Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
30 ESPAÑA DOMINGO 30 s 3 s 2008 ABC Coleccionista de saberes Tiene 82 años y 13 títulos universitarios, pero no se considera un genio, sino un hombre con una gran voluntad para lograr las metas que se ha propuesto. El ejemplo, su padre, que fue notario y más listo que yo POR MILAGROS ASENJO FOTO FABIÁN SIMÓN MADRID. Es un hombre al que le gustan los desafíos. Al licenciarse en Medicina en el curso 2001- 02 anunció que su próxima carrera sería la de Humanidades. Hace apenas un mes que José Luis Iborte, de 82 años, se ha examinado de la última asignatura de esa licenciatura, lo que le permite añadir un título universitario más a su fecundo currículum y llegar a los trece. José Luis Iborte nació en Barbastro (Huesca) en el corazón del Somontano, aunque se considera zaragozano de adopción. Su vida es un ejemplo de voluntad, una peculiaridad del alma aragonesa, que se plasma en once licenciaturas y dos doctorados. Las universidades de Zaragoza, Deusto, Valladolid, Burgos y, sobre todo, la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) han sido testigos de su esfuerzo y de su máxima esencial, el saber por el saber Su formación académica comenzó en 1945, cuando se matriculó en Derecho y Filosofía y Letras, y su último hito lo constituye la licenciatura en Humanidades. No obstante, su permanente disposición a aprender le lleva a afrontar nuevos retos. Si Dios me da salud, asegura, empezaré lenguas semíticas, en la especialidad de árabe y griego bíblico Iborte es un gran conversador, con una envidiable agilidad mental que le lleva a relacionar la historia, el derecho, la literatura, la economía y, lo más sorprendente, la medicina. Y es que todos estos saberes integran el perfil de este erudito que no se considera excepcional. Lo debo todo a la voluntad enfatiza, al tiempo que confiesa su gran pasión: Profundizar en el conocimiento Los libros han sido siempre sus amigos y en ellos se refugia ahora con más fuerza para calmar el dolor derivado de la pérdida de su esposa y de su único José Luis Iborte, en su biblioteca, muestra una foto que recuerda el momento en que se licenció en Derecho hijo, un duro zarpazo que afronta con asombrosa serenidad. En su biblioteca convive con 12.000 volúmenes y siente una especial predilección por los clásicos. Me he dormido en el Siglo de Oro afirma para definir su pasión literaria. Su formación universitaria comenzó a fraguarse con el estudio de Derecho, la carrera que le sirvió para ganarse la vida. Empecé a estudiar Derecho, aunque mi auténtica vocación eran las letras- -explica este singular universitario- pero mi padre, que era notario y más listo que yo, me recomendó hacer la carrera de leyes porque tenía más salidas. Acepté, pero le dije que a la vez estudiaría Filosofía y Letras, Y así fue, de modo que mi profesión es el derecho y mi vocación, las humanidades A la hora de hacer balance, Iborte reconoce que los títulos no le han servido de mucho. Sostiene también que tal vez hayan sido los culpables de perder amigos, de que alguien le haya tratado de chalado e incluso de que le hayan acusado de comprarlos ¿Dónde está el secreto de una senectud tan fecunda? Iborte lo explica con la célebre frase ciceroniana que reza: Los ancianos conservan la da de algunas cosas, pero celebra que sus neuronas todavía funcionen. José Luis Iborte se rebela contra la posibilidad de ser tratado como un sabio. Tampoco se ve como el eterno estudiante sino como el estudioso. Y, al compararse con las nuevas generaciones, asegura que éstas buscan el utilitarismo de los estudios antes que el placer del saber. Antes- -dice- -se estudiaba por verdadera vocación, hoy se hace por mejorar la nómina Eso sí, se considera como un idealista que, para ganarse el triste garbanzo y sacar adelante a su familia sin agobios económicos, se presentó a dos oposiciones y ambas las ganó. De esta manera, pudo trabajar como profesor de institutos laborales y como secretario del Ayuntamiento de El Toro (Castellón) antes de volcarse en las leyes. Su trayectoria profesional y la necesidad de dormir muy poco, apenas cuatro horas, le permitió compaginar la abogacía con los estudios, el arte, las conferencias y la docencia en la Universidad, donde ha impartido clases de Latín y de Historia. Hoy es profesor emérito en la Universidad de los mayores. Precisamente, su trabajo como asesor jurídico en el Hospital de Basurto (Bilbao) y su convencimiento de que la verdadera medicina se aprende en la cama del enfermo llevó a Iborte a estudiar Medicina. Hizo esta carrera por un reto con un médico que le había negado la posibilidad de opinar sobre estas cuestiones. Es un título que me ha resultado difícil- -comenta- pero gracias a mi trabajo como técnico en accidentes, donde he debido leer infinidad de informes sobre traumatología y partes médicos, la terminología me era familiar El lema de Iborte es ningún día sin leer y se confiesa como un precoz y fiel lector de ABC que colecciona todas sus Terceras. Su vasta cultura se expande en libros, conferencias y recitales poético- musicales por toda España. Es autor de varios libros sobre San Juan de la Cruz y Fray Luis de León, protagonistas de sus ponencias. Asimismo, ha escrito un volumen sobre el papel de los aragoneses en el Descubrimiento de América. De sus virtudes pictóricas dan fe numerosas exposiciones. Y una anécdota: no es amigo de las nuevas tecnologías. Su único artilugio es el teléfono. Trece títulos Dos doctorados. José Luis Iborte es doctor en Derecho y en Filosofía y Letras (sección de Historia) Once licenciaturas. Es licenciado en Derecho, Filosofía y Letras, Historia del Arte, Filología Hispánica, Filología Clásica, Filología Inglesa, Filología Francesa, Ciencias Económicas, Ciencias Empresariales, Medicina y Humanidades. Otros estudios. Ha cursado también portugués e italiano. Amigo de los libros José Luis Iborte tiene previsto continuar sus estudios universitarios con la carrera de semíticas memoria y la inteligencia, si no han dejado de aplicarla y de interesarse por ella Y como hombre de innumerables recursos y de constantes citas literarias, añade: Rafael Sánchez Mazas escribió su mejor libro, La vida nueva de Pedrito Andía a edad avanzada Advierte, sin embargo, que se olvi- Medicina y humanidades