Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 27- -3- -2008 La guerra de Irak INTERNACIONAL 31 En sólo dos días, los choques entre el Ejército iraquí y el de Mahdi se cobran 40 muertos y 200 heridos Irak se vacía de médicos Una trágica carencia de medios humanos y materiales en el país más necesitado. La violencia ahuyenta a los sanitarios, el material está obsoleto y las medicinas escasean en el primer centro de Irak TEXTO Y FOTO M. AYESTARÁN BAGDAD. ¡Mi marido, mi marido! ¡Lo han matado los americanos! Un grito desgarrador recorre la entrada del Hospital Central de Bagdad. Una mujer arremete contra las personas que intentan reanimar a su marido, mortalmente herido tras un tiroteo en la cercana calle de Haifa. Sin batas, guantes ni mascarillas, cuesta creer que se trate de médicos, pero ellos son los responsables de la primera asistencia en el mayor centro de Bagdad, que apenas dispone de recursos para enfrentarse a las víctimas de los atentados masivos que sufre la ciudad. Nos faltan cosas tan sencillas como guantes de látex y mascarillas; tampoco tenemos uniformes, así que cuando se nos mancha la bata trabajamos con la ropa de cada uno señala uno de los doctores que prefiere mantener el anonimato. Pese a las cantidad de atentados sufridos en los últimos años, el principal centro médico de la capital carece de los antisépticos y antibióticos precisos para tratar a los heridos, pero lo peor de todo es la falta de seguridad. Un día hasta nos trajeron el cuerpo de un suicida que llevaba aún puesto el cinturón de explosivos recuerda este galeno nacido en el Kurdistán. cintas verdes- -el color universal del islam- -en la frente, sus milicianos se han hecho cada vez más fuertes. Aunque Al Sadr mantiene que se trata de una especie de organización caritativa, desde que estallara la primera revuelta contra Estados Unidos en 2004, el Mahdi ha librado grandes batallas como la del santuario del Imán Alí en Nayaf, donde dos mil de sus hombres resistieron durante tres semanas el ataque de la fuerza conjunta de Estados Unidos y del Gobierno iraquí. Entonces tuvo que ser el gran líder chií del país, ayatolá Ali al Sistani, quien negociara el fin de las hostilidades. Esta vez, sin embargo, parece que no habrá negociaciones. Así lo declaró el propio Maliki, quien, consciente del calado social del clérigo radical, aseguró estar combatiendo contra aquellas personas que se esconden bajo el nombre del Ejército del Mahdi para cometer actos de delincuencia Los americanos, preocupados por mantener la buena marcha en la reducción de la violencia que marcan las estadísticas, aseguran que sólo atacan a aquellos milicianos que no respetan el alto el fuego Al Sadr llama a los suyos a la desobediencia civil, pero los combates de Basora, que ya se han extendido a otras ciudades, son algo más que desobediencia y se producen sin que el estudiante para ayatolá declarase el fin de una tregua que mantiene desde agosto de 2007. Un corredor de camas en un imagen tomada esta semana en el Hospital Central de Bagdad Ministerio de Sanidad en Irak está en manos del partido político sadrista y la seguridad en centros como éste corresponde a la propia milicia chií del Ejército del Mahdi que estos días libra una auténtica guerra contra el Gobierno. Esto ha creado el malestar entre muchos profesionales suníes o entre los chiíes moderados, que en muchos casos se han visto obligados a hacer las maletas ante la presión del ala más radical del chiísmo en Irak. La Asociación Médica Iraquí denuncia que en los últimos cinco años al menos dos mil médicos han sido asesinados y otros 17.000 profesionales han tenido que abandonar el país. Un hueco demasiado importante en un país que se desangra. Lo peor es la falta de seguridad: un día nos trajeron el cuerpo de un suicida que llevaba puesto aún el cinturón de explosivos Irak sólo dispone de 30.000 camas sanitarias de las 80.000 que se necesitan, según un informe de Cruz Roja El combate entre los chiíes de Irak no ha hecho más que comenzar. El grueso del ejército regular que está combatiendo en Basora lo integran ex milicianos de las Brigadas de Badr, brazo armado del Consejo Islámico del ayatolá Abdul Aziz Al Hakim. Pero esto es algo más que una lucha entre líderes, esto es la lucha del Gobierno de Bagdad contra una organización que ha crecido y se ha ramificado hasta convertirse en una especie de pseudogobierno que aplica sus propias leyes en sus áreas de influencia. Hay guerra abierta entre chiís en las calles de la capital petrolífera de Irak y, esta vez, no parece que ni el propio Sistani pueda traer la paz. Lucha entre chiíes ABC. es Galería de imágenes de la batalla por las calles de Basora en abc. es internacional En los últimos meses han muerto dos profesionales de este hospital. Sus fotos presiden la sala de urgencias y llevan el rótulo de mártires Fueron tiroteados por familiares de una víctima de un atentado. No comprenden que muchas veces no podemos hacer nada por salvar a los suyos. Entran hasta la sala de operaciones, nos amenazan, nos apuntan con sus armas, tenemos que atender a sus familiares antes que al resto o nos matan... Y nadie pone remedio a esta situación critica la doctora Sheeda Shatha. Sus fotos comparten pared con las de Muqtada Al Sadr. El Los mártires del centro Los servicios médicos en Irak están ahora en peor estado que nunca, y los servicios disponibles son demasiado caros para muchas personas. Los hospitales de Irak carecen de personal cualificado y de medicinas básicas, los establecimientos no están cuidados apropiadamente y los hospitales públicos tienen sólo 30.000 camas, cuando se necesitan 80.000 alerta el último informe publicado por Cruz Roja Internacional. La agencia define la situación como crítica y señala que es consecuencia del deterioro progresivo que sufre el país desde la época del embargo que se ha acentuado debido a la situación de violencia de los últimos años. El gran Hospital Central de Bagdad se encuentra dentro del 90 por ciento de los 180 grandes centros sanitarios del país que carece de los recursos esenciales, según denuncia la Asociación Médica Iraquí. Pero la gran tragedia no es la falta de medicinas o que el material se quede obsoleto, lo más duro es la falta de todo el personal cualificado que está haciendo las maletas por la falta de seguridad lamenta la doctora Sheeda Shatha. Esta profesional vive una jornada tranquila, pero no baja la guardia. Todo el mundo sabe que en esta Bagdad de hoy en día el futuro inmediato es impredecible. Una situación crítica