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70 CULTURAyESPECTÁCULOS SÁBADO 29 s 3 s 2008 ABC El Congreso mexicano rechaza incluir a Octavio Paz en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados La izquierda mexicana no le perdona su independencia ideológica al denunciar el totalitarismo comunista MANUEL M. CASCANTE CORRESPONSAL CIUDAD DE MÉXICO. La gloria tiene un precio y lleva su tiempo. Pero no siempre es el mismo para todos. La Comisión de Régimen, Reglamentos y Prácticas Parlamentarias de la Cámara de Diputados de México ha rechazado incluir en el Muro de Honor de la Asamblea con letras de oro a Octavio Paz, premio Nobel de Literatura en 1990, porque no corresponde al perfil heroico de los personajes que allí aparecen y no colaboró en la construcción del Estado mexicano La iniciativa fue presentada en 2006 por dos parlamentarios del oficialista Partido Acción Nacional (PAN, conservador) Pero, entonces, cabría plantearse cuál fue la contribución a la forja de la patria de Sor Juana Inés de la Cruz, ya que la Décima Musa escribía allá en el siglo XVII, cuando la idea de un Estado mexicano apenas si podía caber en la mente de algún visionario. Otro tanto sucede con figuras precolombinas, como Cuauhtémoc o Nezahualcóyotl. La historiadora Patricia Galeana (a cargo de las celebraciones del Senado de la República para el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución) sostiene que la falta de una norma que regule la inclusión de mexicanos ilustres en los muros del Congreso hace que este mérito dependa del criterio particular de los legisladores. El hecho es que, a unos días de que se cumplan diez años de su muerte, quizá el más influyente poeta y ensayista mexicano aún no merece un hueco entre los grandes de su tierra. Cuatro años necesitó Pancho Villa para que su nombre fuera inscrito en el Muro de Honor. A los Niños Héroes- -cuya propia existencia es cuestionada por los historiadores- -les bastaron diez meses. Para Benito Juárez, siete meses fueron suficientes; y en 1996 se incluyó el de su esposa, Margarita Maza, para que le hiciera compañía. En dos meses, Emiliano Zapata y Venustiano Carranza tenían sus nombres centelleando en el Muro. El récord lo ostenta Lázaro Cárdenas, cuya inclusión fue aprobada ocho días después de ser propuesta. Al poeta Luis Vicente de Aguinaga le parece un incidente menor, porque no creo que a la posteridad de Octavio Paz le falten estos reconocimientos Para el también crítico literario, a los políticos la poesía de Paz ni siquiera les pasa por la cabeza, no tienen la menor noticia. No digamos que opinen bien o mal de su poesía: ni siquiera sospechan que pueda existir algo semejante. La postura de los políticos tiende a lo ridículo A modo de compensación, una de las salas del Senado de la República será bautizada con el nombre del autor de El laberinto de la soledad y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal se plantea tributarle un homenaje en similar sentido. Tulio Demicheli Periodista INTELECTUALES DE CEREBRO INCOMPLETO ctavio Paz hizo un elogio de la democracia y pidió elecciones libres en Nicaragua al recibir el Premio de la Paz durante la Feria de Fráncfort en 1984. En México, la izquierda se revolvió agitando a obreros y estudiantes contra tamaño sacrilegio. La turba quemó al poeta en efigie y coreaba por las calles: ¡Reagan, rapaz, tu amigo es Octavio Paz! Sólo unos pocos escritores, artistas e intelectuales salimos en defensa del viejo guerrero libertario: Alberto Ruy Sánchez, Gabriel Zaid, Salvador Elizondo, Juan García Ponce, Enrique Krauze, José de la Colina, Ramón Xirau, José Luis Cuevas, Abel Quezada y quien escribe estas líneas. El resto, callaba o participaba en la algarada. Nada raro, sólo dos años antes habíamos tenido que cerrar la revista Vuelta durante unos días tras las amenazas de bomba recibidas cuando Gabriel Zaid publicó Colegas enemigos un valiente ensayo en el que desentrañaba cómo Roque Dalton Como compensación, una de las salas del Senado de la República será bautizada con el nombre de Octavio Paz O Octubre, 1984: Paz había pedido elecciones libres en Nicaragua al recibir el premio de la Feria de Fráncfort; luego, siguió viaje a Tokio. Mientras, la izquierda quemaba su efigie en las calles del Distrito Federal. La postal dice: En Japón, luchadores de peso completo; en México, intelectuales de izquierda de cerebro incompleto -poeta salvadoreño icono de la izquierda guerrillera- -había sido ejecutado por sus camaradas. Los inquisidores aún tardarían una década en reconocerlo. En fin, Paz me envió desde Tokio una edición de Desde el país de las ocho islas, la estupenda antología de poesía japonesa de Hiroaki Sato y Burton Watson, junto con una postal que decía: En Japón, luchadores de peso completo; en México, intelectuales de izquierda de cerebro incompleto Octavio Paz sostenía que la libertad de pensamiento y el ejercicio de la crítica eran los pilares fundamentales de la ética del intelectual. Y había defendido esos principios desde su juventud. Uno de los mayores dolores de su vida fue no haberse levantado en el Congreso de Intelectuales Antifascistas, celebrado en Madrid, Valencia y Barcelona en 1937, cuando José Bergamín sumó a la delegación de habla española a la condena contra André Gide (porque se había atrevido a decir la verdad de lo que ocurría en la URSS cuando volvió de un viaje propagandístico) Paz y algunos jóvenes escritores de Hora de España discrepaban de aquel auto de fe pero, a pesar de que lo habían manifestado, el miedo les calló. Paz comenzará enseguida a criticar a aquella izquierda totalitaria que negaba o justificaba el Gulag. Desde entonces, la persecución no cesa. Descansa en paz. La muerte de Octavio Paz sí mereció las portadas de los diarios ABC