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4 OPINIÓN LUNES 31 s 3 s 2008 ABC DIRECTOR: ÁNGEL EXPÓSITO MORA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO MEMORIA SECTARIA a memoria es un fenómeno estrictamente personal y no puede tratarse como un hecho colectivo. La ley promovida por el PSOE y sus socios radicales abrió la puerta a una visión revanchista de la historia de España, rechazada a estas alturas por todos los historiadores rigurosos. Se cumplen ahora los peores augurios respecto de una norma tan desafortunada. Está claro que algunos pretenden poner en marcha una operación oportunista al servicio de sus intereses. Así, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica anuncia sin rodeos que no tiene intención de ayudar a los interesados en los restos aparecidos en Alcalá, cuyo hallazgo desveló en su día ABC, porque la fosa resulta molesta para quienes pretenden establecer una verdad oficial en favor del bando republicano. Además, el asunto se complica ante los indicios de que puedan encontrarse allí los restos de Andreu Nin, líder histórico del POUM. Por su parte, el Ejecutivo catalán aprueba un proyecto de ley de fosas, destinado a localizar e identificar a personas desaparecidas en la guerra civil y el franquismo, con un criterio parcial a pesar de tratarse de un drama que padecieron todos los españoles y que de ninguna manera- -como pretenden algunos dogmáticos nacionalistas- -puede plantearse como un conflicto entre la España sublevada y una Cataluña democrática. Todo ello demuestra que en ningún caso el sectarismo puede sustituir a la historia genuina. PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer, José Antonio Navas y Pablo Planas Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera L ZAPATERO, BUSH Y LA OTAN OS jefes de Estado y de Gobierno de los veintiséis paises miembros de la Alianza Atlántica se reúnen esta semana en la capital rumana, un acontecimiento que servirá para marcar la despedida del presidente norteamericano de la organización militar más importante del mundo, una OTAN que ha adquirido una dimensión muy diferente de la que tenía cuando George W. Bush llegó a la Casa Blanca hace casi ocho años. Lo que entonces no pasaba de ser un residuo languideciente de la Guerra Fría ha vuelto a convertirse en el primer instrumento de las democracias occidentales para defenderse frente a la inesperada amenaza global del terrorismo islámico. Entonces, el mayor desafío para la credibilidad de la OTAN procedía del debate político; hoy, el prestigio de la Alianza Atlántica se juega en el campo de batalla de Afganistán, y en condiciones dramáticas. En cuanto a su solidez política, la lista de siete países que esperan su oportunidad para ingresar en la OTAN representa el mejor síntoma de la vitalidad de la organización. Tres de ellos- -Albania, Croacia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia- -tienen prácticamente asegurado su acceso, siempre que se encuentre un compromiso con Grecia sobre el delicado asunto del nombre de Macedonia, mientras que Ucrania y Georgia, que tratan de protegerse ante las posibles derivas de una Rusia en la que no acaba de enraizar la democracia, recibirán un mensaje alentador para animar a sus respectivos gobiernos a continuar con las reformas. No es de extrañar que haya países dentro de la OTAN que vean con buenos ojos la llegada de nuevos miembros, teniendo en cuenta las necesidades crecientes de material y tropas. José Luis Rodríguez Zapatero asiste a esta cumbre en circunstancias muy especiales: acaba de ser reelegido y, en paralelo, Bush recorre los últimos meses de su presidencia. No hay más remedio que constatar que la frialdad de las relaciones entre los dos no ha cambiado en absoluto en estos últimos años. No está previsto ningún encuentro formal del pre- L sidente del Gobierno con el representante de la nación más poderosa del mundo y, a pesar de las expectativas generadas desde La Moncloa, no parece que los contactos vayan a pasar de los habituales saludos de cortesía en los pasillos de la cumbre. Es cierto que Bush se encuentra en el final de su último mandato, pero sigue siendo el máximo dignatario de Estados Unidos y no es casual que, después de pasar por Bucarest, el líder norteamericano y el todavía presidente ruso, Vladimir Putin, se reúnan para hablar del futuro de las relaciones entre sus dos naciones. Bush representa la continuidad de unos intereses que para Estados Unidos seguirán siendo importantes bajo el mandato del próximo presidente, quienquiera que sea y guste o no al Gobierno español. Tanto es así que Zapatero debería evitar en adelante los comentarios sobre sus preferencias personales y no caer en la descortesía de descalificar a candidatos o ensalzar a otros, como le sucedió en anteriores ocasiones. Después de una primera legislatura en el poder, el presidente del Gobierno tendría que haber adquirido un criterio más realista de las relaciones internacionales y una visión más clara del papel que España ha de jugar en el mundo. Para el Ejecutivo socialista, la OTAN y nuestra participación en la misión