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ABC VIERNES 28 s 3 s 2008 INTERNACIONAL 33 Monjes tibetanos desafían a China ante los periodistas Revientan el viaje a Lhasa de varios corresponsales meticulosamente organizado por el Gobierno de Pekín PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. Estaba todo previsto para que fuera un viaje como la seda y donde un reducido grupo de periodistas extranjeros, que por ley tienen prohibido ir al Tíbet, pudieran descubrir la verdad -al menos oficial- -de los disturbios que sacudieron a su capital, Lhasa, el 14 de marzo. Pero, como la realidad no se puede inventar por muchos soldados que lo intenten, al régimen chino le salió el tiro por la culata y un grupo de monjes reventó ayer esta visita de corresponsales internacionales meticulosamente planificada por Pekín. Tal y como informó la agencia de noticias AP, uno de los medios presentes en el viaje, unos 30 monjes interrumpieron el recorrido previsto en el templo de Jokhang, uno de los más famosos de Lhasa, y acusaron al Gobierno chino de mentir sobre la revuelta tibetana y de violar la libertad religiosa y de expresión. ¡Os están engañando! ¡Queremos al Dalai Lama! ¡Tíbet no es libre! gritaron los monjes para sorpresa de las autoridades y deleite de los reporteros extranjeros. Hasta ese momento, la visita se había basado en buenas dosis de propaganda oficial. Entre ellas, destacan la visita a comercios atacados de la etnia Han, la mayoritaria en el país, y al colegio número dos de Lhasa, muy cerca del mercado de Ramoche donde comenzaron los disturbios más graves que ha vivido el Tíbet desde 1989. Pero, justo cuando todo parecía indicar que la capital de esta región del Himalaya había recuperado la normalidad gracias al potente despliegue del Ejército, los monjes budistas desafiaron al Gobierno chino para denunciar que la versión oficial casi nunca suele ser la verdadera. El Ejército ha vigilado los templos y palacios para que no pudiéramos salir y los soldados sólo se han retirado la noche de antes para dar buena impresión explicó uno de los bonzos quienes, utilizando el mandarín, denunciaron que el régimen chino había elegido como entrevistados a monjes budistas que no eran partidarios del Dalai Lama, sino miembros del todopoderoso Partido Comunista. Además, los bonzos negaron que su máxima figura política y espiritual, que se encuentra exiliado en la ciudad india de Dharamsala desde 1959 y ganó el Premio Nobel de la Paz en 1989, se hallara detrás de los violentos disturbios. Mientras continúa la represión en el Tíbet, el presidente de Estados Unidos, George Bush, ha instado a su homólogo chino, Hu Jintao, a establecer una negociación directa entre Pekín y el Gobierno tibetano en el exilio. Moratinos trata de frenar el acoso de Rabat a los corresponsales españoles ABC MADRID. El Gobierno se vio ayer obligado a apoyar a los corresponsales españoles acreditados en Rabat después de que una decena de ellos emitieran un comunicado en el que denuncian el acoso sistemático po parte del Ejecutivo marroquí, que les ha llevado a una situación insostenible El Gobierno de Marruecos, en una medida gravísima y sin precedentes con nuestro país, ha retirado la acreditación de corresponsal a la periodista de la cadena Cope Beatriz Mesa se leía en el comunicado, emitido tras varios meses de contactos infructuosos al más alto nivel con la diplomacia española. Poco después de que ayer decidieran hacer públicas sus quejas el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, frenaba el intento de inhabilitación de la corresponsal. Los informadores llevan meses quejándose de las presiones que ejerce el Ejecutivo marroquí en todo lo que respecta a la cobertura del conflicto del Sahara Occidental añadían. La cobertura del conflicto de la ex colonia española es el asunto más delicado al que deben hacer frente los periodistas españoles destinados en el reino alauí. El Gobierno marroquí ha ido más allá de expresar su descontento en la forma en que la Prensa española informa y a menudo trata de impedir que los periodistas se desplacen a ciudades ocupadas como El Aaiún o Esmara, los persigue y acosa o los traslada a dependencias policiales después de intervenirles sus cámaras de fotos. El intento de dejar a la Cope sin corresponsal en el país magrebí es sólo una de las quejas transmitidas a las autoridades españolas y se debe a la asistencia de Mesa el pasado febrero a una mesa redonda en Mallorca de una asociación de amigos del pueblo saharaui. A ese acto asistió también Carla Fibla, representante de La Vanguardia y la cadena Ser en Rabat desde 2001. Hasta que Exteriores movió hilos estaba en un limbo administrativo