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ABC SÁBADO 29- -3- -2008 83 tienen la sospecha de que pueden padecer alguna patología importante Conviene aclarar que no hay una medicación que lo solucione: Hay que hacer un tratamiento multifocal. Para aliviar los síntomas físicos, si a uno le va bien, puede tomar un complejo vitamínico, porque aunque su eficacia no está probada, tampoco va a hacer daño. Practicar algún deporte o caminar. Y, si se puede, como ayuda psicológica, tomarse unos días de vacaciones explica Vázquez. También acusan estos síntomas los más jóvenes. En este caso, apunta el doctor Aragonés, están relacionados con los exámenes que tienen lugar en primavera y en los que también influye el cansancio acumulado a lo largo del curso. UROLOGÍA Astenia crónica Para un 1 ó 2 por ciento de personas, estos síntomas que la mayoría hemos experimentado en alguna ocasión de forma pasajera, se instalan de forma permanente. En estos casos se habla de fatiga crónica, un trastorno que sí tiene una entidad propia como enfermedad, aclara el doctor García Campayo: En los últimos años se ha descrito el síndrome de fatiga crónica, cuyo síntoma principal es el cansancio y se presenta con mucha más frecuencia en mujeres, en una proporción de 9 a 1 frente a los varones. La causa no está clara. Se piensa en una infección vírica como desencadenante. En ocasiones aparece asociada a otro trastorno también muy frecuente, la fibromialgia, cuyo principal síntoma es el dolor Tampoco en la fatiga crónica los análisis son esclarecedores: Los niveles hormonales suelen ser bastante normales, a veces con ligeras alteraciones de hormona tiroidea, pero en general cosas poco llamativa En este caso, el tratamiento va dirigido a aumentar la energía- en ocasiones con antidepresivos -y también se requiere asistencia psicológica para afrontar mejor este problema crónico La astenia es también un síntoma crónico en muchos colectivos de enfermos, como los oncológicos. Unas veces producida por el propio tumor y otras por la reacción inflamatoria explica Manuel González Barón, jefe de Oncología Médica del Hospital La Paz, que aclara que en un porcentaje elevado está producida por una anemia no siempre fácil de detectar. En estos enfermos la menor pérdida de hemoglobina produce una astenia desproporcionada. De ahí que en ocasiones se diga que el cáncer cansa más que duele La agencia del medicamento estadounidense autorizó las píldoras azules el 27 de marzo de 1998 AFP Viagra, la década prodigiosa Se cumplen diez años del primer tratamiento oral contra la impotencia, las famosas pastillas azules que, desde finales de los noventa, han revolucionado la sexualidad masculina N. R. C. MADRID. Hace una década, el 27 de marzo de 1998, la agencia del medicamento de Estados Unidos daba luz verde a Viagra. No fue una autorización más. El primer fármaco oral contra la impotencia masculina, capaz de recuperar la virilidad perdida, revolucionó desde su llegada la sexualidad masculina. En apenas diez años, se ha convertido en un medicamento tan popular como la centenaria aspirina. Un superventas que ha resuelto los problemas sexuales de muchos varones con disfunción eréctil y ha dado una segunda juventud a muchos varones en la tercera década de sus vidas. Como algunos de los grandes pasos que se han dado en Medicina, las famosas píldoras azules se descubrieron por serendipia. Por ese cóctel de azar y sagacidad que acompaña a los descubrimientos científicos. Los investigadores que hallaron la fórmula mágica no buscaban un tratamiento contra la impotencia. El sildenafilo, el principio activo de Viagra, se ensayaba como un posible tratamiento para la angina de pecho. No funcionó, pero a cambio los científicos dieron con algo mejor. Los voluntarios que probaban el sildenafilo descubrieron un efecto secundario del que no se quejaron. En 1998, New England Journal of Medicine una de las revistas médicas más prestigiosas publicó un ensayo en el que se mostraba cómo el fármaco era capaz de cuadruplicar ls posibilidades de alcanzar la erección. La vasodilatación que se buscaba para resolver los problemas cardiacos conseguía también que las arterias del pene se llenaran de sangre hasta lograr la erección. Y, lo mejor, es que este efecto sólo se obtenía si había una excitación previa, como si fuera una reacción natural. Las tabletas con forma de diamante azul desterraron de un plumazo a otras soluciones más agresivas, como las prótesis, o las inyecciones en el pene, para lograr una erección en varones con disfunciones. También acabó con las terapias en la consulta del psicólogo. Por fin, había una respuesta en forma de fármaco a un problema que muchos no consideraban ni si quiera físico. Viagra ha sido la segunda revolución sexual, después de la píldora anticonceptiva. Ha permitido recuperar la salud sexual de la juventud de una forma muy poco invasiva afirma sin dudar Ignacio Moncada, urólogo y presidente de la Asociación Española de la Salud Sexual. En diez años, las pastillas han demostrado que son seguras. Se ha puesto fin a la leyenda negra que ha acompañado su uso. Se toman millones de pastillas en todo el mundo y los efectos secundarios son anecdóticos indica Moncada. Es segura, pero su compra debe ir acompañada de una receta y de un reconocimiento médico. La principal contraindicación es tomar otros fármacos que contienen nitratos, como la nitroglicerina para el dolor del pecho. o padecer problemas hepáticos o renales graves. Son anecdóticos, los casos en los que ha provocado una pérdida repentina de la visión o del oído. Eso no es lo que más preocupa a los médicos. Lo que les inquieta es la venta de viagra sin garantías en internet o en locales y discotecas. Y, sobre todo, su uso recreativo en personas que no la necesitarían. En combinación con otras drogas y alcohol sí que puede aumentar los riesgos. Su uso en esas condiciones aumenta el riesgo de contraer el virus del sida y otras enfermedades de transmisión sexual. No por sí misma, sino porque favorece las relaciones sexuales de riesgo. Segunda revolución sexual Se toman millones de pastillas en todo el mundo y los efectos secundarios son anecdóticos Mucho más que una solución contra la impotencia masculina El sildenafilo es más que una revolución sexual. El fármaco que da vida a la Viagra es un vasodilatador que ha encontrado otras aplicaciones médicas lejos de las disfunciones sexuales. En algunos experimentos, se ha comprobado cómo- -en dosis moderadas- -podría ser una solución para combatir el incómodo jet- lag que se produce en los vuelos transoceánicos o en los trabajadores sujetos a turnos de trabajo que cambian de horario con frecuencia. También se ha encontrado útil frente a la enfermedad de Crohn, una enfermedad digestiva muy molesta y para tratar complicaciones respiratorias de los bebés prematuros. En los bebés inmaduros, las pastillas azules dilatan los estrechos vasos sanguíneos de sus pulmones.