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ABC VIERNES 28- -3- -2008 VIERNES DE ESTRENO www. abc. es cine 79 José Coronado interpreta a un profesor de universidad vasco amenazado por ETA ABC La amnesia cotidiana Todos estamos invitados película de Manuel Gutiérrez Aragón que inaugurará el Festival de Málaga, incomoda en su retrato de una sociedad que esquiva la mirada a los amenazados por ETA. El terrorismo se asoma de nuevo a las pantallas OSKAR L. BELATEGUI MADRID. José Antonio Santamaría, antiguo jugador de la Real Sociedad, fue asesinado a tiros el 19 de enero de 1993 mientras cenaba angulas en el Gaztelupe; dos años más tarde, y en la misma calle 31 de Agosto de la Parte Vieja de San Sebastián, en el bar La Cepa, el concejal del PP Gregorio Ordóñez también encontró la muerte a manos de ETA. Todos estamos invitados alcanza su pesadillesco cénit muy cerca de allí, entre fuegos artificiales que camuflan muy bien los disparos. La noche de la Tamborrada donostiarra, en una de esas sociedades gastronómicas donde jamás se habla de política pero se puede perder la vida. Los rituales del txoko, los códigos de la cuadrilla, las miradas furtivas, darle un toque algo habrá hecho Manuel Gutiérrez Aragón se ha atrevido con la primera película del cine español que invita a mirar la realidad del País Vasco con los ojos asombrados de quien no entiende cómo el contagio cotidiano con el miedo y la violencia no quiebra una convivencia ciega, sorda y satisfecha de sí misma. Un filme desgarrador producido por Telecinco, que inaugura el próximo viernes el Festival de Málaga y una semana después llega a las salas tras sucesivos aplazamientos, al interponerse la macabra actividad de ETA en su proceso de producción. Ningún realizador había llegado tan lejos en su afán de plasmar la cotidianeidad de quien vive a la sombra de escoltas y mira por encima del hombro como un gesto automático. Todos estamos invitados entrecruza los destinos de un profesor de universidad vasco amenazado (José Coronado) y un etarra que pierde la memoria tras un atentado (Oscar Jaenada) Su vínculo es la compañera sentimental del primero, una psicóloga a la que el azar confía el tratamiento del activista (Vanessa Incontrada) Tú eres un valiente gudari le obligan a recordar sus antiguos compañeros, mientras le ponen la pistola en la mano. No es una película de denuncia sobre ETA. Reparte culpas a diestro y siniestro. A la Iglesia, representada por un cura que no quiere quitarse la venda de los ojos; a la Universidad, territorio hostil para el protagonista; a los abogados de los presos, meras cadenas de transmisión entre sus clientes y las ekintzas a la Ertzaintza, que imparte normas de supervivencia a nuestro hombre: La mejor autoprotección es estar calladito. Y no dar entrevistas Entre los involuntarios alumnos del pragmático cursillo de supervivencia, una concejala que trabaja de limpiadora. El director incluye imágenes reales del vídeo de dibujos animados con instrucciones que Interior proporciona a los amenazados. Rutinas en tiempos de guerra. La génesis de Todos estamos invitados ha sido accidentada. La frustrada tregua obligó a alterar el guión, coescrito junto a la presidenta de la Academia del Cine, Ángeles González Sinde; el primer día de rodaje, la banda terrorista robaba 350 pistolas en Francia; la filmación en las calles de San Sebastián tuvo que sortear las manifestaciones por De Juana Chaos; la campaña electoral obligó a retrasar el estreno ante el enfado de su director. Al autor de envenenados cuentos de hadas como Sonámbulos y Demonios en el jardín no le interesa dibujar en clave realista a un héroe y un villano. Esto no es un documental. Por eso el personaje de Coronado se ve asaltado por dudas, miedos y arrebatos de cólera, y el activista desmemoriado parece por momentos tan víctima como el hombre en la diana de su pistola. Su lesión le deja como un niño grande, sin que sepamos si finge o no hasta el emocionante final. Gutiérrez Aragón prefiere detenerse en las resonancias metafóricas, sin maniqueísmos ni simplificaciones. La visión del filme no reconforta ni nos reinstala en nuestras posiciones personales. Incomoda, y hasta consigue dotar de una pátina de espanto los bellísimos paisajes donostiarras. La fundada paranoia del protago (Pasa a la página siguiente) Fundada paranoia Todos estamos invitados entrecruza los destinos de un profesor amenazado y de un etarra que pierde la memoria tras un atentado