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6 OPINIÓN LUNES 31 s 3 s 2008 ABC CON CAJAS TEMPLADAS JUSTICIA HAY MOTIVO PELIGROSA OCO después de la desaparición de Mari Luz, la Policía interrogó a Santiago del Valle, pero como en sus ordenadores no constaba que tuviera deudas pendientes con la justicia, lo dejó en libertad. Se le había condenado ya en dos ocasiones por abusos sexuales, y pesaban sobre él dos denuncias más y una orden de alejamiento. ¿Qué bases de datos maneja la Policía española? ¿Funcionan con manubrio? Los archivos informáticos de los juzgados de Sevilla sí disponían de su nutrido historial delictivo, aunque les sirvió de poco, pues el juez que debía ordenar la busca y captura se distrajo. Rafael Tirado ha tratado de eludir IRENE su responsabilidad culLOZANO pando a la funcionaria que tuvo la ocurrencia de parir en ese momento o, alternativamente, a quien tardó en suplirla, como si lo ocurrido en su juzgado no fuera con él. Si disponía de medios humanos escasos debía haberlos organizado mejor, para atender cuestiones urgentes, como encarcelar a un pederasta condenado en firme. Y en el caso de que ni aún así diera abasto, era su obligación presionar a la Administración para que le facilitara unas mínimas condiciones de trabajo: quienes desempeñan profesiones de tal trascendencia pública no deberían perder de vista que su precariedad al impartir justicia es la de los ciudadanos al recibirla. Con la diferencia de que nosotros, por el mal servicio, pagamos; y él, por su pésimo trabajo, cobra. La negligencia del juez Tirado está ya bajo la lupa del Consejo General del Poder Judicial, pero cuando la burocracia pierde los papeles es rigurosa hasta el final: un inspector del CGPJ visitó el juzgado en noviembre de 2007, sin hacer constar en su informe irregularidades o fallos graves. ¿Va a investigar alguien al Consejo? Y en caso afirmativo, ¿va a hacerlo su presidente? La muerte de la pequeña Mari Luz pudo evitarse. Sin reformas legales, sin endurecimiento de penas ni extensión de la sospecha: hubiera bastado con trabajar bien. A pesar de todo, hay quien, como Rajoy, se siente urgido a plantear medidas relativas al control de los pederastas cuando han cumplido su condena. No estoy en contra ni a favor: es que no hablamos de eso. Los debates penales siempre ponen a mano la tentación del discurso justiciero, pero en este caso sería mejor intentar el de la eficacia. La esquizofrenia securitaria en que vivimos consiste en que, para acceder a un juzgado o a las oficinas del CGPJ, los ciudadanos inocentes deben identificarse, pasar por un arco metálico y someter a escaneo sus pertenencias, cuando resulta que es allí dentro donde está la gente más peligrosa: inútiles con enormes responsabilidades. ¿Por qué no cachearlos a ellos al salir para cerciorarnos de que están bien sudados? ¿Por qué no registrar sus despachos en busca de errores u omisiones? La medida de seguridad más elemental en un Estado de Derecho es que la justicia funcione. Haga algo, señor Bermejo, para que los ciudadanos durmamos tranquilos. ¿QUIÉN JUZGARÁ A LOS JUECES? P E L añorado Joan Perucho, que, a fuer de gran bia rajatabla: Cualquier asunto que pueda empeorar, inexorablemente termina empeorando bliófilo, tenía una vertiente supersticiosa y maDetrás de la tragedia de la niña de Huelva, que es la goniática (lo cual no es un reproche, por supuesta de sangre que ha colmado el vaso, está la perversión de to, en peores manías hemos hecho guardia) aseguraun entramado judicial- -pues del sistema no quedan ni la ba que los libros no se encuentran, te encuentran, y raspas- -que garantiza únicamente privilegios de casta. hay que merecerlos más que desearlos. Lo decía en A día de hoy, los intereses de los jueces tienen prioridad voz baja, casi secreteando, como si no quisiera despersobre los de los ciudadanos. O eso es lo que percibe, cuantar a esos espíritus, fatigados de siglos, que atesoraba do menos, la gente del común, la que no tiene aldaen su despacho. O sea- -apostillaba el visitanbas, ni timbre que apretar, ni chucho que le ladre. te- que está usted convencido de que el azar La Justicia no es ciega; cegata, un rato largo. En es sabio Y, posando los ojos en cuanto a la balanza, hay razones de peso para in L Encyclopédie que había completado tras tuir que está trucada. Y la espada, por último, es mil y un avatares, zanjaba la cuestión con un tan de doble filo que, o ni pincha ni corta, o corta quite ilustrado: Dios, estimado amigo, nunca un pelo en el aire. juega a los dados Si los noventayochistas estaban empeñados La imagen de Perucho aquel atardecer asmáen cerrar el sepulcro donde reposa Mio Cid con tico (en Barcelona a los crepúsculos siempre les TOMÁS una combinación de siete llaves, el sesentayochisfalta aire) reaparece al cabo de los años cuando, CUESTA ta Alfonso Guerra enterró a Montesquieu en un por un antojo del azar, o por un golpe de fortuna ataúd de plomo y con l esprit des lois a guisa de sudario. al arrojar los dados, tenemos un encuentro que nos venAhí empezó la huida hacia delante que el señor Zapatero tila el ánima. O una cita a ciegas, pues de citar se trata. pretende consumar en su nuevo mandato. Para lograr imEl caso es que vagando al buen tuntún por la biografía poner un nuevo régimen en el que todo esté atado y bien de Maimónides (para coger el sueño, más que nada) atado, el poder judicial ha de encontrarse sometido a la vonos asalta la liebre de una sentencia del Talmud que se luntad del partido gobernante. La ruta hacia el futuro paajusta al milímetro a la situación de España: ¡Ay de la sa forzosamente por el peaje establecido ante los tribunageneración- -se lamenta el rabino- -cuyos jueces mereles. Lo mismo da que sea una autopista, o una trocha de cen ser juzgados! cabras o un descarado atajo, porque sus señorías, con la Hace precisamente una generación, o sea, cuatro venia, son los que ponen trabas o franquean el paso. lustros mal contados, Pedro Pacheco, alcalde de Jerez ¡Ay de la generación- -insiste el talmudista- -cuyos (tan andaluz como Maimónides, aunque menos volcajueces merecen ser juzgados! Los judíos, no obstante, do al pensamiento abstracto) vino a decir lo mismo, peaún pueden confiar en que Yahvé solventará los expedienro sin alharacas y en cristiano: La Justicia es un cates de un plumazo. Los del Constitucional, los del Suprechondeo largó, sin más preámbulos. Y no acabó en el mo y hasta los de primera instancia. ¿Quién juzgará a los trullo de milagro. La sentencia del tiempo, sin embarjueces en España? Peliaguda cuestión, tal y como anda el go, ha acabado fallando a su favor con todos los pronunpatio. Mas, de un modo u otro, habrá que sofocar las llaciamientos favorables. Porque el señor Pacheco, si es maradas del escándalo y castigar a los culpables con peque pecó de algo, no fue de irreverente, sino de timoranas ejemplares. Podrían obligarles, por ejemplo, a presento. La Justicia, como se ha archidemostrado, ha rebasatarse en el juzgado cada dos semanas. O una vez al mes, do ampliamente el cachondeo para instalarse en los tetampoco hay que pasarse. rrenos del desmadre. Sólo la Ley de Murphy se cumple -Se acabaron en mi partido las ocasiones de desunión. He ordenado suprimir en nuestra sede el balcón a la calle Génova.