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ABC JUEVES 27 s 3 s 2008 JUEVES deESCENA 85 TEATRO La señorita Julia Autor: August Strindberg. Versión: Juan C. Plaza- Asperilla. Dirección: Miguel Narros. Escenografía: Andrea D Odorico. Vestuario: Ana Rodrigo. Iluminación: Juan Gómez- Cornejo. Música: Luis Miguel Cobo. Intérpretes: María Adánez, Raúl Prieto y Chusa Barbero. Lugar: Teatro Fernán- Gómez. Madrid La evolución de las especies JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN La pugna entre lo viejo y lo nuevo, el sexo como una categoría de la lucha de clases contemplada desde presupuestos darwinistas, la misoginia tenaz, el frenesí sensual del solsticio de verano, el peso de la culpa y de la educación, la rigidez de las estructuras sociales... Todos esos componentes se agitan en el interior de La señorita Julia una formidable pieza escrita en 1888 por August Strindberg (1849- 1912) en pleno periodo de turbulencias conyugales con su primera esposa, Siri von Essen. Hay quien ha querido ver en esta Julia una contraversión de la Nora de Ibsen, que data de 1879, y, en efecto, lo que en ésta se revuelve en un gesto de rabiosa libertad en la pieza del autor sueco se consuma en una doble sumisión, moral y sexual. Trufada de convulsas referencias autobiográficas y de ramalazos de la propia personalidad esquizofrénica de Strindberg, La señorita Julia es un texto complejo, erizado de sugerencias, de intentos por atrapar el escalofrío vital de una socie- Ángela Molina, en una escena de La dama del mar ABC Susan Sontag hace que las palabras suenen como adornos que acarician Ángela Molina s Actriz, protagonista de La dama del mar Susan Sontag adaptó la obra de Ibsen para Robert Wilson. El director estrenó en Italia esta versión, que ha repuesto ahora en español y con actores españoles nacer, como si se pronunciaran por vez primera. Son adornos que acarician. En el texto de Susan Sontag, además, no sobra ni falta nada. El texto es tan sugerente, tan rico en imágenes... te pongo a disposición del personaje. Pero no sería justo con Ellida si le diera mi pasión. Mi visión de la vida y de la libertad, mi elección, son otras completamente diferentes. -La obra habla de la libertad y de la mujer y la escribió un hombre. ¿Se nota en esta versión la mano femenina y feminista de su autora? ¿Pero la ha llegado a entender? -Sí, y a sentirla también, y me ayuda personalmente. dad cambiante, de buscadas contradicciones. He hecho escribió el dramaturgo en el prólogo de la obra que las mentes trabajen de un modo irregular, tal y como ocurre en la realidad, donde en una conversación nunca se agota el tema, donde un cerebro trabaja como una rueda dentada en la que el otro se engrana a la buena de Dios. Por eso el diálogo anda sin rumbo Y así, como en una composición musical, hay ritornelos, fugas, divagaciones instrumentales... hasta configurar un microcosmos agobiante y atormentado que Miguel Narros ha reflejado vigorosamente en una puesta en escena muy física, que alterna el juego erótico y la exasperación, la simbología y los paralelismos de acciones y elementos, en una gama de claroscuros emocionales muy bien transmitida. La representación transcurre de modo fluido y sólo hacia la desembocadura, con los personajes enredados en los vaivenes de sus psicologías en tensión, el ritmo sedemora. D Odorico inunda de atmósfera ominosa la amplia cocina de casa señorial en la que transcurre la acción, sabiamente iluminada por Gómez- Cornejo. María Adánez crece de nuevo en un papel lleno de recovecos y con el pulso interior de una veleta en medio de un huracán, se vacía en el juego sadomasoquista de dominación y deseo, de entrega y expiación; su Julia encuentra adecuado eco en el Juan de Raúl Prieto, el criado con aspiraciones de señor, servicial o iracundo, conquistador y conquistado, en el trance de atreverse a romper con el ariete de su rencor de clase los códigos sociales que lo limitan. Chusa Barbero, bien como la cocinera Cristina, es el pertinente contrapunto al feroz pulso esencial de la obra. J. B. MADRID. Ángela Molina se sigue considerando una principiante a la hora de subir a un escenario. Después de todo, apenas tiene un par de experiencias teatrales: un singular montaje en el festival de Mérida, titulado Troya, Siglo XXI y El graduado Ahora regresa con La dama del mar la adaptación de la obra de Ibsen escrita por Susan Sontag y dirigida por Robert Wilson, y donde ella interpreta a Ellida Wangel. El montaje se estrenó en Sevilla hace unos días y ahora llega a las Naves del Español en el Matadero madrileño. -No es algo que me haya planteado. Sí suponía que el trato de la historia sería distinto, porque el conocimiento de las relaciones de una mujer con otra es íntimamente distinto en un hombre que en una mujer. Pero Susan Sontag y Henrik Ibsen han formado una pareja perfecta. Se han enamorado y se han convertido en pareja en este texto. Bob Wilson me contó que este montaje nació de una conversación que tuvo con Susan Sontag, en la que él le confesó que no le gustaba Ibsen. Hablaron del asunto durante quince años, y de todas sus conversaciones nació el reto. ¿Qué es lo que más le sedujo del texto? -Sobre todo cómo utiliza Susan Sontag la palabra, su acercamiento a los sentimientos, a las imágenes. Palabras que empleamos cada día aparecen en este texto como si acabaran de -Nada, es todo Ibsen. Habla sustancialmente del eterno femenino. Yo he tratado, y trato en cada función, de seguir las pautas de Bob Wilson, porque las mías no son adecuadas para este personaje. Yo tengo otras pautas, que naturalmen- ¿Qué hay de usted en el personaje? ABC Éxito de la gira de High School Musical Después de poco más de un mes de gira, más de 75.000 personas han visto ya High School Musical el montaje basado en el popular filme de Disne, todo un fenómeno entre los adolescentes. El montaje se encuentra actualmente en Bilbao y llegará a Madrid- -las entradas se ponen hoy a la venta- -a finales de septiembre