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4 OPINIÓN VIERNES 28 s 3 s 2008 ABC DIRECTOR: ÁNGEL EXPÓSITO MORA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO GESCARTERA, A PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer, José Antonio Navas y Pablo Planas Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro PAGAN LAS CAJAS yer se hizo pública la sentencia de la Audiencia Nacional sobre el caso Gescartera que establececon precisión los distintos grados de responsabilidad en una trama financiera que dejó un agujero de 88 millones de euros. Antonio Camacho, propietario de la entidad, ingresó de nuevo en prisión ante el elevado riesgo de fuga y la gravedad de los hechos perpetrados, por los que se le ha impuesto una pena de once años de cárcel, sin perjuicio del tiempo ya cumplido y de los beneficios penitenciarios. La sentencia considera probados los delitos de apropiación indebida y falsedad documental a cargo de Camacho y varios colaboradores suyos, absuelve a otros imputados y considera a Caja Madrid Bolsa y La Caixa como responsables civiles subsidiarios. Conviene recordar la singular naturaleza de las Cajas de Ahorros, cuya función social exige de sus órganos rectores un especial rigor en la gestión de las actividades financieras. La sentencia establece que Gescartera llevó a cabo una premeditada, sistemática y persistente maniobra de desapoderamiento de los capitales y valores invertidos por los clientes, y detalla la actuación en el asunto de dos de las principales Cajas españolas. En espera de la decisión última que corresponderá al Tribunal Supremo, a la vista de los recursos ya anunciados por los condenados, las propias Cajas deberían realizar un análisis interno sobre su participación en un caso de tanta repercusión pública y de consecuencias muy negativas para la credibilidad del sistema financiero. Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera RESPONSABILIDAD SOCIALISTA A reunión entre José Blanco, secretario de Organización del PSOE, y Eduardo Zaplana, en representación del Partido Popular, acabó ayer sin acuerdo sobre la composición de las Mesas del Congreso y el Senado y confirmó la negativa, absolutamente lógica, de los populares a ceder puestos a los partidos nacionalistas. Es evidente, como señaló Zaplana en la rueda de prensa posterior al encuentro, que la responsabilidad de asumir las contraprestaciones que demanden los nacionalistas para pactar con el PSOE corren por cuenta de los socialistas. No está el PP en el Congreso para mermar su tarea de oposición y reforzar los acuerdos de investidura o legislatura del nuevo Gobierno. Por tanto, el resultado de la cita entre ambos representantes políticos era previsible y coherente con los papeles que corresponden a cada partido. Además, el mantenimiento del PP en sus coordenadas de oposición tiene que contribuir a enfocar correctamente el inicio de esta nueva legislatura, que se está distorsionado por una eficaz labor de propaganda del PSOE. Carece por completo de sentido que el debate esté centrado en si Mariano Rajoy va a abstenerse o a votar en contra de la investidura de José Luis Rodríguez Zapatero o en el criterio que seguirá el grupo parlamentario popular en la designación de presidente del Congreso. Igualmente se ha desproporcionado el valor político del nombramiento de José Antonio Alonso como portavoz socialista, porque, sin negarle unas buenas maneras personales, no va ser quien, en exclusiva y en última instancia, decida sobre los grandes acuerdos institucionales que tendrán que alcanzar, antes o después, el PP y PSOE en relación, por ejemplo, con el Consejo General del Poder Judicial o el Tribunal Constitucional. Las expectativas de consenso no deben circunscribirse en la figura de Alonso sino en el rumbo que Rodríguez Zapatero ponga a su nuevo Gobierno y, en particular, a la relación con el principal partido de la oposición. Esta es la cuestión de fondo: saber qué política va a hacer el presidente del Gobierno- -hoy en funciones- -en su L segunda legislatura, porque de esto dependerán las decisiones que tome el PP sobre esos y los demás asuntos pendientes. Zapatero y el PSOE llevan dos semanas embarcados en una sucesión de discursos sin compromiso, de buenas palabras sin hechos. Probablemente es lo que corresponde en este momento, pero mientras sea así no hay razón para obligar al PP a asumir un protagonismo impertinente para un partido de oposición. Cuestión distinta es que la falta de movimientos internos en el PP contribuya a generar una opinión pública que se pregunte más por lo que va a hacer Rajoy que por lo que va a hacer Rodríguez Zapatero. Sin embargo, esto segundo es lo que importa para definir si su segunda legislatura va a ser una mera continuidad de la primera, que también empezó con grandes apelaciones al consenso y al diálogo y luego discurrió por derroteros de discordia y confrontación nunca antes conocidos. Por ahora, no hay indicios de cambio alguno en la disposición del PSOE hacia los grandes asuntos de Estado, más allá de las buenas y vacuas palabras del presidente del Gobierno ante el grupo parlamentario socialista, quien ya dispone de un pacto noble