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24 ESPAÑA Caso Mari Luz s Incidentes en Huelva VIERNES 28 s 3 s 2008 ABC (viene de la página anterior) Se ha afirmado que el principal sospechoso pudo hacer a pie el trayecto hasta la ría, y que llevaba el cuerpo en un carrito de supermercado. Pero hay un kilómetro y medio desde su casa hasta la zona donde fue arrojada la niña, es preciso cruzar una autopista y además Santiago del Valle iría cargado, lo que aún le retrasaría más. Por tanto, es difícil que tuviera tiempo material para hacer eso. Quedaría por tanto la posibilidad de que hubiese utilizado el coche de su hermana, con o sin su consentimiento. No se puede descartar, pero lo cierto es que el principal sospechoso no conduce- -al menos muy pocos lo recuerdan al volante- al contrario que la mujer, una mujer definida como fría, dura como el pedernal que jamás ha colaborado con la Policía a pesar de que sabía perfectamente que su hermano tenía la clave de la desaparición de Mari Luz. La Policía Científica ha hecho un examen minucioso del vehículo de esta mujer, sin que de momento haya resultados positivos aunque aún hay que esperar a algunos análisis Si Mari Luz fue introducida en alguna bolsa o envuelta en una manta no habría dejado rastro en el vehículo. Sobre la mujer del detenido hay que precisar que desde el primer momento supo de lo ocurrido y que en su declaración ante la Policía confirmó que la tarde del suceso Santiago del Valle llegó con la ropa manchada de barro. Este dato llevó a su marido a admitir que se deshizo del cadáver aunque desde el primer momento se mostró firme en que se trató de una muerte accidental. Su declaración fue muy escueta y ofreció la versión que ya se esperaba para justificar su comportamiento. Primero negó todo, luego confiesa que estuvo con la niña y acaba reconociendo que murió estando con él señalan las fuentes consultadas. Busca la excusa de cualquiera, nada de trastornado Llegó a admitir que había tocado las nalgas a Mari Luz, a la que atrajo hasta su casa diciéndole que le iba a hacer un regalo y que le daría chucherías. Por tanto, actuó con un móvil sexual- estaba obsesionado con ella aunque no consumó la agresión porque, según dijo, la niña murió al caer por las escaleras. La Policía considera encubridoras a la hermana y a la esposa, que ha colaborado con los agentes y quedó en libertad aunque a disposición judicial. Del Valle las exculpó, pero ambas sabían que se había deshecho de la niña y callaron. Una más que otra. A la espera de análisis Los concentrados ante los Juzgados de Huelva querían linchar al presunto asesino de Mari Luz KAKO RANGEL Dejádnoslo, no lo protejáis En batalla campal, con palos y piedras, contra los antidisturbios acabó ayer el recibimiento que los vecinos de El Torrejón dispensaron al presunto asesino de Mari Luz. Dos periodistas y tres agentes resultaron heridos y hubo dos detenciones ASUNCIÓN FDZ. DE CASTILLEJO HUELVA. Cientos de vecinos y familiares de Mari Luz esperaron ayer la llegada del presunto asesino de la niña a la puerta de la Audiencia de Huelva. Querían que Santiago del Valle sintiera su odio y sus gritos, que se volvieron contra la Policía por protegerlo. La tarde acabó en batalla campal con piedras y palos volando, dos periodistas y tres agentes heridos y varias cargas policiales contra los vecinos, algunos de los cuales también llevaban las piernas amoratadas por la porras de los antidisturbios. Que nos lo dejen, no se merece protección era uno de los gritos unánimes de la multitud que esperó horas y horas a pleno sol la llegada de Santiago del Valle y su hermana. En ese tiempo de espera la tensión fue creciendo y los que llegaron diciendo que sólo querían pedir Justicia y que el pederasta supiera que estaban allí, fueron volviéndose desconfiados con la Policía: Nos lo van a esconder, lo van a meter por otra puerta En el ánimo de la gente la idea que latía era la del linchamiento. Allí mismo, a la puerta de la Audiencia si podía ser, y si no en la cárcel lo están esperando Un primo del padre, apodado El Nene protagonizó algunos de los momentos más espectaculares de las horas de espera. Declaró sin tapujo alguno que él y otros como él estaban dispuestos a matar a Santiago del Valle, He buscado a la niña durante dos meses, aguantando y callando, viendo lo que pasaba en la familia. Y ahora ya no me aguanto, ni me importa nada. No me importa ir a la cárcel. Ya he estado decía. Ni el padre, ni la madre de Mari Luz fueron ayer a ver la cara al asesino que es el motivo que confesaban muchos de los presentes. Sí estuvo desde primera hora la abuela de la niña, a la que luego se sumaron su marido y otro de sus hijos. No eran ellos los más exaltados. Para eso estaban otros: primos hermanos, primos lejanos y una familia muy, muy extensa de gitanos y también de payos, algunos incluso de fuera de Huelva. De hecho, los familiares directos de Mari Luz se limitaron a pedir Justicia y a corear los gritos de ¡asesino! con los que se recibía a cualquier coche policial que se acercaba a la Audiencia. Pasadas las tres y media de la tarde, y después de que los vecinos se hubieran lanzado contra un furgón que sólo transportaba policías, los agentes obligaron a la multitud congregada, periodistas incluidos, a permanecer tras unas vallas en la acera de enfrente de la Audiencia. Fue a las cuatro y media cuando llegó el furgón que transportaba a Santiago del Valle. Policías Antidisturbios con escudos le protegieron y nadie pudo acercarse a él o a su hermana, que fueron metidos con rapidez en el interior del edificio de la Audiencia. Esta protección a los detenidos fue la que hizo hervir la sangre de los congregados, con el abuelo paterno de Mari Luz a la cabeza, que poco después tiraba las vallas de contención y se lanzaba contra los agentes que defendían la entrada a la Audiencia. Hubo atisbos de carga policial aunque hay que decir que los agentes no se emplearon con dureza. Sí fueron duros algunos jóvenes exaltados que lanzaron botellas y piedras indiscriminadamente contra agentes y periodistas. Un cámara de Cuatro, recibió un fuerte impacto en la cara, no está claro si de una piedra o de una botella, y cayó al suelo redondo. Poco después una ambulancia se lo llevaba con la cara ensangrentada a un centro sanitario cercano. Otra víctima fue una periodista de Onda Cero Huelva que recibió un golpe en la boca por el que necesitó varios puntos de sutura. Además, según informó posteriormente la Subdelegación del Gobierno, tres agentes resultaron también heridos de levedad. En apartado de daños materiales dos coches policiales quedaron con las lunas rotas y bien abollados y algunas cámaras destrozadas. El abuelo y los agentes también tuvieron su rifirrafe particular por un empujón que al parecer había recibido la abuela, y por el que el Juan Cortés prometió venganza. Durante un buen rato, los incidentes continuaron y la noche se presumía larga en Huelva, ya que jóvenes exaltados continuaron las protestas en diversas zonas de la ciudad. Volaban las piedras En el ánimo de la gente latía la idea del linchamiento, pero si no en la cárcel lo esperan decían