de estabilización en Afganistán han sido hasta ahora poco más que el mecanismo para envolver los sinsabores políticos que dejó la retirada intempestiva de Irak. De la cumbre de Bucarest saldrá una nueva doctrina estratégica para confirmar una presencia prolongada en Afganistán y dejar de ignorar la realidad de lo que está pasando en aquel país. Ha llegado el momento de que Zapatero asuma que el notable esfuerzo que los militares españoles desarrollan en esta misión no es suficiente, pues otras naciones aliadas se encargan a solas del trabajo más duro, arriesgado y necesario. Nuestro país cuenta con un Ejército moderno y preparado que está en condiciones de incrementar su implicación en aquella zona convulsa. IMPAGOS CADENA DE S LA NUEVA ETAPA DEL PP ON la celebración de la Junta Directiva Nacional del Partido Popular, Mariano Rajoy pone hoy punto final a la semana de reflexión sobre los primeros nombramientos de la etapa de renovación iniciada tras el 9- M. El presidente del PP dará a conocer los nombres de los nuevos portavoces parlamentarios en el Congreso y el Senado, así como las fechas del próximo Congreso. Todos estos movimientos, más los discursos de la jornada, permitirán tener una visión más precisa del rumbo que quiere dar Rajoy a los cambios del PP y si realmente se producirá una evolución en caras y mensajes como han instado algunos de sus dirigentes. También será la ocasión propicia para comprobar cómo influye en esta nueva etapa la distribución territorial del poder interno del PP visto que el liderazgo elec, toral de Madrid está acompañado por excelentes resultados en otras comunidades autónomas. No es tarea fácil la que tiene por delante Rajoy, a cuyo carácter pausado se le ha unido la obligación de dirigir lo que puede acabar siendo la tercera transición de la derecha española, después de las pilotadas, en circunstancias diversas, pero siempre complejas, por Manuel Fraga y José María Aznar. Por tanto, Rajoy merece de su partido, de sus votantes y de los sectores sociales afines un amplio margen de confianza en estos momentos, porque los resultados del 9- M mostraron tanto las carencias como las virtudes de la derecha española y el presidente del PP está obligado a superar las condiciones que frenan C la expansión de su partido en determinados territorios y capas sociales. Rajoy ha sido criticado por una excesiva pasividad durante la pasada semana y, sobre esta crítica, se han montado pronósticos negativos sobre la validez del actual presidente del PP como candidato a las elecciones de 2012. La ansiedad de la derecha tras el 14- M de 2004 fue un factor negativo en la comunicación con la sociedad. No debe volver a caer en ese error. Tampoco el PP debe interiorizar que ahora toca pasar de la oposición frontal a una oposición condescendiente. El único lujo del que no puede prescindir España actualmente es el de una oposición ejercida constante y firmemente por el PP. Por eso, la semana sabática del PP se dará por bien empleada si, a partir de hoy, este partido sabe sacar las conclusiones adecuadas del 9- M, colocando en las portavocías parlamentarias a personas con credenciales ganadoras y capacidad de interlocución, que hayan estado lealmente junto al partido en esta legislatura del Pacto del Tinell y del cordón sanitario También se dará por bueno el tiempo entregado al PSOE desde la vuelta de Semana Santa si el discurso del PP- -ni continuista ni rupturista- -se enriquece con los argumentos que hacen falta para calar entre los ciudadanos predispuestos a votar sin hipotecas ideológicas, pero que ceden, cuando llegan a las urnas, ante los tópicos sobre la derecha extrema y demás propaganda engañosa de la izquierda. e llama concurso de acreedores lo que antes se denominaba suspensión de pagos, proceso que durante los últimos años ha sido excepcional en la vida mercantil española, pero que más recientemente se ha convertido en una plaga dentro del sector inmobiliario. La crisis empezó cuando centenares de agencias echaron el cierre, pero tras la caída de las ventas vino el descenso de la oferta, la paralización de las promociones en curso y la suspensión de las que estaban en proyecto, todo ello con un efecto inmediato en la actividad y el empleo de toda la cadena de proveedores, un proceso previsible y que difícilmente podía ser suave y ordenado como pretendían y reiteraban los portavoces del Gobierno. Muy al contrario, el cambio de ciclo es hoy desordenado y tenso, protagonizado por empresas que no pueden atender el pago a sus proveedores y que llevan los libros de cuentas al juzgado para ordenar la cadena de pagos y proteger a los menos avisados. Cada suspensión genera impagos a los acreedores y, en muchos casos, a los trabajadores. Los costes por desempleo empezaron a crecer apreciablemente en enero, pero la espiral no ha hecho sino empezar: los expertos del sector estiman entre 600.000 y un millón los puestos de trabajo que pueden perderse a lo largo de los próximos veinte meses, cifras que exigen, sin más demora, la inmediata respuesta de un Gobierno que sigue sin aceptar las dimensiones de esta crisis.