durante largos años) España abandonó su huso natural, fijado por la Conferencia Mundial del Meridiano y que no es otro que el horario de Londres El meridiano de Greenwich pasa por Alicante y eso ya lo dice todo sobre la integración horaria angloespañola. España tiene la misma hora natural que Portugal, Irlanda, Inglaterra o Marruecos... pero no la cumple. Y nada que ver, desde luego, con Alemania, Austria o Polonia. Sin embargo, Franco cambió el horario y así pasamos cuarenta años. Cuando en 1975 la Unión Europea propone el adelanto de una hora durante la mayor parte del año por la crisis del petróleo, todos los países hacen lo que hizo Franco en los cuarenta, a saber: quitar luz a la mañana para dársela a la tarde. Pero esa medida, que España adoptó poco después, fue acumulándose sobre la hora de Franco y los efectos han sido penosos. No es posible quitar tanta luz por la mañana y prolongar tanto la tarde sin consecuencias. O se mantiene la hora de Franco todo el año y no se adelanta la de la Unión Europea o se retrasa la hora de Franco regresando a nuestro marco natural, Londres, y entonces se actúa como en toda Europa. Pero añadir a los adelantos de Franco los de la UE es una barbaridad que estamos pagando desde hace treinta años, sin que el paso de ese tiempo haya rebajado un ápice (antes lo contrario) la oposición ciudadana a la insensatez. Ya está bien. Pablo Glez. de Amezúa. Madrid