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ABC VIERNES 28 s 3 s 2008 Arranca la IX Legislatura s El nacionalismo se radicaliza ESPAÑA 17 El PNV chantajea al PSOE para Todos contra ETA negociar la autodeterminación Estos llamamientos de Zapatero al entendimiento Erkoreka advierte a Zapatero que o hay pacto de investidura o habrá estrategia de confrontación durante la legislatura M. LUISA G. FRANCO BILBAO. El PNV inició ayer una estrategia de presión a José Luis Rodríguez Zapatero para forzarle a pactar, a cambio del apoyo de los diputados del grupo vasco a su investidura, el inicio de un proceso de negociación para cambiar el marco jurídico vasco (el Estatuto) El PNV pretende presentar ese acuerdo al resto de formaciones nacionalistas y a ETA- Barasuna como un un paso de gigante en el autogobierno vasco por el que renunciaría a la convocatoria de la consulta popular anunciada por Ibarretxe para el próximo 25 de octubre. Al PNV le urge en estos momentos ese pacto, porque no cree ya que pueda ganar en octubre un referéndum, tras el fracaso electoral del pasado día 9 de marzo, y tras el último sondeo del Gobierno vasco, hecho público esta misma semana, en el que el propio Ejecutivo de Ibarretxe llega a la conclusión de que sólo el 36 por ciento de los vascos apoyaría la consulta. El presidente de la ejecutiva del PNV Íñigo Urkullu, hizo el pasado domingo en el Aberri Eguna (Día de la Patria Vasca) un llamamiento al pacto con Rodríguez Zapatero. Pero no cualquier pacto, sino uno que acabe con el reconocimiento de Euskadi como sujeto político con capacidad de decisión tal como figura en la ponencia política aprobada por el partido el pasado mes de diciembre y como lo reclamó el domingo el lendakari. El llamamiento se convirtió ayer en advertencia, tras la conversación del martes entre Josu Erkoreka y José Blanco, en la que se trataba únicamente de negociar la composición de las Mesas de las cámaras, pero en la que el PNV parecía haber esperado alguna señal de algo más, a raíz de las declaraciones realizadas por el dirigente nacionalista. El portavoz del Grupo vasco en el Congreso dijo que si su partido no alcanza un acuerdo con el PSOE de cara a la investidura de Zapatero como presidente del Gobierno, adoptará una estrategia alternativa basada en un cierto nivel de confrontación política con el Gobierno y el Estado, dentro de los márgenes de lealtad entre instituciones y la interlocución necesaria Tal como adelantaron ya en el Aberri Eguna Urkullu e Ibarretxe y matizó ayer Erkoreka, lo que espera el PNV de Zapatero es que se muestre dispuesto a reunirse con el lendakari para sentar las bases de la normalización política términos con los que los nacionalistas se refieren a la consecución de un nuevo marco jurídico para el País Vasco. Erkoreka insistió en que el PNV pretende un pacto de fondo, con la implicación del presidente del Gobierno en el cambio del marco jurídico vasco. Si no hay un mínimo compromiso con el diálogo y para solucionar el contencioso vasco, difícilmente podríamos apoyarle dijo. El portavoz del Grupo vasco en el Congreso señaló además que había salido de su reunión con José Blanco con una sensación agridulce al no haber conseguido ningún compromiso concreto de su interlocutor. El PNV intenta negociar con el PSOE como si los socialistas vascos no hubieran obtenido mejores resultados que ellos en las últimas elecciones. general contra ETA son ingenuos o una disculpa para no hacer lo que se debe. Lo lógico es tratar esta cuestión con el PP, para que quede claro que la alternancia no cambiará la política en el futuro Germán Yanke De llamamiento a advertencia Si no hay un mínimo compromiso para solucionar el contencioso vasco, no habrá acuerdo Erkoreka amenazó ayer a Zapatero con una legislatura de confrontación con el Estado JULIAN DE DOMINGO l presidente del Gobierno, en su intervención ante los grupos parlamentarios socialistas, confió en que el sufrimiento compartido del terrorismo de ETA posibilite, en esta nueva legislatura, un entendimiento sincero y noble y general, para luchar contra la banda. Añado general porque parece que el procedimiento ha cambiado desde el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo que él mismo impulsó. Si entonces se entendió que el acuerdo básico tenía que ser entre los dos grandes partidos, invitando a los demás a que se sumaran, ahora se pretende que la negociación de ese entendimiento sea entre todos los partidos de la cámara y, en concreto, con la especial participación del PNV al que el pre, sidente quiere todavía salvar de sus derrotas electorales sin que los nacionalistas vascos reflexionen y rectifiquen. El nuevo planteamiento es ingenuamente atractivo y se basa en la reiterada declaración de que el PNV ha cambiado. Reiterada por algunos socialistas y comentaristas, no por el citado partido. El Pacto citaba en su preámbulo el acuerdo de Estella y se indicaba que sería imposible cualquier acuerdo o pacto institucional con PNV y EA mientras aquel no se rompiera. Ya no hay acuerdo de Estella, se dijo durante el primer mandato de Zapatero. El PNV de Urkullu no es aquel PNV se dice ahora. Hacía falta un pacto antiterrorista que diera cabida a los nacionalistas vascos. La ingenuidad está en el espejismo de ese cambio. Ha desaparecido el acuerdo de Estella arrastrado por los hechos, pero ¿por qué ha sido sustituido? En primer lugar, por el Plan Ibarrexte, anticonstitucional y antidemocrático, aprobado en el Parlamento vasco con el préstamo de votos de Batasuna. Y, en segundo término, ahora mismo, con el proyecto autodeterminista del Gobierno vasco, referéndums ilegales incluidos. En ambos casos, la fi- E losofía es la misma que la de Estella: se asume el lenguaje y el proyecto político del nacionalismo más radical y, aunque se disfrace con un calendario que no dependa de ETA se trata de vender como la única fórmula para terminar con el terrorismo, es decir, como la trampa de que los violentos quedarían sin argumentos En este escenario es en el que el Gobierno debe buscar el entendimiento para un acuerdo razonable y amplio contra el terrorismo. El problema de contar con el PNV para negociarlo desde el principio no está en la intransigencia de los no nacionalistas, sino en las posiciones de ese partido. No puede haber acuerdo contra la violencia nacionalista con precio, con planteamientos soberanistas que rebasan la Constitución, con la negativa a la exclusión de aquellos que forman parte del entramado de ETA. No lo puede haber, además, sin aquella lealtad constitucional que reclamaba en el Parlamento vasco el socialista Fernando Buesa, en su discurso quizá más importante antes de ser asesinado por la banda. No lo puede haber con cualquier proyecto que incluya la idea de que la modificación del status legal y democrático es necesario para quitar argumentos a ETA. Eso es lo que significa la derrota de ETA, un concepto que ahora se quiere identificar con el punto de vista de la derecha estamos hablando más bien de cómo terminar con el terrorismo más que de derrotarlo dice Eguiguren) aunque está muy claro en el Pacto que impulsó Zapatero: Nos comprometemos a trabajar para que desaparezca cualquier intento de legitimación política directa o indirecta, de la violencia. Por eso, también, afirmamos públicamente que de la violencia terrorista no se extraerá, en ningún caso, ventaja o rédito político alguno Estos llamamientos al entendimiento general son o ingenuos o una disculpa para no hacer lo que se debe. Lo lógico es tratar esta cuestión con el PP, para que quede claro que la alternancia no cambiará la política en el futuro e invitar a los demás, como se hizo en 2000, a sumarse a la defensa de la paz y la libertad. Y no rebajar estas para que quepan todos.