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6 OPINIÓN DOMINGO 30 s 3 s 2008 ABC AD LIBITUM EL TACITURNO RAJOY OQUE Barcia, después de participar en el asesinato de Prim y de ser unos de los dirigentes de la sublevación cantonal de Cartagena, nos dejó un Diccionario general etimológico de la lengua española en el que se matiza, y mucho, entre el silencioso y el taciturno. Es silencioso, dice, el que habla poco y con moderación, y taciturno el que habla poco y con repugnancia. En ese entendimiento, Mariano Rajoy es un taciturno prototípico. De ahí que resulte sorprendente, aunque lo haya hecho en apoyo de la Guardia Civil, su último viaje a Calahorra. Marcus Fabius Quintilianus- -nuestro Quintiliano- -M. MARTÍN era calagurritano y FERRAND asombró al mundo por la brillantez de su elocuencia y la elegancia de su retórica. ¿Habrá aprovechado el viaje el siempre imprevisible líder del PP para leer los doce libros que componen De institutione oratoria, la obra magna de nuestro paisano? Rajoy, el hombre a quien no favorecen los silencios ni le hacen pasar por sabio, tiende a irritar con su elaborada taciturnidad. Cuando dice, como en Calahorra, que ya tiene decidido quiénes serán los portavoces de su partido en las Cámaras, pero no lo saben ni los propios interesados, podría ser verdad y podría no serlo. En el primer supuesto, el más favorable para el líder con vocación de derrota, quienes resulten designados pasarán por bobos. ¿Cabe suponer que Rajoy pueda disponer sin su previo conocimiento y su natural consentimiento del destino y la entrega de dos personas adultas y capaces? Quiero pensar que ni el mismísimo Rajoy es capaz de presentar, mañana, al medio millar de integrantes de la Junta Directiva Nacional del PP los nombres de los portavoces parlamentarios del partido sin su previa autorización. De no ser cierto lo que nos dice el heredero de José María Aznar, estaremos ante algo acostumbrado, una tomadura de pelo. Rajoy, que es un personaje singular, ha conseguido convertir sus silencios en alegatos contra sí mismo. En él, y por exceso de uso, no constituyen sospecha de sabiduría porque hay ocasiones, especialmente cuando se representa la voluntad de diez millones de personas, en que es exigible hablar y decir algo. Cuando el silencio se vuelve culpable, los representados experimentan el dolor del desamparo y la incertidumbre ante el futuro. Al presidente del PP, por lo que parece, le complace enmascarar la realidad. Está por ver si la oculta para sí mismo o para el consumo externo; pero, sea cual fuere su intención, no nos ayuda a saber lo que pasa y, dado el caso, propiciar adhesiones a sus ideas y proyectos. ¿Los tiene? Refugiado en afirmaciones mostrencas y en verdades universales y poco aptas para la controversia es, sin saberlo, una pieza valiosa para que José Luis Rodríguez Zapatero siga perdiendo su tiempo de poder sin que, aparte de talantes y memorias, en España se haga algo de provecho. Quintiliano, ayúdale. PROVERBIOS MORALES ORGULLO incompatibles entre sí, porque se definen sobre valoOS españoles vamos a salir de esta legislatura res mutuamente excluyentes. O sea, que pretender que que se inicia orgullosos de serlo, según Rodrítodos los españoles acaben esta legislatura orgullosos guez. O sea, orgullosos de serlo según Rodríde serlo por el hecho- -todavía por ver- -de que el goguez, única forma de ser español que se perfila como bierno socialista cumpla su programa, parece, de enlegítima. Coincide el vaticinio con la aparición de un trada, un poco absurdo. Unos terminarán satisfechos libro de la socióloga Helena Béjar- -La dejación de Esy otros cabreados, como siempre. Y es que Rodríguez paña- donde se sugiere que los españoles no tenemos ha confundido retóricamente el orgullo con el patrionada claro qué sea eso de la nación española (discutitismo. Hay que decir, en su descargo, que se ha da y discutible según Rodríguez) de la que sólo dejado llevar por el discurso del contrario. El puede afirmarse con seguridad que está un poPP puso tanto énfasis en el orgullo nacional co dejada. -frente a la dejación del PSOE- -que ha converEsto, lo de la dejadez, tendencia natural a la tido en una convención mayoritaria, también dejación, es un defecto que nos han atribuido para sus adversarios, la idea de que patriotisajenos y propios, y ya don Ramón Menéndez Pimo y orgullo son la misma cosa. Y no lo son. dal lo encontraba, no se sabe cómo, entre los anEntre el patriotismo lacrimoso y el patriotiguos iberos. Es cierto que los autores griegos tismo exultante existe un término medio: el pay romanos coincidían en señalar que los iberos JON triotismo silencioso de la mayoría, que permino se lavaban y que además estaban orgullosos JUARISTI te la continuidad de la vida en común. Es un de su pestazo a tigre. Y aunque se puede ser sentimiento difícilmente definible, porque en cada camuy dejado en cosmética y diligente en lo demás, Meso individual se mezcla con simpatías y antipatías néndez Pidal infería de la falta de higiene, unánimemuy repartidas, pero tiene un rasgo compartido: la remente atestiguada, que nuestros antepasados eran depugnancia por los excesos retóricos. Y es lógico, porjadísimos en todo. Ya se sabe, uno empieza por no saber que se trata de un sentimiento que, cuando es auténtien qué país vive y, al final, ni se muda los gayumbos. co, implica a la vez satisfacción y descontento, vergüenA nadie le enorgullece hoy aquello en que cifraban za y orgullo. Sería deseable partir esta vez del supuessu excelencia étnica los hispanos antiguos, al decir de to de que la mayoría de los españoles somos razonablelos obispos cronistas de nuestro siglo XV pero al me, mente patriotas y no tenemos que andar pregonándolo nos ellos tenían la ventaja de poseer un motivo de orgupara que los demás nos crean. llo común. La roña y la libertad primitiva iban en el En cuanto a la nación, la cuestión no es que sea dismismo paquete, según el Abulense, e Indíbil y Mandocutible, sino que, como toda comunidad, es imperfecta, nio despreciaban a los romanos porque éstos se perfuporque nunca se alcanzará un acuerdo total acerca de maban con algalia y estaban depilatos hasta la coronilo que debe ser. Da gusto ver familias felices, pero las falla, como es bien sabido (por cierto: prueben a escribir milias orgullosas de ser felices resultan insoportables Mandonio con un ordenador personal de última genepara el vecindario y para sus propios miembros, a los ración, y verán cómo se lo cambia sistemáticamente en que no se les deja otra forma de disenso que el parriciMardonio, que era un persa de la época de los aquemédio. El humilde Rodríguez debería buscar un término nidas) En el estadio pos- desodorante de la civilización medio razonable entre la prometida e inalcanzable perespañola, hay al menos, según la profesora Helena Béfección que nos llenaría de orgullo y su más que probajar, tres ideas distintas de la nación, una de las cuales da dejadez. corresponde a Rodríguez, y lo peor es que las tres son R L -Sigo incorregible. De niño me castigaban encerrándome en el cuarto de las ratas, y ahora de mayor mis votantes quieren meterme en el Grupo Mixto.