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ABC DOMINGO 30- -3- -2008 95 Otras plazas Jaén Éxito artístico y de público en el festival contra el cáncer Festival a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer. Lleno. Novillos de Garcigrande. El rejoneador Álvaro Montes, oreja. Miguel Báez Litri oreja. Enrique Ponce, dos orejas. El Juli, dos orejas. El Cid, oreja. José María Manzanares, oreja. El novillero José Carlos Venegas, oreja. Informa mundotoro. San Clemente (Cuenca) El Fandi corta un rabo y sale a hombros con Finito y De Mora El Fundi fue prendido después de matar a la perfección al duro cuarto, al que cortó una incontestable oreja RAÚL DOBLADO Reverencia al magisterio de El Fundi con la bronca corrida de Palha FERIA DE ABRIL Real Maestranza de Sevilla. Sábado, 29 de abril de 2008. Segunda corrida. Tres cuartos de entrada. Toros de Palha, serios y parejos en general; broncos y ásperos, sin entrega ni verdad cuando embistieron; destacó el 5 que humilló. El Fundi, de verde manzana y azabache. Pinchazo hondo en todo lo alto y descabello. Aviso (leve petición y vuelta al ruedo) En el cuarto, estocada perfecta (oreja) Jesuli de Torrecera, de azul cielo y oro. Dos pinchazos y estocada (silencio) En el quinto, estocada corta atravesada y descabello (silencio) Luis Bolívar, de rioja y oro. Pinchazo, media que escupe y descabello (silencio) En el sexto, metisaca en los bajos y pinchazo (silencio) Toros de Luis Algarra. Finito de Córdoba, dos orejas y silencio. Eugenio de Mora, oreja y oreja. El Fandi, cuatro orejas y rabo. Sanatorio de toreros Chechu se rompe el menisco en un tentadero de Miura José Ramón García Chechu ha sido operado con éxito de de la rotura total del menisco de su rodilla derecha. El novillero madrileño sufrió esta grave lesión mientras tentaba en la finca de Miura. Es la misma pierna en la que el año pasado sufrí la cornada de Ávila (una de las más graves de la temporada) pero espero reaparecer el 12 de abril declaró a burladero. ZABALA DE LA SERNA SEVILLA. José Pedro Prados El Fundi encarna el perfil más remoto, el concepto antiguo, del torero como lidiador, la idea de hombría. El Fundi infunde un profundo respeto después de veinte años de alternativa: para hacerse maestro por la cara más dura de la Fiesta hay que ser dueño de una afición incombustible y tener no uno, sino dos pares como el caballo del Espartero. Y El Fundi ya ha adquirido, desde hace tiempo, el rango de maestría a través de una profesionalidad inquebrantable y una capacidad dominadora tenaz. Preparación y mentalización. Un noventa por ciento de los toreros que copan la zona alta del escalafón es incapaz de estar, ni de lejos, a la altura de El Fundi con la bronca corrida de Palha que saltó ayer al albero de la Maestranza. El Fundi estuvo de sombrerazo y reverencia. Un tío el torazo que abrió plaza. Hondo, negro de inciertas oscuridades, armado seriamente. Y un tío El Fundi. Desde que salió apretó por dentro y, como toda la corrida, arreó hacia los adentros en banderillas con terribles formas de hacer hilo. Y eso que este Gadico aparentó en varas falta de fuerza y fondo. O se hizo el longui. ¡Jodó! Qué manera de apretar. Sólo el potencial físico de El Fundi le llevó a alcanzar la barrera una milésima de segundo antes de que el pitonazo sacase virutas y chispas de las tablas. Oficio y facultades de chaval con los palos a sus 42. Y cabeza macerada para sacárselo a los medios sobre las piernas. Tú quieres los tercios, pues yo te voy a vencer en los medios decía el instinto de El Fundi. Sobre la derecha, el de Palha embestía con todo, arrollaba, reponía, áspero como una lija en el culo de un bebé. En el pase que cambió la batalla a la mano izquierda, sorprendió el asentamiento del torero y el trazo; en los tres siguientes, despertó la admiración hacia lo meritísimo; pero es que los siguientes naturales, vaciados por debajo de la pala del pitón, fueron buenísimos. Y ahí ya el toro se rindió, y cuando El Fundi regresó a la mano de la cuchara también le dio fiesta, que se antojaba imposible ocho minutos antes. A eso se le llama poder. Se perfiló El Fundi en corto y agarró un pinchazo hondo en todo lo alto de los que levantaban loas de los viejos revisteros. Había muerte en el acero. Un ridículo aviso presidencial (de mal aficionado) interrumpió el momento en que se disponía a descabellar; el golpe de verduguillo atronó al toro. Y la plaza no respondió como debía. La vuelta al ruedo supo a poco. Fue en el siguiente cuando El Fundi conquistó la oreja con un volapié fabuloso. El toro, herrado con el número 152, era la apuesta de Joao Folque. Qué guapos están calladitos los ganaderos antes de hora: fue el peor. O casi. Cuando sintió la espada, pegó el último arreón y hasta que no prendió a Fundi no paró. Cayó sin puntilla. De ley el premio, coronación de una faena valiente, de aguante antes los parones y los pitones sin fijeza que buscaban las axilas, la faja, la carne. El quinto, que humillaba mucho, pudo ser el toro de la corrida. Jesuli estuvo enfibrado con el capote y acertado con la muleta en una primera serie de derechazos. Después o le perdió la distancia o cambió el ejemplar de Palha; según las manos se ve un toro u otro. Se aplaudió el arrastre. Su enemigo anterior se defendió constantemente. Imagen turbia del de Torrecera. El bruto tercero tampoco atacó. Luis Bolívar, sin opciones, anda con sitio. Pero con la espada... El sexto, el único definido en Ibán, apretó en banderillas, y Domingo Navarro estuvo providencial al quite. Se vino abajo en la muleta, sin entrega ni verdad, como sus hermanos, aunque con otro estilo.