contra ETA, como fue el Acuerdo por las Libertades y Contra el Terrorismo, del año 2000. No conviene olvidarlo. La lógica democrática y parlamentaria convierte en una prioridad saber con quién va a pactar el PSOE la investidura y la legislatura; qué va a proponer Rodríguez Zapatero en su discurso de investidura; quiénes van a formar parte de su Gobierno, porque la continuidad de determinados ministros hará muy difícil la recuperación de ciertos consensos básicos, y cuáles van a ser las directrices concretas en políticas fundamentales como la económica- -muy perjudicada por la pasividad dolosa del Gobierno en el último año- la lucha antiterrorista, la acción exterior, o la política territorial, de la que dependerá, por ejemplo, un nuevo sistema de financiación autonómica en plena etapa de revisión. Al Partido Popular le incumbe ponerse en orden, pero no ser peón de la estrategia socialista. AMIGUISMO EN LA GENERALITAT BC viene ocupándose ampliamente de los informes encargados por la Generalitat catalana a personas y entidades afines al tripartito, con un coste total para el erario público de unos 300.000 euros. Ante todo, llama la atención el pago de cantidades desorbitadas para analizar materias tan peregrinas como el seguimiento de la concha brillante o la colocación de libros en las bibliotecas públicas. En todo caso, es evidente que los funcionarios públicos podrían realizar este tipo de estudios como parte de su trabajo ordinario sin necesidad de acudir a instancias externas, bajo las cuales es fácil descubrir una red clientelar al servicio de intereses particulares. Está claro que los amigos de los políticos y los que se sitúan ideológicamente cerca del tripartito juegan con ventaja ante el Ejecutivo que preside José Montilla, lo mismo que, antes, en la etapa de Pascual Maragall. Se sospecha incluso que algunos informes no existan realmente o contengan documentos irrelevantes con el objetivo de encubrir subvenciones directas, vulnerando así de forma flagrante la normativa vigente. Por muchas cautelas que imponga la legislación de contratos administrativos- -tanto la actual como la que entrará próximamente en vigor- -algunos siempre encuentran la manera de escapar a los controles jurídicos y financieros. La Generalitat tendrá que dar muchas explicaciones por una actuación inaceptable en términos éticos y jurídicos. A ENTENTE FRANCO- BRITÁNICA A historia no es nueva. A pesar de los recelos y los desencuentros que se han producido entre ambas partes, la entente franco- británica tiene ya un siglo y medio de vida a sus espaldas. Cuando nació fue adjetivada como cordial y, aunque tuvo momentos mejores y peores, no cabe duda de que, cuando fue capaz de funcionar a pleno rendimiento, proporcionó un balance positivo para ambos países y, por qué no recordarlo, para el conjunto de Europa y Occidente. Engarce equilibrado entre los intereses continentales y atlánticos de Londres y París, la entente buscó siempre contribuir a la prosperidad y seguridad de la civilización democrática. Conforme a este horizonte estratégico fue diseñada en su momento, tal y como se han encargado de recordar sus actuales impulsores- -Sarkozy y Gordon Brown- -durante la cumbre que están celebrando en Londres. Olvidado el desencuentro vivido como consecuencia de la guerra de Irak, la aproximación que han evidenciado durante estos días los máximos mandatarios del Reino Unido y Francia constituye una buena noticia. Sobre todo si sirve para facilitar un diseño más equilibrado y multilateral de las relaciones trasatlánticas después de las elecciones presidenciales norteamericanas del mes de noviembre y, de paso, si permite dar una mayor estabilidad al funcionamiento interno de una Unión Europea que no deja de mostrar sus flaquezas, ya que no pue- L de ocultar que necesita un impulso pragmático que le ayude a superar la actual etapa de parálisis institucional. No cabe duda de que un eficaz entendimiento franco- británico puede contribuir decisivamente a lograr ambos objetivos. En este sentido, la propuesta de reincorporar a Francia a la estructura militar de la OTAN y el ofrecimiento de enviar un contingente militar de elite a Afganistán son datos a tener en cuenta si quieren cubrirse con mayor eficacia los numerosos flancos abiertos en la seguridad de Occidente después de los atentados del 11- S. Asimismo, el ofrecimiento de la cooperación franco- británica en ámbitos de enorme importancia para el futuro de la Unión Europea- -como son el desarrollo de la energía nuclear, la lucha contra la inmigración ilegal y el aumento de la transparencia en las relaciones financieras y crediticias- -pueden facilitar a su vez el necesario clima de entendimiento institucional que debe abordar con urgencia Europa si quiere atajar las dificultades que se dibujan, cada vez con mayor nitidez, en el horizonte de estabilidad de todo el continente. Con independencia de la plasmación real que en los próximos meses puedan tener estas iniciativas, y a pesar de los bajos índices de popularidad que ofrecen sus protagonistas, lo cierto es que se echaba de menos la formulación de viva voz de estas cuestiones en el seno de la empantanada Europa.