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ABC JUEVES 27 s 3 s 2008 INTERNACIONAL 29 El Gobierno de Tíbet en el exilio se opone al boicot de las Olimpiadas Los partidarios del Dalai Lama creen que servirán para obligar a Pekín a negociar PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL HONG KONG. Volviendo a demostrar su habilidad para gestionar la crisis de la revuelta en el Tíbet, que ha reabierto el debate internacional sobre el problema de esta región ocupada por China, el Gobierno del Dalai Lama en el exilio volvió ayer a rechazar el boicot a los Juegos Olímpicos de Pekín. Así lo había sugerido el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, pero el portavoz del Parlamento tibetano en el exilio, Karma Chophel, aseguró ayer ante la Eurocámara de Bruselas que las Olimpiadas deben continuar y celebrarse en China, pero debemos usarlas para presionar a su Gobierno En su comparecencia ante el Parlamento Europeo, Karma Chophel, un estrecho aliado del Dalai Lama, explicó la situación en esta región del Himalaya y dejó clara la estrategia del exiliado Gobierno tibetano, que tiene su base en la ciudad india de Dharamsala. Tras conseguir que la comunidad internacional ponga sus ojos en los disturbios que estallaron en Lhasa el 14 de marzo y luego se propagaron a otras zonas de China con abundante población tibetana, los partidarios del Dalai Lama pretenden aprovechar el escaparate internacional de los Juegos Olímpicos de Pekín para forzar la negociación con el régimen comunista. Varios europarlamentarios desplegaron ayer banderas del Tíbet en Bruselas De hecho, el propio Dalai Lama ya se ha mostrado contrario a boicotear tan magno evento e incluso ha vuelto a desistir públicamente de reclamar la independencia del Tíbet. Esta región, que históricamente formó parte del imperio chino cuando sus dinastías eran lo suficientemente fuertes como para controlarla, lucha desde 1950 contra la ocupación de China, que se la anexionó oficialmente un año más tarde. Debido al ascenso internacional de China, el Dalai Lama ha asumido la inviabilidad de reclamar la independencia y sólo exige una autonomía real y más respeto a sus tradiciones culturales, pero sus intentos de diálogo son rechazados por- AP Rechazo al diálogo que el Gobierno chino lo considera un separatista y hasta prohíbe sus retratos en los monasterios budistas. Sin embargo, parece que el régimen comunista no responde a su voluntad negociadora y ni siquiera está dispuesto a conceder un pequeño gesto de cara a la galería, pues ha cerrado a cal y canto el Tíbet para acometer una represión que se antoja feroz.